Lo único que he entendido de la nueva serie de Marvel es que Wonder Man es el superhéroe que llamas cuando dejas a tu pareja o tienes que pintar tu piso

Wonder Man es probablemente la producción menos superheroica que ha creado Marvel Studios

Chema Mansilla

Editor - Cine y TV

Lo primero que hay que dejar claro, y conviene hacerlo cuanto antes para ajustar expectativas, es que Wonder Man es probablemente la producción menos superheroica que ha creado Marvel Studios. De hecho, durante buena parte de sus ocho episodios cuesta recordar que estamos ante una adaptación de un personaje con más de sesenta años de historia en los cómics. Sí, hay referencias constantes al Universo Cinematográfico de Marvel, algún que otro guiño a la mitología original de Simon Williams y un par de escenas que recuerdan que su protagonista puede reventar edificios si se descuida… pero el corazón de la serie está en otro sitio muy distinto.

Wonder Man acaba siendo, sobre todo, una serie tolerable, y en ocasiones incluso simpática, sobre un actor en paro, con problemas de ansiedad, atrapado en una industria que no sabe muy bien qué hacer con él y una persecución por parte de una siniestra organización del gobierno estadounidense. Una comedia dramática sobre Hollywood, la precariedad creativa y el miedo a no estar a la altura, una buddy movie de actores que se disfraza de producto Marvel más por necesidad industrial que por vocación narrativa. Y ese es, precisamente, su mayor problema… y también su punto de mayor interés.

Quién es Wonder Man y por qué importa (al menos un poco)

Para situarnos, Wonder Man es una miniserie de ocho episodios creada por Destin Daniel Cretton y Andrew Guest, producida por Marvel Studios bajo el sello Marvel Spotlight y que llega a en Disney+ como parte de la Fase Seis del UCM. Protagonizada por Yahya Abdul-Mateen II y con el regreso de Ben Kingsley como Trevor Slattery, el caricaturesco actor que suplanta al Mandarín en la peli de Iron Man, la serie nos presenta a Simon Williams, un actor que intenta conseguir el papel protagonista en el remake ficticio de la peli de superhéroes Wonder Man… mientras descubre que el espectador descubre, por razones que la serie guarda con cuentagotas, posee superpoderes reales.

No entiendo  la necesidad de reinventar a Simon Williams hasta este punto

El personaje original de Marvel Comics, creado por Stan Lee, Don Heck y Jack Kirby en 1964 para los primeros cómics de Los Vengadores, es una figura peculiar dentro del panteón marvelita: un villano reconvertido en héroe, un Vengador poderoso hasta niveles absurdos, un carismático actor de Hollywood y, durante décadas, uno de esos "Vengadores segundones" a los que muchos lectores hemos terminado cogiendo más cariño que a las grandes vacas sagradas. Su relación con la Bruja Escarlata, su paso por los Vengadores de la Costa Oeste o su condición de ser de energía iónica lo convirtieron en un personaje extraño, humano y contradictorio. Todo eso está muy de pasada en la serie tan diluido, tan innecesariamente reinterpretado y tan filtrado por la mirada meta de Marvel Studios que cuesta reconocerlo.

El Wonder Man de los cómics de Marvel

Reinventar por reinventar

No entiendo  la necesidad de reinventar a Simon Williams hasta este punto. No porque el material original sea intocable, ya Marvel lleva décadas reinterpretándose a sí misma, sino porque este Wonder Man apenas se molesta en dialogar con el material original. El Simon Williams de la serie comparte nombre, profesión y un vago eco de poder con su contraparte de los cómics, pero poco más. Su pasado, su contexto y su peso dentro del universo Marvel se reducen a pinceladas casi decorativas.

Wonder Man es una serie hecha desde una burbuja creativa muy concreta

La serie, consciente de este cambio, juega a justificarlo con explicaciones vagas, casi autoritarias, que al final son un simple "porque lo digo yo, y punto". No hay una reflexión profunda sobre por qué este Wonder Man es así y no de otra manera; simplemente se nos pide que lo aceptemos. Y puede que funcione para el espectador casual, pero para quien conoce al personaje resulta difícil no sentir que aquí se ha desaprovechado algo valioso.

