Zack Snyder da el salto a los videojuegos con su gran saga de ciencia ficción, pero podría ser de Rebel Moon o cualquier otra licencia de la galaxia

Un universo con potencial que aún no despega. Rebel Moon: Blood Line es un juego que divierte pero que apenas aprovecha su mitología

Chema Mansilla

Editor - Cine y TV

El universo de Rebel Moon no ha logrado conquistar a demasiados fans. Y sinceramente, me parece una pena, porque el que Zack Snyder ha creado para Netflix es un universo de ciencia ficción lleno de buenas ideas, personajes carismáticos, una estética arrolladora y una mitología lo bastante ambiciosa como para, con el tiempo, competir con gigantes como Dune o Star Wars. A pesar del despliegue visual, narrativo y promocional que supusieron las dos pelis de Rebel Moon, no se han convertido en el fenómeno cultural que Netflix esperaba. Simplemente, no han gustado.

Pero aquí estoy yo, uno de esos cuatro locos que no solo disfrutó con las películas (¡especialmente las versiones extendidas!), sino que además se ha leído las novelas, los cómics, ojea frecuentemente y con devoción los libros de arte y de producción de las películas… y que ahora, por si fuera poco, puede meterle horas a un videojuego basado en esta licencia. Rebel Moon: Blood Line ya está disponible, y aunque como juego resulta bastante entretenido, su vínculo con la mitología Rebel Moon es más bien tangencial.

Un juego con ambición... y padrino de lujo

Rebel Moon: Blood Line es un título desarrollado por Super Evil Megacorp, creadores de juegos como Vainglory o Teenage Mutant Ninja Turtles: Splintered Fate, y apadrinado directamente por Zack Snyder y su estudio The Stone Quarry. Se trata de un juego exclusivo para móviles, gratuito para suscriptores de Netflix, sin micropagos ni anuncios, y con enfoque en el cooperativo online de hasta cuatro jugadores. Es, a grandes rasgos, una experiencia hack and slash con perspectiva cenital, un toque de RPG y mucha acción.

El juego te sitúa en Krypt, uno de los planetas del universo Rebel Moon, poco después de los eventos narrados en Rebel Moon (Parte dos): La guerrera que deja marcas. El juego te pone en las botas de un nuevo recluta de la resistencia que lucha por liberar al planeta del yugo de Mundomadre. Puedes elegir entre cuatro clases de personaje, Bannerguard, Evoker, Kindred y Forsaken, y personalizar tu estilo de combate a través de armas, habilidades, equipo y árboles de progresión. Es un título sólido, bien estructurado en base a misiones cortas y rejugables, y con un sistema de combate ágil y visualmente atractivo. Pero aquí viene el problema: todo esto podría pertenecer a cualquier otra licencia.

Rebel Moon, una pegatina que amenaza con desprenderse

Aunque Blood Line luce aquí y allá diseños, nombres y ambientaciones que remiten a Rebel Moon, lo cierto es que su narrativa apenas se apoya en el universo que Snyder ha levantado en las películas. Sí, hay menciones a facciones conocidas, a localizaciones vistas en los filmes, y algún que otro guiño puntual. Pero el grueso del juego no aprovecha la mitología de la franquicia. Es como si se hubiera usado la estética de Rebel Moon como una skin, un barniz superficial para un título que en esencia podría haber sido cualquier otro ARPG cooperativo.

Aunque como juego resulta bastante entretenido, su vínculo con la mitología Rebel Moon es más bien tangencial

Esto se nota especialmente en el diseño de clases. Tomemos como ejemplo al Evoker, que se ha convertido en mi clase preferida. Es una especie de mago futurista, centrado en el apoyo, que lanza rayos y controla el campo de batalla con habilidades espectaculares. Pero, ¿cuántos magos lanzarrayos has visto en Rebel Moon? Esta clase, como otras, responde más a arquetipos clásicos del género que a roles que encajen con la lógica interna del universo, por mucho que se trate de justificar las habilidades con particularidad de la equipación. Esa es otra, quitando el personaje androide, similar al Jimmy de las pelis, los diseños prácticamente no tienen nada que ver con lo establecido por la licencia. Y sí, se juega genial, pero también evidencia una desconexión enorme con la identidad de la saga.

Jugabilidad, controles y decisiones cuestionables

A nivel técnico, Blood Line se defiende bastante bien. Los escenarios están bien diseñados, con una escala adecuada para jugar cómodamente desde el móvil. El entornce se lee bien y con facilidad, y en general su diseño es estéticamente atractivo y mareado y a la hora de planear la acción sabe equilibrar los espacios más pasilleros con zonas amplias, las oleadas de enemigos y las auténticas "dead zones".  El desplazamiento del personaje es fluido, y en los momentos de acción intensa el juego responde con solvencia. Eso sí, como pasa con muchos títulos de este tipo en pantalla táctil, el control con el dedo deja que desear. El deslizamiento continuo que exige el movimiento del personaje puede volverse problemático cuando necesitas reaccionar con rapidez, y el tiempo de respuesta puede jugarte una mala pasada.

