El IDH del país lo sitúa como uno de los mejores para vivir
Incluso sus sectores más pobres hacen que el índice iPhone se tambalee en la comparación
Si te paras a pensar en la postal que presentan los barrios más pobres de tu ciudad, incluso en un país como España en el que encontramos una media de calidad de vida alta frente a otros países, seguro que te vienen a la cabeza zonas industriales grises, con basura por la calle y un nivel de delincuencia que no invita a pasear por la noche. En Suiza, en cambio, la realidad de sus barrios pobres pinta un escenario radicalmente distinto.
Es cierto que pueden no ser tan bonitos como las zonas más caras y tener una densidad de población notablemente más alta favorecida por la inmigración, pero la norma Suiza de que todos sus barrios gocen del mismo nivel de vida en aspectos como el transporte público, la seguridad o los suministros, hace que el IDH del país esté entre los más altos del mundo.
El privilegio de vivir en Suiza
El programa para el desarrollo de las Naciones Unidas establece el IDH, o Índice de Desarrollo Humano, como una herramienta destinada a analizar cómo la renta per cápita, la educación o la esperanza de vida de un país, marca en qué posición del ranking están para medir su nivel de vida. Suiza, en este caso, está en un 0,97 sobre 1, apenas un poco por detrás de Islandia que es el que encabeza la lista.
Pese a que métricas como esas pueden resultar engañosas, porque en Suiza tampoco escapan a la desigualdad entre los ciudadanos más ricos y los más pobres nublando esa media, hay dos factores que, más allá de esa premisa de las infraestructuras, marcan la conversación sobre cómo el país nos pasa la mano por la cara al resto incluso en sus barrios más pobres.
En primer lugar por su salario mínimo, que aunque no está estipulado a nivel nacional, sí lo hace con una red de convenios que establecen una media a la que agarrarse de alrededor de 4.000 euros. De los 2.200 francos suizos para trabajadores no cualificados, saltan hasta los 5.300 francos suizos para los cualificados. Al cambio actual, estaríamos hablando de un mínimo de unos 2.400 euros a un punto más alto de 5.800 euros.
Justo ahí entra en juego otro índice clave para entender hasta qué punto ser pobre en Suiza no es lo mismo que ser pobre en una ciudad como Barcelona, el del índice iPhone. Tras preguntar a más de 2.000 personas de diferentes regiones y poder adquisitivo del país, el 49% reconoció tener un iPhone. Un lujo que, cada vez menos, pueden llegar a plantearse ciertos sectores sociales en otras zonas de Europa.
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