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Max: The Curse of Brotherhood
Max: The Curse of Brotherhood
Fecha de lanzamiento: 20 de diciembre de 2013
 · Plataforma
PCPS4XOneSwitchX360
Análisis de los lectores (Max The Curse of Brotherhood)
8,3

Max: The Curse of Brotherhood

“Muy Bueno”
(Nota media sobre 5 análisis)
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Peddro19 / 28 de febrero de 2018
Jugabilidad:
Gráficos:
Sonido:
Innovación:
7,5
Bueno

Una reseña más - Max: The Curse of Brotherhood.

Max: The Curse of Brotherhood fue un videojuego que se lanzó en exclusiva para Xbox One en los primeros meses de la consola, aún sobre el año 2013. El título abocado a los puzzles y a las plataformas evidentemente no logró las ventas que Microsoft esperaba, pero sí fue un éxito de críticas consiguiendo buenas valoraciones por parte de la prensa especializada para una obra que a priori parece bastante sencilla. El videojuego después de cuatro años, esta vez en 2017, se publicó en PS4 y Nintendo Switch, obteniendo mejores números en la plataforma de la compañía japonesa dirigida por Tatsumi Kimishima, cuyo público en general valora esta clase de propuestas. Max: The Curse of the Brotherhood fue desarrollado por un estudio de origen danés, Press Play, en colaboración con Microsoft Studios y siendo la misma Microsoft la encargada de distribuirlo por todo el mundo. Claramente no estamos hablando de una gran desarrolladora, es evidente que no hay una cantidad sideral de dinero en la confección de su última obra, lo que tampoco quiere decir que nos estemos refiriendo a un videojuego independiente. Algo que sí es de destacar y que voy adelantando, es que estamos ante un título con mucho cariño detrás. ¿Y por qué "última obra"? Lamentablemente, Microsoft tomó hace ya bastante tiempo la decisión de cerrar por completo el estudio de Press Play, también desarrolladores de Kalimba, el cual pertenecía a la multinacional estadounidense. La compañía difunta, hasta ese entonces, estaba trabajando en Project Knoxville, su próximo videojuego en exclusiva para el sistema de Xbox One y del cual ya había teasers. Susodicho ultimátum fue tomado en el año 2016 y también afectó a Lionhead Studios, uno de los estudios internos más emblemáticos de Microsoft por estar al mando de la saga Fable, que en la generación de la Xbox 360 dotó de grandes títulos a semejante consola. Más allá de los inconvenientes que Press Play tuvo en los últimos años, tenemos suerte de que su crisis no haya impedido el desarrollo de este Max: The Curse of Brotherhood, un videojuego de plataformas e ingeniosos puzzles en 2.5D perfectamente disfrutable en familia por su amigable atmósfera, lograda en gran parte por un diseño artístico de muy buen gusto. Comenzaremos el análisis hablando del aspecto técnico-artístico de la obra, para luego proseguir a desarrollar un poco su historia. Después ahondaré en lo más importante, la jugabilidad, para finalmente elaborar una conclusión acerca del producto. No dedicaré un párrafo exclusivo a extras que el videojuego incluye como suelo hacer, debido a que no los tiene. Bien, gráficamente estamos hablando de un videojuego que destaca, en todos los apartados correspondientes a este aspecto, por su buen gusto y belleza. Además, posee un sobresaliente diseño artístico del cual hablaré luego. El motor gráfico que Max: The Curse of Brotherhood emplea no es ni más ni menos que el Unity, desarrollado por Unity Technologies, que por el momento tiene soporte en las consolas de nueva generación. Es evidente que no estamos ante el motor más potente ni más sofisticado disponible en el mercado, cosa que no es necesaria para hacer un videojuego de un buen apartado visual. El caso es que las limitaciones técnicas de Unity en cuanto a las texturas están a la vista, habiendo existencia de dibujos poligonales en algunos detalles. Aun así, el videojuego explota muy bien las capacidades de su principal herramienta gráfica y logra una brillante paleta de llamativos colores, un texturizado satisfactorio y bien elaborado, además de un excelente trabajo en crear físicas realistas que son parte fundamental de la jugabilidad. Por su parte, el dibujado de escenarios es, como ya mencioné, la principal bondad de este aspecto. Max: The Curse of Brotherhood diseño lo vuelve un videojuego de una gran belleza, lleno de sutiles detalles estéticos distribuidos en el escenario que le aportan un aura muy especial. Me refiero a que conforme vamos avanzando por las pantallas es notorio el empeño puesto en su programación, en crear armoniosas transiciones entre un entorno y otro del mismo capítulo (la campaña del videojuego se divide por capítulos, valga la redundancia), entre otras nimiedades que no están tan a la vista, pero que sí sirven de potenciador a un apartado artístico que ya de por sí es adorable. Además, nos encontramos con una amplia cantidad de escenarios, cada uno ambientado de manera marcadamente diferente, con diversos biomas que los recorren y que hacen que la experiencia visualmente sea muy agradable. Por último, el dibujado de