Dave Filoni demuestra cómo Star Wars puede mantener viva su herencia japonesa y reinventarse para las nuevas generaciones
Tal vez porque vivimos tiempos adversos, creo que Star Wars y los valores que George Lucas trató de transmitir son más necesarios que nunca. La épica de la esperanza, la lucha contra la opresión y la celebración de la diversidad resuenan en un mundo que parece cada vez más fragmentado. Y lo mismo puedo decir de Hayao Miyazaki y el cine de Studio Ghibli: necesitamos ese cine, lo necesitamos tanto como guía como para encontrar en él un refugio emocional.
No es lo único que une a estos universos creativos, el galáctico y el animado, que mantienen una relación formal y temática heredera de dos gigantes: George Lucas y Akira Kurosawa. Ahora, ambos universos, el galáctico y el animado, encaran un relevo generacional. Mientras Lucasfilm confía en Dave Filoni para continuar la saga, Japón se enfrenta al incierto futuro de Ghibli tras el retiro (temido pero inevitable) de Miyazaki.
El origen japonés de Star Wars
Desde sus primeras ideas para lo que llegaría a ser Star Wars, George Lucas entendió que Star Wars no sería solo una historia de ciencia ficción, sino un puente entre culturas. El cine de Akira Kurosawa, en particular La Fortaleza Escondida (1958), sirvió como modelo estructural para la saga: la narrativa contada desde la perspectiva de personajes de bajo rango, la combinación de aventura y drama, y la construcción de héroes y villanos con trasfondo moral complejo. La dualidad entre los peones y los líderes en La fortaleza Escondida encuentra su eco en los droides R2-D2 y C-3PO, cuyo humor y perspectiva proporcionan el marco desde el que los espectadores viven la epopeya galáctica.
Más allá de la narrativa, Kurosawa influyó en la estética de los Jedi. Los caballeros samurái errantes, con su sentido del honor, la disciplina y la relación con un código ético, se transformaron en la figura de Obi-Wan Kenobi y, posteriormente, en Luke Skywalker. Los duelos de sables de luz, la puesta en escena pausada y ceremonial y la espiritualidad zen de la Fuerza tienen raíces directas en los jidaigeki de Kurosawa, estableciendo un diálogo entre la tradición japonesa y la modernidad cinematográfica estadounidense que definiría a Star Wars desde su génesis.
De Japón a la galaxia moderna: Dave Filoni y la sensibilidad Ghibli
Décadas después, Dave Filoni se erige como heredero creativo de Lucas, y su afinidad con la cultura japonesa es evidente. Filoni ha reconocido en múltiples ocasiones la influencia de Studio Ghibli y, en particular, de La Princesa Mononoke para la construcción de Ahsoka Tano. La propia estética de la joven Togruta, protagonista de la serie de animación Clone Wars, sus marcas faciales, su conexión con la naturaleza y su sentido de justicia, refleja el espíritu de San, la protagonista de Miyazaki. Esta inspiración no es meramente visual: la forma de narrar de Filoni, pausada, contemplativa y cargada de ética y empatía, remite directamente a los rasgos que definen al cine de Ghibli.
El homenaje no es casual. En la pasada Star Wars Celebration de Japón, Filoni lideró la exposición de arte Star Wars–Ghibli, mostrando cómo su trabajo incorpora sensibilidades propias del anime: heroínas que enfrentan dilemas morales complejos, criaturas conectadas con la naturaleza y una narrativa que combina lo épico con lo poético. Las series The Clone Wars, Rebels y Ahsoka no solo continúan el legado de Lucas, sino que lo reinterpretan a través de una mirada que fusiona el espíritu samurái con la fantasía contemplativa de Ghibli, haciendo de la saga algo vivo y renovado.
Los ejemplos del vínculo creativo entre Filoni y Miyazaki son muchos, y como fan de uno y del otro no puedo entusiasmarme más cada vez que encuentro un nuevo paralelismo entre ambos: desde deslizadores aéreos al más puro estilo de Nausicaä del Valle del Viento o una larga sucesión de cabalgadas a lomos de lobos espaciales al estilo Mononoke a la mencionada Ahsoka como heredera de los grande spersonajes femeninos de las películas de Miyazaki.
Para cerrar el círculo de correspondencias, en el salto de Ahsoka a la acción real, ahora interpretada por Rosario Dawson en una versión adulta del personaje. Filoni volvió a rendir homenaje a Kurosawa presentado al personaje en un episodio de la serie The Mandalorian que es un homenaje directo a Yojimbo y el cine de samuráis, haciendo un guiño tanto a Lucas como a Kurosawa., "Todo rima" dentro de la galaxia Star Wars, que diría el propio Lucas. Como fan, creo que este hilo que nos lleva de la tradición japonea al cine de Kurosawa, a Lucas, a Star Wars, a Ghibli y a Filoni es tremendamente importante y una conexión imprescindible para entender el mensaje y la importancia de Star Wars.
