La adicción a las redes sociales en menores funciona igual que en los adultos
La psicología lleva estudiando ese fenómeno desde que Rusia inventó el montaje soviético en el cine
Aunque hoy en día lo vemos como algo moderno y anclado a los avances en algoritmos, la razón por la que redes sociales como TikTok son capaces de enganchar a un usuario en apenas 35 minutos se remonta a una época en la que el cine aún estaba aprendiendo a andar. Es ahí donde entra en juego el Efecto Kuleshov nacido a principios del siglo XX.
La idea es que, lo que hoy entendemos como un algoritmo enfocado a la retención de la audiencia, en realidad es algo que viene desde 1918, cuando Lev Kuleshov demostró con la Teoría del Montaje Soviético que el cine podía manipular la mente del espectador a través de los cortes de una imagen a otra. La razón por la que caes en un scroll infinito en el que el aburrimiento nunca hace acto de presencia sigue la misma premisa.
El Efecto Kuleshov en el cine
Para demostrar su teoría, el cineasta ruso grabó una escena en la que un actor se mostraba frente a la cámara con una actitud pasiva. De ver esa escena aislada, el espectador extraería que no había expresión en su cara. Tras ello, intercaló esa misma escena con otros tres cortes distintos: un plato de sopa, una niña en un ataúd y una mujer tumbada en un sofá. La expresión del hombre entre los cortes no cambiaba, pero la audiencia empezó a notar sutiles diferencias.
Frente al plato de sopa, su expresión demostraba hambre, frente a la niña había pena, y con la mujer deseo. El problema era que, pese a que el público celebraba cómo el actor había sido capaz de transmitir esas emociones de forma casi imperceptible, en realidad la escena nunca cambiaba. Siempre era el mismo corte mostrando al actor de forma impasible.
Era el propio público el que, gracias a la sucesión de cortes, estaba imaginando esas emociones para rellenar los huecos que quedaban entre ellos. Su cerebro daba forma a una historia que nunca existió hasta que no se realizó el montaje con esa intención, demostrando con ello hasta qué punto se podían manipular sus mentes mediante lo que, en su honor, terminó conociéndose como Efecto Kuleshov.
El experimento no era casualidad. El montaje soviético perseguía formas de manipular la opinión de la población con la intención de usar la técnica como propaganda y, con el tiempo, ese fenómeno empezó a estudiarse para intentar comprender por qué el cerebro reaccionaba de esa forma.
En busca de crear una narrativa propia, nuestra mente intenta crear conexiones lógicas que le ayuden a navegar en el día a día, un sistema evolutivo que procede de la mera supervivencia. Dicho de otro modo, si alguien grita, es que hay peligro aunque no lo vea.
El Efecto Kuleshov en la adicción a las redes sociales
Si en la Unión Soviética el objetivo del Efecto Kuleshov era la propaganda, en los algoritmos actuales la intención es la retención. Lo que han demostrado plataformas como TikTok es que, más allá de poder empujar la mente hacia una idea concreta dependiendo del montaje, eligiendo qué vídeo le sigue al que acabas de ver, ese sentimiento de supervivencia de tu cerebro esconde otro secreto adicional.
El salto constante de un vídeo a otro, y su intención al rellenar huecos de forma automática, hace que el cerebro entre en un estado de alerta y curiosidad que no sólo te empuja a tener interés por lo que tienes delante, sino también por lo que vendrá después gracias a su algoritmo. Como quiere atar cabos constantemente para encontrar una relación, aunque personalmente no seas consciente de ello, ese mismo estado de alerta hace que nunca te aburras de ver otro vídeo más.
Cuando ves un vídeo entero, lo repites, lo saltas o directamente cierras la app, el algoritmo extrae información de ello para decidir qué vídeo vendrá después. En su intención de que sigas enganchado, hace el papel de montador para ayudar a tu cerebro a establecer esas conexiones con vídeos similares generando dopamina mientras, con el siguiente, vuelve a iniciar el ciclo.
Su mayor logro, en cualquier caso, es hacer uso del Efecto Kuleshov para darte la falsa sensación de que el algoritmo está bajo tu control. Bajo la ilusión de una participación activa -al hacer scroll, dar like o comentar-, tienes la sensación de estar realizando cambios sobre esa secuencia de vídeos cuando, en realidad, es el propio sistema el que ya ha diseñado una experiencia para ti con la intención de que sigas haciendo scroll infinito. No hay magia detrás de ese hito, sino una técnica para manipular sensaciones que lleva acompañándonos desde hace más de 100 años.
Imagen | Vitaly Gariev
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