personajes y enemigos es muy simpático, cosa que ratificaré cuando desarrolle la trama. El asunto es que la obra de Press Play desde lo técnico y desde su propuesta en general busca un videojuego desenfadado, poco serio, y a la vez apreciable. Desde lo auditivo el videojuego no tiene mucho por ofrecer, aunque posee lo necesario como para no hacer de lo respectivo a todo lo que tenga que ver con estímulos sonoros, un apartado insatisfactorio del título. La musicalización que nos acompañará a lo largo de la aventura irá variando según las circunstancias que Max, el protagonista, esté atravesando, habiendo variedad de temas para ello. Así, en los momentos de mayor tensión la pista de audio colaborará a que sintamos la presión por la que nuestro personaje está transitando, lo cual favorece a la mínima inmersión que la obra de Press Play logra y ofrece al jugador. En cuanto a efectos de sonido no hay mucho que destacar, aunque sí he de decir que el videojuego viene traducido al español pero completamente doblado en inglés, con interpretaciones algo regulares de los personajes. Max: The Curse of Brotherhood es un título adorable desde su apartado meramente gráfico hasta su diseño, siendo este último el que más destaca. En cuanto al apartado auditivo atraviesa un terreno más regular, pero no le representa una falencia. Finalmente, cabe destacar que estamos ante un título que se mueve a 60fps, sin ralentizaciones, ni bugs. Ampliando un poco más lo que tiene que ver con la trama del videojuego, cabe destacar que estamos ante un aspecto al que en esta obra no se le da mayor importancia, aunque el propósito de Max es claro, salvar a su hermano. Resulta que el protagonista tiene un hermano menor llamado Félix, que suele molestar a Max aunque de manera inocente y sin la más mínima intención de maldad. Max, compartiendo habitación con su hermano y harto de sus estorbos decide buscar en Internet alguna especie de conjuro que lo haga desaparecer. La magia funciona y Félix es absorbido por un vórtice que lo trasladará a otro mundo seguido por Max, que automáticamente se arrepiente de lo cometido. Aquí empieza la aventura donde el protagonista tiene el marcado fin de rescatar a su hermano de las manos del cruel emperador Mustache, cuyo objetivo es reencarnar en el cuerpo del pequeño. Max es ayudado por una anciana con poderes mágicos que traslada sus místicas habilidades y conciencia a un lápiz que el niño tenía en su mochila, dotándolo del poder necesario para interactuar de distintas formas con el entorno, y convirtiéndolo en la principal mecánica de la jugabilidad. La historia en general realmente no es muy interesante, aunque el argumento está lleno de diálogos claramente abocados a la comedia, cosa que también aplica a los personajes. La trama, que tiene algún que otro giro inesperado, está empapada de una temática cómica que le sienta bien y es otro de los factores por los que estamos ante un videojuego ideal para niños. La narrativa por su parte se desenreda a través de llamativas cinemáticas, aunque en cuanto al desarrollo de personajes es bastante pobre. No encontramos un arco evolutivo, cosa que es entendible, pero de cada uno sabemos apenas el nombre, además de que con ninguno se crea mayor empatía. Claramente se buscaba una historia simple, pero quizás agregar un poco más de profundidad en este aspecto hubiese sido de agradecer. La jugabilidad es el tema central de este aspecto, que procederé a explicar a continuación. Ya dijimos que Max: The Curse of Brotherhood es un título en 2.5D, del género de las plataformas y los puzzles, siendo estos últimos de gran ingenio. La propuesta de Press Play incluye una mecánica original con la que, interactuando con el entorno a través de los diferentes elementos (fuego, agua, tierra, etcétera), iremos creando plataformas que Max luego deberá utilizar para llegar hasta un nuevo sitio. Así, plataformeo y rompecabezas se combinan de manera brillante y ofrecen muchas posibilidades que el videojuego sabe explotar luego, una vez puestas en práctica. Todo esto se logra con el "super lápiz" que el protagonista lleva como principal herramienta para superar las adversidades. Siendo justamente un lápiz, el mismo tiene la virtud de dibujar, por ejemplo, ramas con la forma que nosotros le vayamos dando para que luego Max escale usándolas. Estas ramas se pueden atar a dianas que también trazaremos con esta mecánica, y utilizar esa unión para que el protagonista se desplace de un punto A un punto B. Las dianas, a su vez, pueden utilizarse para balancearse con ellas cual Tarzán. Tendremos la chance de crear toboganes de agua que servirán para lanzar a Max por los aires, por lo que en determinadas ocasiones deberemos hacer que nuestro personaje pase de un tobogán al otro con el mismo impulso que este genera. Aun así, todo esto habrá que pensarlo antes, ya que si bien los puzzles no son difíciles, tampoco es que su solución esté del todo clara. Otras de las posibilidades que nos ofrece esta mecánica es crear grandes bloques de tierra que sirvan al protagonista para llegar a sitios de gran