
Stalingrado llegó en 1993, tres años después de la reunificación de Alemania, para contar la Batalla de Stalingrado
Cuando se habla de grandes películas sobre la Segunda Guerra Mundial, muchos mencionamos la mítica Salvar al soldado Ryan, de Steven Spielberg; la espectacular y cruda Cartas desde Iwo Jima, de Clint Eastwood; o el drama de La lista de Schindler. Pero hay una película que Alemania tardó 45 años en realizar. Por miedo y por vergüenza, Stalingrado, la película del cineasta alemán Joseph Vilsmaier, no llegó hasta la última década del milenio pasado, pero trató el conflicto en el frente oriental desde la perspectiva de los militares de la Alemania nazi en una cinta brutal y, curiosamente, profundamente antibelicista que puedes ver hoy mismo en Amazon Prime Video.
Como mencionábamos, Stalingrado está disponible en España a través de Prime Video, tanto en su versión completa como con anuncios, así como en Filmin y Acontra+.
Una batalla en la que los soldados pasaron a ser supervivientes
La película sigue a un grupo de militares de la Wehrmacht que, tras disfrutar de unos días de descanso en Italia, es enviado al frente oriental en 1942, considerado el peor año de la guerra en esta zona. Hablamos de un periodo en el que se produjo la ofensiva alemana hacia los campos petrolíferos del Cáucaso, la Operación Urano y, cómo no, el estallido del infierno de Stalingrado, la batalla considerada como la más sangrienta y mortífera de la Segunda Guerra Mundial y de toda la historia de la humanidad. También fue el año en que Stalin promulgó la Orden n.º 227, que prohibía cualquier retirada no autorizada bajo pena de muerte y dio alas a la creación de unidades de bloqueo encargadas de impedir las retiradas.
En este contexto, y bajo el mando del teniente Hans von Witzland, los protagonistas se enfrentan a una realidad muy distinta de la que habían vivido hasta entonces: el infierno de la ciudad industrial rusa, marcado por los combates urbanos, el frío y el hambre. La película también evoca la llamada "picadora de carne de Rzhev", una referencia a los encarnizados combates librados en esa localidad, que provocaron un enorme número de bajas soviéticas. Así, la historia gira en torno a la supervivencia más que a la épica o a la narración histórica de los combates de Stalingrado, con unos protagonistas que pierden cada día que pasa la fe en que podrán volver a casa.
Y es que, si bien muchas películas de la Segunda Guerra Mundial ya eran duras para entonces y mostraban la violencia desmedida y el caos del conflicto, algunas lo hacían con un tono más asertivo y apegado a la historia. Lo que hizo Vilsmaier fue retratar el sufrimiento físico y psicológico de la guerra. De hecho, el director alemán apostó por que tanto los actores como el equipo técnico experimentaran, en cierta medida, el frío y las condiciones adversas que contribuyeron a transmitir el miedo y la desesperanza de aquella época. Para ello, el rodaje se llevó a cabo en la República Checa y Finlandia, en condiciones de frío extremo y con miles de figurantes en escena.
Pero lo curioso, como comentábamos, es que Alemania tardó décadas en abordar este conflicto cinematográficamente con un enfoque tan crudo. Aunque en 1959 ya se había tratado la batalla en la película Stalingrad: Dogs, Do You Want to Live Forever?, el contexto de la cinta de Vilsmaier es muy distinto al de su predecesora. Se estrenó apenas dos años después de la reunificación del país y presenta a los soldados rasos de la Alemania nazi como hombres sometidos a condiciones inhumanas y enfrentados a superiores que parecen preocuparse más por cumplir órdenes que por salvar sus vidas.
De hecho, aunque no es la primera película alemana sobre la guerra que humaniza a sus protagonistas, algunos historiadores han considerado que este enfoque alimentaba el mito de la "Wehrmacht limpia". Este mito, surgido tras 1945, sostiene que el ejército regular alemán combatió de forma honorable durante la Segunda Guerra Mundial y no participó en los crímenes del régimen de Hitler. Según esa versión, las atrocidades fueron responsabilidad de Hitler, las SS y la Gestapo, mientras que los soldados de la Wehrmacht se limitaron a cumplir con su deber militar. Sin embargo, la historiografía ha documentado ampliamente la participación de la Wehrmacht en atrocidades en el frente oriental.
Sea como sea, aquella controversia no impide que Stalingrado siga siendo una película relevante dentro del cine bélico europeo. No es una película cómoda ni pretende convertir el conflicto en un episodio heroico: forma parte de una tendencia hacia el realismo descarnado que se hizo patente años después con películas como Enemigo a las puertas.
Vía | AlloCine
En 3DJuegos | Si detienes "Regreso al futuro III" en el minuto 27 y 50 segundos, descubrirás tres leyendas absolutas del cine occidental
Ver todos los comentarios en https://www.3djuegos.com
VER 0 Comentario