Uno de los momentos que más me ha marcado como jugador fue subirme a un simulador de conducción que combinaba el baquet y un volante plagado de botones con unas gafas de realidad virtual. El dueño de toda esta parafernalia es un amigo que me había enseñado varias veces cómo se veía jugar con esa configuración. Sin embargo, creo que la VR es una de esas cosas que no se pueden entender desde fuera ni contar con palabras. ¿Cómo te puedo explicar que al ponerme las gafas y tocar el volante sentí de verdad que era yo quien estaba trazando Eau Rouge? Nunca seré piloto profesional ni viviré esa sensación de que el estómago se te sale por la boca, pero de algún modo entendí el miedo que da el circuito de Spa.
Aquella revelación que tuve hace ya un par de años tiene la culpa de que durante los últimos días haya pasado una cantidad obscena de horas sumergiéndome en un fenómeno que acabo de descubrir. Porque en aquel momento ya me quedó claro que la realidad virtual es una plataforma diseñada para reducir la distancia entre jugador y personaje, pero nada me preparó para descubrir que alguien había creado un Mario Kart en VR que se juega subido a un kart real en una pista de 500 metros cuadrados. Suena a ciencia ficción, pero existe en París y se espera que pronto llegue también a Málaga o Barcelona.
La desarrolladora de videojuegos más rara del mundo
Aunque hay diferentes formas de monetizar un videojuego, la estrategia de la mayoría de compañías es la misma: desarrollan un título, lo publican en un sistema establecido como las consolas y generan ingresos a través de la venta directa o los micropagos. EVA es una de las pocas desarrolladoras del mundo que no sigue este esquema. No podrás encontrar sus juegos en Steam ni están disponibles para ninguna plataforma comercial de realidad virtual. "Nunca será posible disfrutar nuestros juegos desde casa", nos decía el CEO de la compañía Jean Mariotte en una entrevista.
¿Por qué esta decisión? Pues porque el modelo de negocio de EVA se basa en ofrecer un espacio único en el que jugar a sus videojuegos y diseñar videojuegos únicos que están pensados para jugarse en ese espacio. El objetivo es ofrecer una experiencia que elimina la abstracción. En uno de sus juegos más populares, un shooter llamado After-H Battle Arena, el mando tiene forma de arma futurista y el personaje se mueve a través del movimiento del propio jugador. "Cuando avanzas en el juego, tu personaje se mueve en la realidad virtual; cuando te gachas o gateas, tu avatar hace lo mismo. Disparas con un arma que realmente sostienes en tus manos, sin ningún intermediario entre tú y tu personaje, lo que simplifica enormemente el dominio del juego", explicaba Mariotte.
El Mario Kart de EVA se juega, en efecto, conduciendo un pequeño kart en el mundo real.
Desde la empresa han comparado su juego con algo así como un Call of Duty en realidad virtual que se juega en una cancha de baloncesto. Yo, habiendo visto muchos vídeos durante los últimos días, lo he visto más como una especie de airsoft futurista y, obviamente, más arcade. Sin embargo, tanto los movimientos como la demanda física son similares. El rendimiento aquí no depende solo de la estrategia, también de nuestra propia capacidad física. Si quieres hacer un flanqueo vas a tener que ser tú el que se mueva por la arena con cierta rapidez y asome rápidamente para revisar si hay o no enemigos.
Además de este shooter PvP también hay una experiencia zombie cooperativa que se basa en escapar de una base lunar infestada de muertos vivientes y el mencionado EVA Karting GP. Si en los juegos de disparos nos movíamos caminando, en este hemos de conducir un kart de drift por la arena. El vehículo simula la colisión contra trampas y hay power ups equivalentes a la concha verde o roja del emblemático Mario Kart de Nintendo. Este es quizá el juego que más llama la atención de todos y el que más hace pensar en las virguerías tecnológicas que está llevando a cabo esta compañía. Eso sí, está en 'acceso anticipado' y hasta finales de 2026 solo se podrá probar en sus instalaciones de París.
Si hablamos de EVA como una de las desarrolladoras de videojuegos más raras del mundo es, además de por sus juegos a caballo entre lo extraño e innovador, porque en la práctica también opera como un local de hostelería. La idea es que la gente vaya a jugar regularmente, pero sobre todo en ocasiones especiales tipo cumpleaños y despedidas de soltero. "El modelo insignia es el EVA Paris-Est, un espacio de 3.000 metros cuadrados que alberga dos arenas, un restaurante, un bar de dardos de realidad aumentada y un estudio de retransmisión televisiva. Sirve de modelo para futuros recintos insignia a nivel internacional, incluida España", decía Jean Mariotte.
Con establecimientos ya abiertos en Málaga y Madrid, la historia de EVA me ha recordado lo desconectados que estamos a veces de estas otras partes de la industria del videojuego. Hace seis meses hubo una consola que nadie conocía que se hinchó a ventas en Estados Unidos y ahora me entero —y seguro que muchos de vosotros también— que la idea del futuro de los videojuegos que tenían las series de hace quince años la ha hecho realidad una empresa francesa con más de 70 establecimientos repartidos por todo el mundo. Ellos son la prueba de que los videojuegos pueden ser cualquier cosa, una idea que también me obsesiona desde hace meses.
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