
Este sistema hecho en Europa es más preciso que el GPS americano, pero también destaca por la independencia tecnológica que representa
El escenario geopolítico está afectando también al panorama tecnológico, hasta el punto de que la soberanía en ese terreno se está convirtiendo en un factor determinante. Como ejemplos tenemos a China, que busca depender menos de EE.UU para proyectos como la construcción de infraestructura de IA sin utilizar componentes norteamericanos. Pero Europa también busca "independizarse" de la nación estadounidense, concretamente del uso de una tecnología que llevamos usando casi 30 años: el GPS.
La respuesta del viejo continente que llega a través de la Unión Europea con el desarrollo del reemplazo para el ubicuo sistema de posicionamiento y navegación: Galileo, que además viene con notables mejoras respecto a su contraparte americana y un rendimiento superior.
Europa busca la independencia tecnológica de EE.UU con su navegador
El GPS ha sido desde hace aproximadamente tres décadas el sistema de navegación y posicionamiento global más usado en Europa. Sin embargo, ingenieros y diseñadores informáticos ya comenzaron a trabajar, alrededor de 1999 en una alternativa europea. Sin ir más lejos, los primeros satélites que debían ser la base para lo que ahora se conoce como Galileo, fueron lanzados en el 2005 con perspectivas de ser usados con esa finalidad.
En la actualidad, y con los recursos que se han destinado a este proyecto, Galileo podría acceder a aproximadamente 5.000 millones de dispositivos en todo el mundo. De acuerdo a la publicación tecnológica Les Numériques, se trata del sistema de navegación más preciso que existe en la actualidad, con un margen de error de tan solo un metro a la hora de señalar y posicionar un dispositivo conectado a su red; servicios adicionales de Galileo son capaces de reducir ese margen de error a 20cm.
El sistema también se encuentra en expansión gracias la Comisión Europea y la Agencia del Programa Espacial de la Unión Europea (EUSPA). El objetivo es mantener la estabilidad del sistema al mismo tiempo que se distancian de la dependencia de otros actores geopolíticos y tecnológicos. Paralelamente, se están desmantelando infraestructuras más antiguas y desfasadas con el objetivo de substituirlas con componentes nuevos "made in Europe".
No obstante, EE.UU, o al menos algunas de sus empresas privadas, todavía tienen algo de influencia sobre este proyecto. Un ejemplo, es el uso de los cohetes de SpaceX -la empresa del magnate norteamericano Elon Musk. Sin embargo, ahora que la UE dispone de la capacidad de lanzar ingenios al espacio y colocarlos en la órbita terrestre gracias a los cohetes Ariane 6, se espera que esa dependencia en su instalación también vaya menguando.
Imagen de portada y vía: GryOnline.pl
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