
El país asiático busca medidas para combatir una situación que ya afecta a los países más potentes de Europa
China lleva décadas persiguiendo un objetivo: convertirse en la primera potencia mundial. En esa carrera frente a Estados Unidos entran en juego factores económicos, tecnológicos, militares y comerciales, pero también uno mucho más básico: tener suficientes personas para sostener el crecimiento. En 2023 ya existían advertencias sobre el impacto que tendría el envejecimiento de la población china y, tres años después, los datos han reforzado aquellas preocupaciones, tal y como sucede con España según el Instituto Nacional de Estadística.
El punto de inflexión llegó en 2022, año en el que China registró su primera caída de población desde 1961. Lejos de tratarse de algo puntual, la tendencia ha continuado: según los últimos datos de la Oficina Nacional de Estadística del país, China terminó 2025 con 1.404,89 millones de habitantes, 3,39 millones menos que en 2024. Durante el año, nacieron 7,92 millones de personas y murieron 11,31 millones.
China envejece mientras intenta recuperar la natalidad
El otro gran problema está en la edad de sus habitantes. En 1990, apenas un 5% de los chinos tenía 65 años o más, pero a finales de 2025 la historia era muy diferente: ese grupo ya estaba formado por 223,65 millones de personas y representaba el 15,9% de toda la población. Si ampliamos el margen hasta los mayores de 60 años, hablamos del 23%. Al mismo tiempo, las personas de entre 16 y 59 años representan actualmente el 60,6% del país.
Las previsiones siguen apuntando hacia una China más pequeña. La revisión de World Population Prospects de Naciones Unidas calcula, en su escenario medio, que el país tendrá alrededor de 1.260 millones de habitantes en 2050. La paradoja es que parte del problema nace precisamente del desarrollo del país: vidas más largas y familias más pequeñas están modificando rápidamente su pirámide poblacional.
Pekín ya ha empezado a reaccionar y China está elevando progresivamente la edad legal de jubilación, razón por la que en 2025 anunció nuevas políticas destinadas a impulsar los nacimientos, reducir los costes asociados a criar hijos y ampliar los servicios destinados a los mayores. El Gobierno intenta combatir así las consecuencias de décadas de restricciones a la natalidad y de unos jóvenes cada vez menos dispuestos a casarse y formar familias.
Esto no permite asegurar que China nunca pueda convertirse en la primera potencia mundial tal y como apuntaban predicciones anteriores. Lo que sí confirma es que su desafío demográfico es cada vez mayor: menos nacimientos, una población menguante y más ciudadanos jubilados por cada trabajador. Tres años después del histórico descenso de 2022, el problema que entonces era visible ya se ha convertido en una de las grandes preocupaciones económicas del gigante asiático.
Imagen principal de Ewan Yap (Unsplash)
En 3DJuegos | Tumbas de 2.600 años encerraban algo único: todos sus objetos intactos, y sin señales de haber sido profanadas anteriormente
Ver todos los comentarios en https://www.3djuegos.com
VER 0 Comentario