83 páginas de documentos filtrados han puesto en duda la última inversión de Meta
Legiones de autónomos de más de 90 países tienen la culpa
Durante los últimos días se ha convertido en el principal tema de conversación en la industria tecnológica. Convertida en la segunda apuesta más ambiciosa de Mark Zuckerberg, sólo por detrás de la adquisición de WhatsApp, Meta ha invertido 14.000 millones de dólares para hacerse con el 49% de Scale AI. Ahora una investigación sobre el funcionamiento de esta empresa de anotación de datos ha despertado las alarmas.
La clave detrás de la última adquisición de Zuckerberg parece apoyarse en tres pilares básicos destinados a intentar plantarle cara a OpenAI y ChatGPT: el fichaje de su fundador, Alexandr Wang, para liderar la nueva división de superinteligencia de Meta; los datos de Scale AI para entrenar los modelos de inteligencia artificial de Llama, e información sobre cómo se construyeron los centros de datos de la compañía. Pese a las buenas intenciones, una investigación de Inc. apunta a que lo que han comprado es un circo.
La nueva adquisición de Mark Zuckerberg
De la mano de 83 páginas de documentos filtrados sobre cómo funciona Scale AI por dentro, la investigación parece destapar que la colección de datos de la citada empresa está lejos de ser la ideal, que está muy lejos de lo que entendemos por IA responsable, y que gran parte de los errores que hemos visto en Gemini de Google hasta ahora están estrechamente ligados a esa forma de trabajar.
Para entenderlo hace falta saber a qué se dedica Scale AI realmente. La idea detrás de la empresa es la de dar forma a un motor de inteligencia artificial generativa que el resto de herramientas como ChatGPT, Gemini o Llama puedan aprovechar. Con legiones de personas controlando los datos para etiquetarlos, evaluar las respuestas de distintos modelos, y realizar los cambios suficientes para que las reacciones sean las mejores posibles, digamos que es como crear una librería de respuestas perfeccionadas gracias al feedback humano.
Para alcanzar ese nivel de resultados masivos, Scale AI aparentemente se agarraba a Remotasks, un portal en el que puedes crear un usuario y apuntarte a ofertas en las que realizar pequeñas tareas por las que luego terminas cobrando. Revisando imágenes, textos o código, los "taskers" de la plataforma trabajando para la compañía llegaron a superar los 240.000 en más de 90 países.
El problema era que, siendo una tarea hercúlea revisar el trabajo de todas esas personas, las citadas tareas a menudo se realizaban con ChatGPT, sumaban 18 horas seguidas trabajando dando a entender que detrás había varias personas trabajando de forma ilegal, y que frente a los casos en los que se detectaban problemas y se rompía la relación con ellos, los documentos parecían demostrar que los usuarios compraban cuentas robadas y tiraban de VPN para superar los vetos y volver a la carga.
Desde Scale AI han contestado a la investigación asegurando que está "repleta de inexactitudes" y que tenía "sólidas salvaguardias" para eliminar el spam de esas cuentas antes de que los datos llegaran al cliente final. Aunque no se ha hecho pública una auditoría externa que certifique esa versión, que Google haya roto un contrato de 200 millones de dólares anuales tras la entrada de Meta ha sumado más leña al fuego.
Imagen | Pandacutienomnom en Midjourney
Ver todos los comentarios en https://www.3djuegos.com
VER 0 Comentario