Esto se soluciona, en parte, utilizando un mando compatible, algo que el juego permite. Pero claro, ¿quién quiere ir por ahí con un mando en la mochila para jugar en el móvil? Además, hay decisiones de diseño que resultan algo torpes: algunas acciones se activan automáticamente al pasar por una zona, mientras que otras requieren pulsar un botón específico, como recoger determinados objetos de misión del suelo. Entiendo que en algunos momentos tiene su interés lúdico, pero en general esa inconsistencia en la interacción rompe el ritmo y entorpece una experiencia que, por lo demás, es muy accesible y ágil.

Progresión y variedad: los puntos fuertes del juego

Blood Line me ha llamado la atención en su sistema de progresión: no inventa nada nuevo, es verdad, pero funciona bien y supone una motivación constante para jugar. Cada clase cuenta con habilidades y mejoras únicas, y puedes invertir recursos obtenidos en misiones para mejorar tu equipo o desbloquear nuevas habilidades. Como os he dicho, nada nuevo. Pero como el juego se estructura en una serie de misiones cortas que invitan a repetir para obtener mejores recompensas, al final siempre tiene motivos para rejugar, mejorar y avanzar.

Es un título genérico, que no termina de aprovechar su mayor ventaja competitiva: pertenecer al universo Rebel Moon

Las misiones duran entre 5 y 15 minutos, y resultan lo bastante variadas como para mantenerte enganchado. Desde ataques frontales hasta sabotajes o escoltas, la campaña va ganando ritmo conforme avanzas por Krypt, eligiendo para cada misión a la clase de personaje más adecuada, lo que, de nuevo, te obliga a rejugar para mantener a todos tus rebeldes equilibrados… Aunque en las partidas que he podido jugar durante unas pocas hora de juego el Evoker me ha parecido un poco OP, ya que allá donde le plantaba, se abría paso sin demasiada dificultad, algo que no ocurre con la Forsaken, que no ha empezado a parecerme realmente útil hasta que ha empezado a subir de nivel.

Como os decía, la posibilidad de desbloquear nuevas regiones del planeta, cada una con su ambientación, desde desiertos hasta prisiones heladas o montañas escarpadas, añade interés al avance. El mundo se amplía poco a poco, aunque el plano jugable nunca termina de explotar todo su potencial narrativo. Quizá esa sea mi mayor queja: hay un universo increíble esperando detrás, pero el juego apenas se molesta en invitarte a explorarlo más allá de su superficie de una trama algo forzada y extraña dentro del universo Rebel Moon.

Un entretenimiento notable que no aprovecha su mayor baza

Con todo, Rebel Moon: Blood Line es un juego disfrutable. Si te gustan los ARPG y los juegos cooperativos en móvil, aquí tienes una opción gratuita, bien realizada y con bastante contenido para echarle horas. Las mecánicas funcionan, el estilo visual es atractivo, y el diseño de clases invita a experimentar.

Pero también es un título genérico, que no termina de aprovechar su mayor ventaja competitiva: pertenecer al universo Rebel Moon. La implicación de Zack Snyder, el cariño con el que se ha tratado la licencia en otros formatos (como los cómics), y el potencial que tiene esta franquicia para contar historias épicas, se diluyen aquí en favor de una experiencia divertida, sí, pero impersonal. Vamos, que esto podría ser Rebel Moon como una IP completamente nueva.

Una promesa aún por cumplir

Si este es el primer paso para expandir Rebel Moon en los videojuegos más allá del cine, es un paso correcto pero tímido. No espero que cada juego sea un tratado de lore, pero sí que respete y potencie el mundo en el que se basa. También comprendo las limitaciones de la plataforma y del planteamiento del juego, que pide acción y no lore (aunque hay tramos en el que los personajes hablaban un montón).

Blood Line se conforma con ser un juego solvente, bien ejecutado, pero poco ambicioso en cuanto a su narrativa. Tal vez me afecte ser fan de la franquicia, porque creo que este universo merece más. Merece juegos que no solo usen sus nombres, y un modelado de una de las naves de Mundoamadre como lanzadera antes de empezar cada misión. Creo que ete juego podría haber hecho algo por enriquecer este universo narrativo, tal vez presentado a algún personaje tan interesante como Némesis o Titus en las películas.

En 3DJuegos | La super-epopeya de ciencia ficción a lo Star Wars de Zack Snyder incluye cuatro pelis más que no verás salvo que se de "alguna intervención divina"

En 3DJuegos | Zack Snyder me dejó intrigado por cómo viajan por el espacio los acorazados de Rebel Moon, la explicación que hay detrás de su mitología es aún más fascinante

En 3DJuegos | Al espectáculo de Zack Snyder se le queda pequeña su nueva saga de ciencia ficción y pide a gritos más películas. Crítica de Rebel Moon 2

Ver todos los comentarios en https://www.3djuegos.com

VER 3 Comentarios
VÍDEO ESPECIAL

16 visualizaciones

20 JUEGOS con un HYPE BESTIAL que NO CUMPLIERON con las EXPECTATIVAS

De una manera u otra, todos hemos sido presa del hype en algún momento. Esa ilusión que se apodera de nosotros cuando un juego nos pinta bien es un arma de doble filo, porque ilusiona cuando todo sale genial, pero rompe el corazón cuando no. Y hoy vamos a hablar del segundo de...