
Valve tenía en sus manos una alternativa real para quienes quieren jugar en PC con la comodidad de una consola
Es probable que el nombre de Steam Machine haya quedado ya para la historia como maldito. En 2013 fracasó la intención de sacar consolas "Steam Ready" para lograr algo que, como consumidores, creo que es muy necesario: ofrecer una opción cómoda y barata para jugadores de PC. El plan quedó sepultado por precios desmesurados y diferentes configuraciones de los fabricantes. El problema es que, 13 años más tarde, el segundo intento de Valve por hacer las cosas bien ha terminado llegando, por las circunstancias del mercado, con los mismos problemas. Una buena idea con un precio completamente desmesurado.
Estamos a junio y estoy ya cansado de escribir, y de repetir a mis conocidos, que comprar hardware en 2026 es un deporte de alto riesgo. La culpa se la está llevando la crisis de la RAM y, en menor medida, la de los SSD, pero eso no cuenta toda la historia. El encarecimiento atraviesa prácticamente todos los componentes. Puedes encontrar portátiles con 32 GB de RAM por menos de 1.000 euros porque montan chips de Qualcomm para los nuevos Windows ARM, y ver esa misma gama dispararse 1.000 euros más solo por incorporar un flamante Panther Lake. El problema real es la comparación: hay equipos igual o más atractivos que muchos de los nuevos modelos que nos están llegando, pero bastante más baratos por una sola razón: son de 2025. La cruda realidad es que, hoy mismo, puedes comprar un PC de torre, o incluso ordenadores portátiles más potentes, por lo mismo o menos de lo que cuesta una Steam Machine.
Una consola de PC demasiado cara
Así, Steam Machine ha perdido la oportunidad de haber sido una opción viable para aquel jugador al que le guste el ecosistema de PC, pero prefiera la comodidad de una consola. Steam Deck creo que demostró que este target existe. Las primeras comparativas muestran que el rendimiento en los juegos es similar al de una PS5 base en la mayoría de los casos, algo que ya nos imaginamos cuando vimos las conservadoras especificaciones de Valve. Así que la pregunta del consumidor está clara: ¿por qué debería pagar el doble del precio de una consola por una experiencia similar? Y el problema es que nadie, ni la propia Valve, tiene la respuesta. Supongo que, como dijera aquel, "es el mercado, amigo".
Pero no es solo mala suerte. Valve se ha visto obligada a estipular un precio por las malas circunstancias, pero lo cierto es que los primeros análisis de la máquina denotan que Steam Machine tiene un hardware tan ajustado que hasta mini-PCs y portátiles en el mismo rango de precio pueden plantarle cara y salir victoriosos. No es un dispositivo que se luzca, la verdad. Sí lo hace por fuera, con un diseño muy compacto, de esos que gusta lucir, y prometiendo silencio casi absoluto y temperaturas frías. Pero en cuanto a potencia, se queda algo corta.
Valve no mintió: su objetivo era conseguir una media de 1440p en los juegos actuales, y es lo que logra Steam Machine. Lo que pasa es que no siempre lo logra con una consistencia de 60 frames por segundo en los juegos más demandantes, teniendo que aplicar soluciones como el FSR y la menos idónea de Frame Generation partiendo de tasas por debajo de los 60. Esto me sorprende mucho, porque si algo tiene Valve es datos. Ellos saben cuál es la media de PCs que juegan en su plataforma, pero su hardware fue absolutamente conservador, incluso antes de que los precios de los componentes subieran otra vez.
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El problema no es solo Valve
Creo que, en esta ocasión, se ha juntado la tormenta perfecta. La realidad del mercado le ha explotado a la compañía de Gabe Newell en la cara. Por un lado, Valve sabe que su máquina no resulta competitiva al precio al que ha llegado, y que solo tenía dos opciones: sacarla o cancelarla. Pero, por otro, creo que se han dejado llevar por el éxito comedido de Steam Deck: un hardware que era anticuado, pero que funcionó muy bien. Lo que pasa es que las circunstancias con Deck eran muy distintas. Primero, porque el precio era atractivo y las portátiles PC una novedad. Pero también porque el rango de juegos al que podías acceder era muy alto por ese asequible precio.
Con Steam Machine esto no pasa. No es hardware portátil ni barato ni nuevo. Es atractivo porque es bonito y es de Valve, pero la cruda realidad es que, hasta hace poco, cuando la compañía decidió subir alocadamente el precio de la Deck, podías comprarte una PS5 o una Xbox Series X y una Steam Deck por menos que el precio que cuesta esta Machine. ¿Es una comparación injusta porque las circunstancias han cambiado? De acuerdo: hoy mismo, con todas las subidas recientes, puedes comprar una PS5 y una Switch 2 por el precio de la Machine.
Esto plantea una nueva duda en el consumidor. ¿Significa entonces que la siguiente generación de consolas también va a tener estos precios? Y mi opinión es que en parte sí... y en parte no. Volvemos a encontrarnos en una generación larga por las circunstancias, como lo fue PS3 y 360. Se intentará estirar el hardware actual para tratar de capear el temporal y que el mercado se estabilice. Pero incluso si no lo hace, lo que ofrezcan Sony y Microsoft al menos será hardware más moderno, que es lo que Steam Machine no ha sido capaz de ofrecer.
Así, tristemente, no se puede competir. Valve encajará el golpe, sea mayor o menor, y no le pasará nada porque no es su negocio principal. El verdadero problema es que el usuario ha perdido una oportunidad dorada, otra vez, para tener un nuevo competidor en el escenario del hardware cerrado, llamémosle simplemente consolas. Y eso sí nos habría beneficiado enormemente.
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En 3DJuegos | "El precio original ya no es viable". Valve explica el precio de Steam Machine y se disculpa con los jugadores por adelantado
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