
El rebaño ha sido objeto de estudio para investigadores de la Universidad de Ciencias de Poznań
No es el primer experimento en el que vemos a ovejas pastar alrededor de placas solares. Convertidas en la rumba cortacesped ideal, los animales son el mejor arma de estas granjas solares para evitar que el pasto se haga tan grande que tape las placas o genere problemas en la instalación. Pese a ello, no deja de resultar sorprendente que ahora Volkswagen se agarre al mismo método en una de sus fábricas.
El choque entre la tecnología de dentro de sus fábricas y algo tan campestre como poner ovejas a pastar fuera de ella es enorme, pero también es el más lógico. Sustituir a los cortacésped mecánicos implica no sólo menos carga de trabajo y coste energético, también simplifica el mantenimiento de la zona y, de rebote, hace que Volkswagen pueda darse golpes en el pecho presumiendo de reducir sus emisiones de la forma más tradicional y verde posible. Sin embargo, todo este montaje esconde algo más.
Los expertos han destacado el beneficio que suponen los rebaños
Por lo llamativo de tener un rebaño en una fábrica de coches, la Universidad de Ciencias de la zona se asomó al proyecto para ver cómo el pastoreo afectaba al entorno. El resultado, tal y como reconocen ahora los expertos, es que la idea ha mejorado la zona a todos los niveles, desde la biodiversidad hasta la calidad del suelo.
Todas las ramas de ese ecosistema se han visto beneficiadas, ya sea por la calidad de la vegetación o el microclima generado, la mezcla de animales pastando y la sombra de las placas solares ha dado forma a un ecosistema mucho más rico de lo esperado en el que no sólo se han acercado las ovejas, sino también múltiples insectos y otras especies que han convertido a la granja solar en un oasis natural.
Los primeros en darse cuenta del potencial de esta mezcla fueron los estadounidenses, cuya capacidad solar ya recurre desde hace años a lo que llaman solar grazing, pastoreo solar. En concreto, el 11% de todas sus granjas solares ya tienen animales dedicados a desbrozar la hierba, lo que está afectando muy positivamente a la calidad del suelo y su biodiversidad.
En Australia, una prueba piloto con 1.700 ovejas viviendo entre paneles solares demostró no sólo que esas dinámicas son exactas, sino también que los animales criados en esas condiciones ofrecían lana de mayor calidad, con fibras más resistentes y un crecimiento acelerado. Sin efectos negativos visibles para su salud, está claro que lo de juntar ovejas y paneles solares es un filón que estamos aprovechando menos de lo que deberíamos.
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