Lo más importante no es tener un cable USB-C, sino comprar el que mejor se adapte a tus intereses
El USB-C lleva años ganando terreno gracias a su valor como conector universal, pero también a su posición privilegiada en regiones como Europa. Gracias a ello, compañías como Apple se han visto obligadas a dejar atrás el Lightning para apostar por el nuevo estándar de la industria. Sin embargo, debes tener claro un concepto: dos cable USB-C no pueden ser lo mismo, ya que es posible que carguen distinto, tengan diferente velocidad o no sean capaces de reproducir vídeo.
Por norma general, la carga "inteligente" se negocia con USB Power Delivery, un estándar que permite que tanto el cargador como el dispositivo acuerden voltaje y potencia sin jugársela a ciegas. Así, estándares como PD 3.1 consiguen ampliar la carga hasta 240 W, una cantidad pensada para portátiles y monitores, no solo para móviles. Sin embargo, ese salto requiere un nuevo nivel de tensión.
Así, los cables USB-C que sacan partido a esto necesitan niveles de tensión de hasta 48 V y exigen cables EPR con chip identificador, una tarea que el sistema utiliza para saber que el cable aguanta. Por tanto, si este o el cargador no cumplen, la carga baja de forma automática. Esto, dicho con otras palabras, implica que no se "rompe" nada, pero tu portátil o tu móvil podrían cargar lento o no cargar mientras los utilizas para multitarea, jugar a videojuegos o cualquier opción algo exigente.
Lo más importante del USB-C
La seguridad en carga rápida, a la vista de todo lo expuesto, depende tanto del diseño como de la certificación, justo los dos motivos que demuestran que un cable barato puede acabar saliéndote caro por alcanzar temperaturas muy altas que ponen en riesgo tus equipos. Además, los nombres que otorga la propia industria dificultan el problema, ya que los usuarios no son capaces de identificar términos muy comunes (y no les culpo) como, por ejemplo, USB 3.2 Gen 2x2.
La opción más ideal siempre será optar por cargadores y cables oficiales, aunque es cierto que estos son algo más caros, pero son perfectos para alimentar tu móvil, consola portátil, tablet o portátil al mismo tiempo que reduces el uso de varios cargadores o enchufes. Si no quieres fallar, busca certificaciones, compra cables pensados para la potencia que necesitas y evita "USB-C" a secas. La compra más inteligente no es la más rápida o barata, sino aquella que presta atención a los detalles para saber qué es lo más óptimo.
Imagen principal de Marcus Urbenz (Unsplash)
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