Japón tiene una tasa de natalidad de 1,20 hijos por mujer y ya nos parece un problema
En España cerrábamos 2024 con una cifra de 1,12 muy alejada del 2,1 que necesitamos
Cuando hablamos de crisis de natalidad siempre solemos agarrarnos al mismo caso, a cómo Japón se acerca a un colapso demográfico sin precedentes porque una población cada vez más envejecida crece sin control mientras los nacimientos caen en picado. La clave, según los expertos, es que para mantener un equilibrio deberíamos estar en una cifra de 2,1 hijos por mujer y, claro, con el país nipón marcando una tasa de 1,20 las alarmas son inevitables. El giro que tal vez no estaba en tus quinielas es que en España estamos en una tasa de natalidad de 1,12 en 2024.
El miedo respecto a ese invierno demográfico está en que, a diferencia de otras épocas de nuestra civilización, no hemos llegado a esa cifra por una cuestión extrema, ya sea en forma de conflictos bélicos o pandemias. Lo hemos hecho por puro desgaste socioeconómico. Frente a ello, figuras como la de Asha Sharma, ahora CEO de Xbox pero procedente del sector de la inteligencia artificial, cree que la solución está en la tecnología.
La natalidad y la nueva CEO de Xbox
Cuando aún era presidenta de la división Microsoft Core AI, Asha Sharma destacaba en una entrevista hasta qué punto el uso de la IA resultaba crucial en muchos más aspectos de los que comúnmente se citan. Más allá de la productividad y la transformación de los negocios actuales, la ahora CEO de Xbox destacaba que incluso la crisis de natalidad tenía la solución en manos de estos modelos de lenguaje.
Aprovechando su entrevista en Lenny’s Podcast, Sharma destacaba: "Algo en lo que realmente pienso mucho, ahora que sabemos que vivimos en esta época trabajando con una tecnología tan potente, son sus efectos y cómo puedo construir una plataforma que la gente pueda aprovechar de mejor forma". Una de esas vías era atacar la crisis de natalidad desde otra perspectiva.
"Pienso en si mi hijo tendrá compañeros de clase en el futuro. Es porque las tasas de fertilidad están bajando, ¿verdad? La tasa media de natalidad en los 90 era de unos 3 y ahora es de 2,3, y en 2050 se estima que estará por debajo del reemplazo". No se equivoca en las cifras. A nivel global estábamos en 3,3 hijos por mujer, estamos en 2,3, y según estudios vamos encaminados a un 1,83.
Aquí hablamos, en cualquier caso, de una situación en la que el África Subsahariana terminará concentrando el 40% de los nacimientos mundiales, mientras que el 76% de los países estará por debajo de ese imprescindible 2,1 que comentábamos unas líneas más arriba. Un problema en el que la CEO de Xbox ve a la IA como un aliado necesario.
Cuando te señalan la Luna y miras el dedo
Agarrándose a las pruebas realizadas en un hospital de Londres, Asha Sharma destacaba que habían sido capaces de "mejorar las tasas de embarazo usando IA para emparejar óvulos y espermatozoides" mientras que, al mismo tiempo, estaban reduciendo los costes que implicaba el proceso de fecundación in vitro. Analizar millones de variables genéticas para facilitar la fertilidad es, indudablemente, una de las funciones que podemos terminar delegando en la inteligencia artificial con la esperanza de que haga bien su trabajo. El problema, sin intención de quitarle la razón a su argumento, es que es un claro caso de mirar el dedo mientras te señalan la Luna.
Aunque las ventajas clínicas de estos modelos son innegables, ya sea reduciendo tiempos, desgaste emocional e incluso el coste de procesos que se alargan en el tiempo, lo que estamos sumando es poner la solución en manos de megacorporaciones que, a partir de ese punto, tienen mediante algoritmos el control evolutivo de la genética humana. Siendo plenamente conscientes de los problemas que comportan ese tipo de sesgos procedentes de Silicon Valley, en realidad ni siquiera es lo más preocupante del asunto.
Optimizar ese proceso mediante la IA no sólo no soluciona el problema de base, sino que lo acentúa. Que el sistema de concepción perfecto entregue al niño perfecto no impide que, una vez nacido, la sociedad actual siga siendo económicamente incapaz de criarlo. El grueso del drama, sin intención de ignorar a quienes se vean beneficiados por un sistema capaz de aumentar la eficiencia biológica, está en que la IA promete ser parte del culpable de que ese índice de natalidad siga cayendo. Si su promesa de eficiencia y reducción de los puestos de trabajo sigue al mismo ritmo, cada vez serán menos los que puedan permitirse soluciones como esa.
Sociólogos y expertos en demografía son los primeros en destacar que el futuro de la natalidad no pasa por microchips y centros de datos, sino por una seguridad económica y conciliación familiar que permita a familias y madres solteras plantearse ese desafío con garantías. Puede que la preocupación de Asha Sharma por la soledad de sus futuros hijos sea genuina, pero los despidos de empresas como la suya son uno de los principales detonantes que nos han arrastrado a esta situación.
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