Uno de los aspectos más desconcertantes de Wonder Man es su insistencia en referenciar obras y sensibilidades que parecen completamente alejadas del público objetivo actual de Marvel. Hay guiños explícitos a Cowboy de Medianoche, por ejemplo, un peliculón, sí, pero también debe ser uno de los clásicos del cine más alejados de los gustos del público objetivo de Marvel actualmente.. Estos guiños no están mal traídos, ni mucho menos, pero refuerzan la sensación de que Wonder Man es una serie hecha desde una burbuja creativa muy concreta, más interesada en rendir homenaje a una cierta idea romántica de Hollywood que en conectar con el presente real de Marvel y sus fans.

Kingsley como Trevor suplantando a El Mandarín en Iron Man 3

Trevor Slattery: el regreso que no sabíamos que necesitábamos

Si hay un pilar que sostiene la serie cuando amenaza con venirse abajo, ese es Trevor Slattery. Ben Kingsley retoma aquí a un personaje que se ha ganado a pulso el desprecio de buena parte del fandom, especialmente tras su discutida aparición en Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos. Y sin embargo, confieso que Trevor siempre me ha caído estupendamente.

El tándem Abdul-Mateen II / Kingsley es, con diferencia, lo mejor de Wonder Man

En Wonder Man, Slattery funciona casi como un comentario meta sobre el propio UCM: un actor fracasado, marcado por un papel que le persigue y que intenta desesperadamente demostrar que es algo más que una broma. Su relación con Simon Williams es el verdadero motor emocional de la serie, y el tándem Abdul-Mateen II / Kingsley es, con diferencia, lo mejor de Wonder Man. Aquí hay química, humor y una extraña ternura que la serie sabe explotar bastante bien.

Una serie que no parece de Marvel

Cuando termina el primer episodio, cuesta entender qué tiene todo esto que ver con Marvel Studios. Más allá de una insinuación de poderes y la sensación de que alguien considera a Simon una amenaza potencial, lo que hemos visto podría pertenecer perfectamente a cualquier otra plataforma. No hay épica, no hay villanos reconocibles, no hay acción, no hay superhéroes. Es cierto que la serie se cocina a fuego lento, quizá demasiado, y confía en que el espectador tenga paciencia. El problema es que Marvel ha educado a su público justo en lo contrario.

La idea del superhéroe en paro, con problemas de ansiedad, me parece genuinamente interesante. Ya vimos algo parecido en Iron Man 3, pero aquí se lleva un paso más allá: Simon Williams no solo está perdido, sino que es peligrosamente poderoso. Cuando pierde el control, puede causar auténticos desastres. En ese sentido, la serie apunta a algo parecido a lo que hacía El protegido de M. Night Shyamalan: un enfoque más humano, más cotidiano, más incómodo. El problema es que Wonder Man no termina de saber cómo jugar esa carta sin resultar aburrida. Eso sí, es imposible que el protagonista te caiga mal: pide a gritos ser tu mejor amigo, que le llames cuando dejas a tu novia, tienes que pintar el piso o necesitas que te ayude a mover una caja llena de libros.

Como no había Marvel sin villanos, Control de Daños vuelve a aparecer en el UCM como una especie de antagonista burocrático, cargando con el ingrato papel de "villanos". Es una pena, porque en los cómics es una de las ideas más interesantes del universo Marvel. Aquí quedan reducidos a una versión desdibujada de S.H.I.E.L.D. venida a menos, una entidad gubernamental sin carisma que no termina de dejar clara sus intenciones o justificar su presencia en la serie hasta los últimos instantes del último episodio. Y no estoy seguro de que merezca la pena aguantar hasta ahí.

