
La generación Z ha redefinido el éxito laboral: ya no basta con ganar más dinero
La conciliación, la salud mental y el tiempo libre han pasado a ser condiciones básicas para aceptar y mantener un empleo
Si la Generación Z ve a sus padres ahogados con llegar a final de mes y llenar el carro en Mercadona después de haberse pasado media vida doblando el lomo, lo más probable es que terminen deduciendo que doblar el lomo tal vez no sirva de absolutamente nada. Que incluso pese a pasar la vida trabajando llegue una burbuja inmobiliaria, o una crisis energética, o una guerra, o una IA, o cualquier otra excusa que sirva para justificar despidos y congelaciones de sueldos, como frase motivacional funciona regular.
Precisamente por eso han sido los primeros en cambiar el chip, en asumir que el trabajo no dignifica y que incluso su único objetivo principal, que es mantenernos con dinero en el bolsillo, es lo suficientemente frágil como para no querer realizar sacrificios. Aunque antaño la definición era otra, hoy el éxito laboral se mide en términos completamente distintos.
La generación Z ha redefinido el éxito laboral
Para los jóvenes Gen Z, alcanzar el éxito en el trabajo pasa por, además de tenerlo, aspectos como salir a su hora, cuidar su salud mental y poder dedicar el tiempo a su vida social y personal. La nómina importa, claro, pero ya no justifica poner en jaque todo lo demás. De hecho, ni siquiera importa qué tipo de trabajo es: "Quiero tener ya una estabilidad. Entonces me apremia por eso, porque no quiero vivir constantemente al límite, quiero tener esa estabilidad".
La frase, extraída de uno de los jóvenes que ha participado en el 'I Barómetro Retos y Aprendizajes. Posturas juveniles sobre los desafíos formativos y profesionales’ elaborado por el Centro Reina Sofía de Fad Juventud y Banco Santander, ejemplifica por qué ese mismo informe mantiene que el 64,7% de los jóvenes admite que decide su futuro pensando en ganar dinero cuanto antes y no en su trabajo soñado.
Les empuja a ello unos datos que, según el INE, sitúan a nuestro paro juvenil en el 24,5% en el primer trimestre de 2026. La buena noticia es que está lejos del 42,91% que teníamos hace una década. La mala que de cara la Unión Europea estamos muy por detrás de donde deberíamos. Las cifras superan a la una media europea que se mantiene en el 15,1%.
Pese a que el 67% de los encuestados por el estudio se niegan a tirar la toalla, lo cierto es que 6 de cada 10 jóvenes creen que entre la precariedad laboral, la falta de oportunidades por el auge de la IA y la caída en las contrataciones, y la presión económica que ni siquiera les permite hipotecarse durante décadas como hicieron sus padres, la cosa está muy complicada. Hay escollos que parecen insalvables incluso con esfuerzo.
Los jóvenes no piden ningún milagro y son conscientes de hasta qué punto no hay una varita mágica que vaya a cambiar la situación. Sí creen que, a nivel estudiantil, podría preparárseles mejor. 3 de cada 4 reconocen que necesitan entender mejor a qué carrera deberían optar desde un ámbito formativo, y también cuáles son las salidas laborales que vienen después. Además, el 73% apunta que carecen de la información financiera básica para gestionar el día a día.
Imagen | Vitaly Gariev
En 3DJuegos | Los estudiantes de la Generación Z llegan a la universidad y no saben leer ni una frase, según los profesores
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