Tras casi 30 películas, la mejor versión de esta leyenda del cine de samuráis es la que protagoniza el presentador de Humor Amarillo

Desde Japón hasta Marvel: cómo Zatoichi, el espadachín ciego, ha marcado el cine, los cómics de Marvel y la cultura popular durante 78 años

Chema Mansilla

Editor - Cine y TV

Recuerdo perfectamente el estreno de Zatoichi en 2003 por un motivo muy concreto: es uno de esos estrenos que vi completamente solo en el cine. No había absolutamente nadie más conmigo en la sala de cine. Ni colas, ni butacas ocupadas, ni murmullos de fondo. Solo la pantalla, el silencio y una película que parecía proyectarse únicamente para mí. No me quejo, me encanta tener el cine solo para mí. De primeras, me encantan las pelis de samurais, pero aquella experiencia convirtió el visionado en algo especial. Salí del cine con la sensación de haber descubierto un tesoro oculto y, sin saberlo aún, de haber abierto la puerta a una de las grandes leyendas del cine japonés. Porque aquella Zatoichi dirigida y protagonizada por el imprescindible Takeshi Kitano no es solo una película notable: era una declaración de amor al género. Violenta y tierna a la vez, absurda y profundamente triste, moderna y clásica. Y, sobre todo, era una invitación a descubrir la leyenda de aquel espadachín que ciego no nacía en 2003, sino que arrastraba casi medio siglo de historia cinematográfica… y aún más de mito cultural.

Un personaje marginal convertido en icono

Zatoichi nació en 1948, creado por el novelista japonés Kan Shimozawa como un personaje secundario para sus historias. Un masajista ciego, itinerante, jugador ocasional y socialmente despreciado, ambientado en el Japón del periodo Edo. Un tipo aparentemente inofensivo, uno más entre los marginados. Nadie podía imaginar entonces que acabaría convirtiéndose en el protagonista de una de las sagas más longevas del cine japonés. El gran responsable de esa transformación fue el actor Shintaro Katsu, que a partir de 1962 dio vida a Zatoichi en una serie de películas que terminarían sumando 26 títulos, además de una popular serie de televisión. Ya os hacéis una idea de la importancia y popularidad que logró el personaje en Japón. Katsu convirtió a un personaje anecdótico en algo mucho más complejo: un hombre atormentado por su pasado, dotado de una habilidad con la espada casi sobrenatural y movido por una brújula moral propia, siempre oscilando entre la compasión y la violencia.

Zatoichi dejó de ser solo un personaje de cine para convertirse en un mito cultural

Durante décadas, Zatoichi se consolidó como un arquetipo profundamente japonés. No era un noble guerrero, no pertenecía a la élite militar ni seguía el bushido al pie de la letra. Al contrario: era un paria social, un "no-persona", alguien condenado a vivir en los márgenes de la sociedad nipona. Y precisamente por eso conectó con el público. Porque protegía a los débiles, se enfrentaba a los abusos de los clanes yakuza y pagaba cada victoria con una dosis extra de soledad. Su bastón-espada, su forma de combatir en la oscuridad y su humanidad lo convirtieron en una figura inconfundible. Con el tiempo, Zatoichi dejó de ser solo un personaje de cine para convertirse en un mito cultural, influyendo en mangas, animes, videojuegos y todo tipo de relatos donde el guerrero ciego se convierte en símbolo de superación y tragedia.

Cuando Takeshi Kitano decidió recuperar a Zatoichi en 2003, lo hizo desde un lugar muy particular. No pretendía competir con la saga original, sino dialogar con ella. Su versión abrazaba los códigos clásicos del jidaigeki, pero los mezclaba con su propio lenguaje cinematográfico: violencia seca, humor absurdo, silencios incómodos y una melancolía constante que lo impregnaba todo. El resultado fue un éxito rotundo. Zatoichi ganó el León de Plata a la mejor dirección en el Festival de Venecia, arrasó en premios y recaudó millones en Japón. Pero más importante, para muchos espectadores occidentales, fue la primera vez que oían hablar del espadachín ciego.

Imagen de Furia Ciega

El salto a Occidente: Furia Ciega como eslabón perdido

Curiosamente, para muchos espectadores occidentales, yo incluido, el primer contacto con Zatoichi no llegó desde Japón, sino desde Hollywood. Bueno, de laplanta baja del rascacielos que es Hollywood: en 1989 se estrenó Furia Ciega (Blind Fury), protagonizada por Rutger Hauer, clásico indiscutible de los últimos años de vida de la Era de Oro de los videoclubs. No hay que confundir esta peli con Justicia a Ciegas (Blind Justice), que es lo mismo pero en un wéstern de televisión de 1994.

