Como cada 9 de mayo, Rusia celebraba recientemente el Día de la Victoria para recordar la derrota de Alemania en 1945. Con un desfile en la Plaza Roja plagado de fuerzas militares, había dos grandes cambios en la fiesta rusa. Era la primera vez que el ejército de Corea del Norte desfilaba por las calles de Moscú, pero también ha sido la primera vez en la historia que no se han mostrado tanques, misiles o cualquier otro armamento pesado.
La razón, según dicen desde Rusia, es que todos esos elementos son más útiles en el frente que paseando por Moscú. Sin embargo, con acciones adicionales como cortar el acceso a internet en los móviles de la zona, desde Ucrania apuntan a otra razón: el miedo a que los drones de largo alcance como los que se han utilizado en la guerra de Irán les agüen la fiesta.
Desde que empezó a celebrarse, el Día de la Victoria ha sido un mastodóntico escaparate de poder militar. Tanques cada vez más modernos, camiones cargados con misiles balísticos capaces de viajar de un continente a otro con ojivas nucleares en su interior, y sofisticados sistemas antiaéreos, se mostraban ante las cámaras de todo el mundo para demostrar el poderío de la armada rusa.
La situación actual, en la que el alcance de los drones de Ucrania son capaces de derribar objetivos a más de 1.000 kilómetros de distancia dentro de suelo ruso, convertía ese escaparate en un caramelo lo suficientemente jugoso como para plantearse si era viable o no exponerlo de esa manera. Pese a que el presidente ucraniano bromeaba con la situación al decir que autorizaba a Rusia a hacer su desfile, la Plaza Roja ha tenido que limitarse a sus soldados rusos y a otros 12.000 norcoreanos.
Imagen | Kremlin
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