altura, o la opción de disparar lava a diferentes estructuras para destruirlas y seguir nuestro camino, o para acabar de la manera más sencilla con los enemigos. Entonces, el ingenio del que tanto hablo en los puzzles es porque el videojuego combina magistralmente cada una de estas mecánicas. Durante muchos tramos de nuestra aventura deberemos utilizar cada una de ellas para enviar a Max al otro punto de la pantalla, además de que varias tienen más de una forma de utilizarse, cosa que le añade profundidad al conjunto. Las iremos desbloqueando conforme avancemos en la campaña, cosa que nos incita a jugar porque en todo momento está la sensación de que el lápiz de Max adquirirá un nuevo poder. Cabe destacar que las múltiples y explicadas anteriormente mecánicas de este objeto son muy fáciles de usar, ya que repito, la dificultad se encuentra en puzzles que en ningún momento resultan repetitivos, cosa que es sorprendente debido a que hay una gran cantidad de los mismos. En cuanto a lo que tiene que ver meramente con las plataformas, lo importante es que los controles responden a la perfección y la movilidad de Max no resulta aparatosa, sino más bien precisa. Como en todo videojuego de este estilo encontramos situaciones repetidas en muchos exponentes del género, como lo son saltar sobre superficies que se van derrumbando detrás de nosotros, o escapar de un peligro inminente que nos persigue de cerca, también en secciones donde el plataformeo toma especial protagonismo. El combate en Max: The Curse of Brotherhood no es combate hasta que obtengamos la habilidad de la lava para el lápiz, con la que dispararemos a enemigos sumamente fáciles de destruir. Si bien no nos encontraremos muchas situaciones de hostilidad, la mayoría se resolverá con puzzles bastante sencillos y previsibles, dándome la sensación de que estas circunstancias son de puro relleno. La obra de Press Play tiene un buen ritmo debido a que las mejoras se le van otorgando al personaje de manera bien pensada, cosa que mantiene el interés del jugador por seguir jugando. Sin embargo, el mismo gameplay se vuelve un poco repetitivo ya que en un determinado momento de la campaña lo único que haremos es salir de un puzzle y entrar en otro. Entiendo que esta última apreciación es muy subjetiva ya que un amante de los acertijos estaría encantando con este concepto, pero en lo personal me hubiese parecido una buena idea la inserción de mayor cantidad de secciones de menos rompecabezas, y más saltos entre plataformas. Cambiando de tema, opino que todas las obras que pertenezcan a este género deben tener un buen diseño de niveles, virtud que claramente Max: The Curse of Brotherhood posee debido a sus puzzles y plataformas ingeniosas, cosa ampliamente desarrollada en el análisis. Además, cada escenario tiene un buen puñado de coleccionables que recoger, aunque no sea muy difícil encontrarlos. La campaña se encuentra dividida en siete capítulos, rejugables en el momento que queramos, con varios episodios cada uno, durando aproximadamente cuatro o cinco horas, como mucho seis. Quedará a juicio de cada uno el hecho de considerar que aquella sea, o no, una buena duración para una aventura de calidad. En conclusión, Max: The Curse of Brotherhood es una de las mejores obras de una compañía que ha sabido darle alegrías a Microsoft en los comienzos turbulentos de una Xbox One recuperada. Aún hoy sigue siendo un título de gran calidad, y estando disponible en el Xbox Game Pass es una buena alternativa para disfrutar de una experiencia minimalista en comparación a producciones actuales. Poseedor de un aspecto gráfico sobresaliente por la belleza de su diseño artístico, además de un destacable trabajo de los desarrolladores para explotar al máximo un motor algo precario. En el apartado auditivo no alcanza grandes cotas de calidad, aunque tampoco desentona con el resto de detalles correspondientes al aspecto técnico. La trama no es muy interesante y los personajes están mínimamente desarrollados, siendo este uno de los apartados en los que me hubiese gustado ver unos mejores resultados. Aun así, el concepto de historia sencilla que el videojuego pretende es entendible, ya que está más bien orientado al público joven. La jugabilidad es claramente lo más interesante del título, con una mecánica que presenta muchas variaciones combinables de sí misma, en puzzles ingeniosos que tienen por objetivo terminar siendo originales secciones de plataformeo, sobre entornos muy variados, además de bien diseñados desde lo estético y mecánico. Finalmente, estamos ante un videojuego que vale la pena, apto para todos los públicos. Tenemos un diseño adorable y jugabilidad muy bien elaborada, con la que disfrutaremos una campaña que en lo personal considero un poco acotada. Lastimosamente no veremos más productos de Press Play abocados a este género, aunque esperemos que Microsoft Studios no deje una fórmula entretenida completamente de lado.
1 VOTO
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Darklight87 / 16 de marzo de 2015
Jugabilidad:
Gráficos:
Sonido:
Innovación:
9
Magnífico