Zatoichi ganó el León de Plata a la mejor dirección en el Festival de Venecia, arrasó en premios y recaudó millones en Japón

La película traslada la premisa del espadachín ciego a un contexto estadounidense, con un veterano de Vietnam que había perdido la vista y que, armado con una espada oculta en su bastón, recorría un mundo corrupto y violento. Aunque la película fue un fracaso comercial en su momento, especialmente porque la peli es pura serie B, logró hacerse una huevo en el corazón entre los fans de Chuck Norris y demás karatekas del VHS.

Lo más fascinante de Furia Ciega es cómo adaptó el ethos de Zatoichi a un entorno occidental, manteniendo la idea de un héroe marginado que utiliza su desventaja como fuerza. Escribir "ethos" en un artículo siempre queda muy cultural. Hauer, con su físico imponente y su mirada intensa, transmitía la soledad y el misterio de un personaje que, a pesar de no ver el mundo, lo percibe mejor que cualquiera, aunque lo importante en este caso era la acción pura y dura. Furia Ciega es uno de los mejores ejemplos de las interpretaciones de héroes ciegos o marginados, un arquetipo que se repetiría en distintas películas y series y que bebía directamente de zatoichi. Pero a mí, como a muchos otros Marvelitas, el personaje nos sonaba de algo

Stick en los cómics de Daredevil de Frank Miller para Marvel

De Japón a Marvel: Frank Miller entra en juego

Calquier ocasión me parece buena para hablar de tebeos. El eco de Zatoichi no se quedó en el cine. También cruzó el Pacífico y aterrizó en los cómics estadounidenses, de la mano de Frank Miller, uno de los autores más influyentes de la historia del medio. En los años 80, Miller revolucionó a Daredevil, alejándolo del tono ligero de sus inicios y sumergiéndolo en un mundo oscuro, violento y moralmente ambiguo. Para ello creó a Stick, el mentor ciego que entrenó a Matt Murdock y le enseñó a convertir su discapacidad en una ventaja. Ya habéis visto la rima, que diría George Lucas, ¿verdad? La influencia de Zatoichi en Stick es innegable: la misma manera de percibir el mundo, la destreza física basada en otros sentidos y el estricto código moral reflejan directamente el espíritu del espadachín japonés.

Imagen de La historia de Zatoichi (The Tale of Zatoichi, 1962)

Claro, Miller se lo lleva a su terreno y hace de Stick un tipo poco recomendable, obsesionado con luchar una guerra que realmente no cree que pueda llegar a ganar. La relación entre Zatoichi, Stick y Daredevil es fascinante porque demuestra cómo un personaje puede viajar a través de culturas y medios, adaptándose sin perder su esencia. Stick hereda de Zatoichi la dualidad de ser aparentemente vulnerable y, al mismo tiempo, implacable. No solo enseña a Matt Murdock a pelear, sino que le transmite un código moral que lo obliga a vivir en los márgenes, a enfrentarse a enemigos poderosos y a aceptar que su camino estará marcado por la soledad. Frank Miller tomó el arquetipo del samurái ciego y lo reinterpretó para un entorno urbano, violento y contemporáneo, demostrando que el mito de Zatoichi puede encajar en cualquier narrativa donde el honor, la habilidad y la marginación se entrelacen.

Zatoichi: The Blind Swordsman (Criterion Collection) [USA] [Blu-ray]

78 años de legado y una leyenda que se niega a morir

Desde su creación en 1948, Zatoichi ha sobrevivido durante 78 años adaptándose a nuevos tiempos y formatos. Ha pasado del papel al cine, de la televisión al teatro, del manga al cómic, todo tipo de reinterpretaciones contemporáneas y ecos occidentales. Su figura ha inspirado personajes en animes, videojuegos, películas e historias de todo el mundo. Tú también estás pensando ahora en Kanan Jarrus de Star Wars, ¿verdad? Zatoichi no es solo un personaje: es una idea. La idea de que incluso desde la marginación más absoluta puede surgir un mito capaz de cruzar culturas y generaciones. Hay algo fascinante en los grandes personajes secundarios que terminan convirtiéndose en leyendas, ¿verdad? Y quizá por eso, después de casi treinta películas, sigo pensando que la mejor versión de esta leyenda es aquella que vi completamente solo en una sala de cine, protagonizada por el presentador de Humor Amarillo. Por cierto, puedes ver Zatoichi hoy mismo en Rakuten.

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