La película de Wonder Man en cuyo remake quiere trabajar Simon Williams

El problema de fondo

La serie se apoya mucho en el humor, y cuando funciona, funciona bien. Algunos diálogos son francamente divertidos, y los guiños meta a Hollywood, con actores haciendo de sí mismos, entrevistas ficticias y cameos, recuerdan inevitablemente a cosas como el cameo de Elon Musk en Iron Man 2. No olvidemos que, en teoría, el Universo Marvel, ya sea el 616 de los cómics o el 616 del UCM, siempre se ha desarrollado en nuestro mundo real. Esto sirve para hacer del escenario narrativo en el que se desenvuelve Simon algo creíble y sólido, pero con muy poca chicha a hora de adaptar las aventuras de un Vengador legendario.

Me cuesta mucho imaginar que lleguemos a tener una segunda temporada de Wonder Man

Esto delata el gran problema que creo que tiene Wonder Man: que no sabe qué quiere ser. Si no fuera una serie de Marvel, no estaría mal. Pero como pieza dentro del mosaico del UCM no tiene mucho sentido. No se me ocurre mejor ejemplo que el cuarto episodio, centrado en Lamar "Doorman" Davis, un capítulo centrado en un joven portero de discoteca que adquiere la habilidad metahumana de convertir su cuerpo en un portal viviente, y que se convierte en una gran estrella mediáticao. Funciona casi como una historia independiente: Es interesante, está bien escrita, pero sirve para justificar una idea bastante absurda: una cláusula laboral que impide a personas con habilidades especiales trabajar en el mundo del espectáculo. ¿Qué necesidad hay de eso en un universo que ya ha pasado por los Acuerdos de Sokovia y el Acta de Registro Superheroica? Pues ninguna, pero claro, algo de drama hay que darle a la historia de Simon, un metahumano que quiere ser actor en un mundo que no se lo permite.

Aquí surge la gran pregunta: ¿para quién está hecha esta serie? Entiendo que Marvel no quiera liar a los nuevos espectadores con la continuidad que solo conocen al detales los fans, pero si no son los fans los únicos (y no todos) que pueden tener algún interés (y tampoco mucho) en esta serie, desde luego no correo que sean los espectadores casuales quienes se sienta atraído por esta producción. Siendo así ¿para quién ha hecho Marvel esta Wonder Man?

Un tramo final cuesta arriba… con un buen golpe final

Si has llegado hasta el episodio 5 de la serie, tal vez haciendo un esfuerzo, que sepas que los capítulos 5, 6 y 7 me han parecido un auténtico muermo: Simon ha tardado 4 episodios en salvar a alguien y tampoco es que sea algo de lucirse demasiado. Llegados al último capítulo, haciendo un poco de esfuerzo, reconozco que el final tiene un estupendo plot-twist en forma de caballo de Troya ideológico que me ha encantado. Anecdótico, pero muy bien traído, me parece. Lástima no poder daros detalles por aquello de los spoilers. Eso sí, Yahya Abdul-Mateen II me parece un actor tremendo

De cara al futuro, ¿qué espacio queda para el bromance legendario entre Simon Williams y Hank McCoy, la Bestia de los X-Men, si el mejor amigo de Simon es ya y para siempre Trevor? Es una de las piezas clave del personaje y como fan me temo que no voy a llevar a verlo. Y es que Wonder Man tal vez ha ido demasiado por libre en las cosas importantes y se ha lastrado con la continuidad de Marvel en detalles que a lo mejor no eran tan importantes. Me cuesta mucho imaginar que lleguemos a tener una segunda temporada de Wonder Man, porque me parece complicadísimo que fans y espectadores generalistas se enganchen a esta serie con el suficiente cariño como para justificar su regreso. Entiendo que ha sido un experimento por parte de Marvel Studios, pero en un momento en el que el agotamiento del género es ya terminal y no solo preocupante, me parece muy arriesgado haber pegado este tiro al aire. Wonder Man se estrena en exclusiva en Disney+ el 28 de enero de 2026.

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