Máximo Plataformas

Los chicos de Press Play ya habían captado mi atención (y la de Microsoft, no en vano adquirió el estudio), con algunos de sus anteriores trabajos: “Max and The Magic Marker” me pareció un plataformas muy divertido y original y su serie “Tentacles” es una de las que mejor ha usado el control táctil en un videojuego a mi parecer; por lo que recibí este nuevo Max con los brazos abiertos. Lo primero que llama la atención de este videojuego es su vistoso apartado gráfico, creado con el motor Unity que tantas alegrías nos está dando últimamente. El juego se muestra en nuestras pantallas, robusto y sólido como una roca y los entornos y los personajes están trabajados y coloreados con mucho gusto, tanto que en algunas ocasiones nos recordarán a algunas de las clásicas películas de Pixar. Nuestro protagonista Max derrocha personalidad por todos los lados y su “enemistad” con su hermano pequeño desencadenará el inicio de nuestra aventura. La historia, como ocurre habitualmente en este tipo de juegos, es una mera excusa para que avancemos a través de todos los niveles pero aun así tiene una presencia constante durante todo el desarrollo del juego. La aventura tiene un desarrollo en 2.5 D, es decir, el desarrollo del juego es el típico de cualquier juego en 2 D, pero tanto el escenario como el personaje están formados por polígonos. La aventura tiene una duración de entre 5 y 6 horas aproximadamente según nuestra habilidad y dependiendo de la búsqueda de los pequeños secretos, lo que está bastante bien dentro de su género. La aventura se divide en 7 capítulos con varios subcapítulos cada uno, además dentro de cada nivel encontraremos muchos secretos, coleccionables y recovecos en los que investigar. Los niveles tienen un nivel de dificultad bastante ajustado y algunos de ellos supondrán un auténtico reto, la mayoría de ellos están repletos de puzles y zonas de plataformas con las que tendremos que tener especial cuidado. El auténtico protagonista, y uno de los principales aportes de este juego respecto a otros juegos de plataformas, es el rotulador mágico que guarda Max en su bolsillo. Con este rotulador resolveremos la mayoría de los puzles que nos encontremos a nuestro paso, así como será de uso obligatorio para el avance en todos los niveles. A medida que avanza la aventura iremos consiguiendo nuevas habilidades para nuestro rotulador que nos irán haciendo falta a medida que avanzamos por los niveles. En cierta medida, el título me ha recordado bastante al magistral Limbo, ambos son plataformas, ambos tienen muchas trampas, en ambos moriremos muchas veces, y en ambos tenemos que superar a contrarreloj muchos de los obstáculos y puzles que nos encontraremos. En definitiva, creo que Max and the Curse of Brotherhood es uno de los mejores representantes de plataformas de desarrollo en 2D de entre todos los que hemos recibido durante los últimos años y sin duda merece más renombre y reconocimiento del que se la ha dado, confío plenamente en este pequeño estudio y estoy segura de que con gente como ellos los plataformas no han dicho aún su última palabra en este momento de “explosión shooter” en el que nos encontramos.
2 VOTOS
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Hardwork / 8 de febrero de 2015
Jugabilidad:
Gráficos:
Sonido:
Innovación:
9
Magnífico

¡Como un enano!