Filoni como puente entre tradición y renovación
Lucasfilm se encuentra en un momento de transición. Con Filoni al frente, el estudio cuenta con un guardián del canon capaz de equilibrar tradición y renovación. todos los que seáis fans de Star Wars sabéis que Filoni es uno de los nuestros, un fan conocer al dedillo de las ideas y recursos de Lucas, de sus ideas y del viejo Universo Expandido y la mitología que la franquicia ha ido acumulando durante décadas de historias de todo tipo.
Su visión combina la herencia de Lucas con una sensibilidad contemporánea, marcada por el anime y los ritmos narrativos de japoneses. Filoni no solo respeta la épica de la trilogía original, sino que la expande, introduciendo conceptos como los los lobos de Lothal de Rebels, criaturas sensibles a la Fuerza que recuerdan a la relación de los personajes de Miyazaki con su entorno y que tienen su referente directo en La Princesa Mononoke.
Filoni se enfrenta a la pregunta que todo heredero creativo debe responder: ¿puede mantener vivo el espíritu original de Star Wars mientras explora nuevas formas de narración? Su experiencia en animación y en las series de imagen real ha demostrado que sí. Desde The Mandalorian hasta su propia serie de Ahsoka, Filoni logra un equilibrio entre nostalgia y modernidad, haciendo de Lucasfilm un laboratorio narrativo donde se respira la influencia de Japón, sus temas e inquietudes sus respuestas emocionales, filosóficas y espirituales, y se proyecta hacia la nueva generación de espectadores.
Dos estudios, dos caminos: ¿qué ocurre cuando desaparecen los maestros?
El paralelo con Ghibli es inevitable. Miyazaki, que ha sobrepasado los 80 años, ha anunciado su retiro varias veces, y El Chico y la Garza (2023) podría ser su última obra. La reciente compra de Ghibli por Nippon TV sugiere un futuro centrado más en la preservación del legado que en la creación de nuevas obras maestras. No hay un sucesor claro: Goro Miyazaki no quiere asumir plenamente el rol de su padre, Takahata ya no está. por desgracia, y los nuevos talentos aún no poseen una voz consolidada como para asumir semejante reto.
Este relevo generacional plantea un desafío: cómo mantener vivo un estilo que se ha convertido en sinónimo de ética, emoción y fantasía poética. A diferencia de Lucasfilm, que encuentra continuidad en Filoni, Ghibli enfrenta la incertidumbre de un estudio donde los maestros se retiran y la renovación no está garantizada. La pregunta sobre la supervivencia de su legado creativo sigue abierta, mientras los ecos de Miyazaki siguen inspirando a cineastas de todo el mundo.
El contraste entre Lucasfilm y Ghibli resulta evidente. Filoni representa un puente capaz de reinterpretar el legado de Lucas y mantener la vitalidad de Star Wars, mientras que Ghibli parece orientarse hacia la conservación más que la renovación. Ambos casos muestran que la cultura pop global depende de figuras autorales fuertes; cuando esas figuras se retiran, el futuro creativo de su legado se pone en juego. Mientras Lucasfilm puede confiar en un heredero que combina reverencia y creatividad, Ghibli enfrenta la pregunta de cómo sostener un legado sin su figura central. La diferencia es fundamental: un estudio que encuentra continuidad puede evolucionar sin perder su esencia; otro que depende de un autor singular debe reinventarse, redefiniendo cómo su universo se proyecta hacia nuevas audiencias y generaciones.
Un puente cultural al futuro
A pesar de los cambios generacionales, el diálogo entre Japón y Star Wars continúa más vivo que nunca. Filoni mantiene la influencia de Lucas dentro de Lucasfilm, asegurando que la saga siga respirando la combinación de ética, épica y poesía visual que siempre la caracterizó. Aunque el futuro de Ghibli sea incierto tras el retiro de Miyazaki, su legado cultural seguirá resonando en nuevas generaciones de creadores y espectadores de todo el mundo, e incluso en galaxias lejanas.
En un mundo donde la nostalgia y la innovación conviven, la saga galáctica y el cine japonés muestran que los grandes relatos no mueren: se transforman, se reinterpretan y encuentran nuevos guardianes que, como Filoni, saben honrar el pasado mientras construyen un futuro emocionante y lleno de esperanza. ¿Cómo no confiar en el futuro de Star Wars? Filoni ha demostrado comprender todo aquello que Lucas quiso transmitir con sus historias y sus referentes son perfectos para seguir ampliando esta mitología. Yo confío plenamente en él.
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