Los infectados de Capcom han evolucionado en el sentido contrario
Hacer que sean más humanos juega con nuestra psicología a varios niveles
Durante los últimos días han pasado por delante de mí muchos comentarios sobre Resident Evil Requiem. A todos los que aplauden lo inteligente de mezclar dos juegos en uno, y los de quienes celebran cómo Leon se ha convertido en un Sugar Daddy para esta entrega, se sumaba uno que no ha parado de repetirse desde que el juego de Capcom llegó a las tiendas: el cómo los zombis ahora se sienten más vivos, peligrosos y perturbadores por mantener cierta humanidad en su interior.
Sorprende la idea de ver a los infectados de la nueva cepa del virus de Resident Evil Requiem manteniendo frases o rutinas de su vida pasada, como las de una limpiadora fregando de forma errática o vocalizando lo que habrían dicho de permanecer en sus puestos de trabajo si nada hubiera pasado. Es una genialidad que podamos utilizarlo a nuestro favor, pero aún más que Capcom haya llegado a plasmar, ya sea de forma consciente o de pura casualidad, uno de los fenómenos más fascinantes de nuestro cerebro.
La memoria procedural de Resident Evil Requiem
Convertido en uno de los experimentos de neuropsicología más importantes del último siglo, en 1953 el caso del paciente Henry Molaison dio la vuelta al mundo por cómo conseguía definir qué nos hacía humanos a nivel cerebral. Hasta entonces dábamos por hecho que la consciencia propia, el saber quién eres y qué haces en todo momento, era una parte primordial de lo que guiaba el grueso de nuestras acciones, pero dicho caso arrojaba otra vía.
Molaison era amnésico, una condición provocada por la extirpación de gran parte de su lóbulo temporal, así que era incapaz de recordar su pasado o crear nuevas memorias. Lo que fuese que hiciera un día, al siguiente su mente ya lo había olvidado. Sin embargo, parte de sus rutinas permanecían ahí. Sabía atarse los cordones, cómo coger un tenedor para comer o realizar cualquier otra tarea básica pese a no recordar cómo la había aprendido.
Junto a otros pacientes en una situación similar, a Molaison se le introdujo un desafío. Durante tres días consecutivos, se le pidió dibujar a través de un espejo. Frente a las dificultad inicial que supone el reto de coordinar el trazado de una estrella al revés de forma cómoda, los investigadores descubrieron algo fascinante. Ninguno de ellos recordaba haber aprendido a dominar esa técnica, pero de repente lo hacían casi sin esfuerzo, como si ese trámite hubiese quedado grabado a fuego en su memoria pese a no tenerla.
El fenómeno pasó a conocerse como memoria procedural, explicando así que de forma inconsciente el aprendizaje de una tarea queda guardado a buen recaudo a salvo de esa pérdida de memoria. Dicho de otro modo, antes de que el cerebro gestione qué debe hacer y por qué, el cuerpo actúa. Si conduces a diario y alguna vez te has plantado ante la situación de haber llegado a un sitio sin saber decir cómo lo has hecho de forma inconsciente, estás frente a la misma premisa. Los zombis de Resident Evil Requiem, también.
Capcom ha convertido la rutina en puzle
Con decenas de zombis únicos que conservan recuerdos de su vida pasada, Capcom ha dado la vuelta a un grupo de enemigos que se caracterizaban por su previsibilidad. Lo que hasta entonces eran seres lentos, erráticos y se ceñían a un único objetivo, ahora mantienen rutinas que puedes aprovechar a tu favor. Lo que ayer era un muñeco sobre el que disparar, hoy es un puzle que debes dominar.
Jugar con esas rutinas preestablecidas permite que puedas moverlos de aquí para allá con sigilo, dominados por su obsesión con apagar luces o permanecer atentos a cierto tipo de ruidos. Su falta de memoria les impide recordar quiénes eran o qué han vivido hasta el momento, pero su memoria procedural mantiene los hábitos que los hacía humanos.
Que más allá de los típicos jump scares consigan dar más miedo por el mero hecho de resultar perturbadores, es otro logro atado a esa misma mecánica. Frente a un monstruo nuestro cerebro actúa reconociendo el factor diferencial. Frente a un señor que está tan tranquilo troceando carne para luego abalanzarse sobre nosotros, el cerebro hace un clic en el que pasa de la normalidad de un igual al peligro de una amenaza.
Es una respuesta tan genuina como visceral. Una capaz de poner en entredicho hasta qué punto somos humanos por las acciones que llevamos a cabo. Si arrebatados de cualquier recuerdo que poseíamos seguimos pudiendo realizar esas actividades, desde conducir hasta atarnos los cordones, aquello que pensábamos que nos daba sentido deja de gozar del mismo peso. Y si los zombis de Resident Evil Requiem son más perturbadores que nunca es porque, al menos de forma inconsciente, nos invita a enfrentarnos a esa misma paradoja.
En 3DJuegos | Resident Evil Requiem es un gran juego, pero repite el mismo problema de los últimos juegos de la saga
Ver todos los comentarios en https://www.3djuegos.com
VER 0 Comentario