Cuando lo vi de gratis hace eones ya, imaginé que sería un pan seco como es costumbre en la xbox one xD ¡Para nada! Excelente en: -Físicas. Con sus clásicos elementos (tierra, agua...) mejor pensados que nunca. De verdad, cuando descifras cómo has de usar las ramas y las lianas, por ejemplo, para superar una distancia imposible, te sientes como un chaval. -Historia rápida. Sin pausas. En cada escena, algo que hacer para superarla usando el ingenio. -Arte. Gráficos bien cuidados en lo esencial, personalmente he disfrutado mucho de los monstruos y la naturaleza pulida de los mundos. El ambiente envuelve casi tanto como la jugabilidad. -Sonido. Profundos detalles aquí, aunque no hay música relevante. -Los ojos malvados que destruir, que te piden encontrar una forma alternativa de cruzar el mapa para conseguirlo. Por 15 euros dura suficiente -un suficiente muy justo- si te dedicas a disfrutarlo todo lentamente, o con voracidad también. Un juego para mejorar la creatividad. Ojo al guiño a Portal en el mundo subterráneo. De los mejores plataformas que han habido.
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ByPaCoO / 15 de agosto de 2014
Jugabilidad:
Gráficos:
Sonido:
Innovación:
8
Muy Bueno

Diversión Constante a Disposición de Todos!

Os animo a probar Max: The Curse of Brotherhood si tenéis una Xbox One. Un juego que ha entrado por la puerta de atrás, sin hacer demasiado ruido y se ha convertido en el mejor juego del catálogo digital de Xbox One, tanto en gráficos como en jugabilidad. Podéis pasar grandes momentos, diversión por todos lados y os recordará a viejos clásicos de plataformas y puzzle, dos géneros mezclados a la perfección en este juego. Pasaréis momentos épicos, muy épicos, tanto que seguro que una vez lo tengáis acabado sentiréis ganas de volver a empezar. Yo lo estoy jugando ahora y subiendo a modo de serie a mi canal de YouTube, y personalmente puedo decir que lo estoy disfrutando muchísimo, al igual que mis suscriptores. Desde aquí os animo a que lo probéis, será una gran experiencia, y para los que no dispongáis de una Xbox os animo a que os paséis por mi canal y podáis disfrutar de él. -Aquí tenéis enlace de mi canal: (Copia y pega el siguiente enlace en tu navegador) https://www.youtube.com/user/byPaCoO -Y aquí la lista de reproducción de todos los episodios hasta el momento: (Copia y pega el siguiente enlace en tu navegador) https://www.youtube.com/playlist?list=PLLtQ_ocGFSm3oDYtLYsCJaurQA40mknL1
1 VOTO
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Danielesku / 5 de febrero de 2014
Jugabilidad:
Gráficos:
Sonido:
Innovación:
8
Muy Bueno

Lider en Plataformas

Max: The Curse of Brotherhood ya se ha hecho un sitio entre uno de los juegos más destacados de la nueva generación. Y se lo ha ganado por dos motivos principales, el precio y la calidad. El estudio PressPlay, encargado de dicho juego, se ha puesto las pilas con un juego unico y distinto a lo que hemos visto el momento. Tras las llegadas de los RYSE, Forza5, Call of Duty o DeadRising 3, ahora llega el turno de los juegos en XBOX LIVE y la verdad, empiezan con la misma fuerza que ya tenian en XBOX360. En Max:The Curse of Brotherhood destaca su calidad grafica, un apartado gráfico en 2D pero con un acabo por encima de lo visto en este tipo de plataformas hasta la fecha.y una jugabilidad muy acertada. Los chicos de PressPlay, ademas, se han guardado un "as debajo de la manga" y han acertado (y mucho) con la sorpresa que nos depara dicho juego. Podríamos decir que han intentado una pequeña revolución en los juegos de plataformas. MAX no es un simple juego de plataformas donde tienes que ir saltando de roca en roca y evitar que te caigas. NO. Para hacer más entretenido e innovador el juego incorpora una pequeña arma secreta, el lapiz o rotulador mágico. Y en que consiste dicho lapiz? Es el arma que lleva MAX para superar cada una de las pruebas que se le vienen encima. Con él puede interectuar con cada uno de los elementos que nos encontramos. Gracias al lapiz es posible levantar el suelo, crear y cortar cosas, etc... Por lo tanto, la mecanica final del juego consiste en la convinacion del "famoso" lápiz junto con la habilidad de MAX. LO MEJOR: -El Precio -La originalidad LO PEOR: -Durabilidad: 4-5 horas
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