
Ser el mejor Call of Duty en años ya no es una garantía
Decir que Call of Duty: Modern Warfare 4 es el mejor Call of Duty en años, en realidad, no es decir tanto. La saga viene de un punto tan bajo que hace unos meses vimos a Activision admitir que había metido la pata hasta el fondo. Podríamos estar fácilmente ante una situación Aston Martin, en la que el coche es dos segundos más rápido que en la última carrera pero Fernando Alonso sigue tres por detrás de todo el pelotón. Después de dedicarle horas a la campaña, al nuevo DMZ y al multijugador, creo que hay un poco de las dos realidades. Estábamos tan mal que cualquier cosa nos iba a servir, pero por momentos el juego es verdaderamente interesante.
Lo bueno: una gran campaña
No es una de las campañas más divertidas que he jugado en los últimos años, es una de las más divertidas que he jugado en toda la saga. Call of Duty: Modern Warfare 4 es más ecléctico que mi algoritmo de YouTube, pero su obsesión por introducir variedad consigue que nada dure más de lo que tiene que durar. En las primeras dos horas nos liamos a tiros en una discoteca de Estados Unidos, vivimos en primera persona la invasión de Corea del Sur y protagonizamos una persecución a alta velocidad por las calles de París. El ritmo de la mayoría de misiones es el del "Ponte Eufórico Mix" de Cómo Conocí a Vuestra Madre: empieza alto y solo va hacia arriba.
La historia se divide en tres tramas que se van conectando poco a poco y todas son bastante interesantes. No sé si prefiero controlar a un Capitán Price completamente superado por los horrores de la guerra o a un Recluta Park que está dando sus primeros pasos en el ejército sin siquiera haber querido alistarse. Quizá la parte que peor funciona es la que transcurre en Corea del Norte. Está bastante bien a nivel jugable y tiene uno de los niveles más chulos de cualquier Call of Duty —dar cualquier detalle sobre él sería un spoiler gigantesco— pero dibuja una imagen tan caricaturesca del país que es hasta difícil tomárselo en serio. De verdad, cada cinco minutos se esfuerzan en recordar lo malos que son todos allí. La saga siempre ha tenido su toque propagandístico, pero eso no es excusa para hacer villanos sin ningún tipo de profundidad.
Otros aspectos de la narrativa que no funcionan porque el título hace malabares para corregir los deslices de juegos anteriores. Con todo, siempre he pensado que la verdadera gracia de las campañas de esta franquicia estaba en hacernos vivir momentos memorables a nivel jugable. Pienso en "Nada de ruso", en la infiltración en Prypiat o en aquella misión nocturna del Modern Warfare de 2019. Call of Duty: Modern Warfare 4 está lleno de esos momentos. Tenemos otra vez una misión en la que se utilizan gafas de visión nocturna y térmicas que está incluso mejor llevada tanto en lo jugable como en lo narrativo, introduciendo una mayor tensión y ofreciendo un espectáculo visual igual de bueno o mejor.
Hay misiones de infiltración, asaltos urbanos, disparo sobre raíles, uso de artillería, peleas contra jefes finales y una versión moderna del desembarco de Normandía. En un momento el juego hasta te lanza a un mundo abierto que es casi una pequeña versión de Far Cry. Quizá una de las pocas críticas es que a veces la IA hace aguas. Las misiones de persecución son ridículamente fáciles incluso en el modo veterano mientras que las que se centran en aguantar puntos fijos del mapa pueden volverse extremadamente frustrantes si juegas con una dificultad elevada. En cualquier caso, más allá de los problemas narrativos que he mencionado, tengo que ponerme bastante exquisito para encontrar quejas verdaderamente significativas.
En general, la campaña se siente como una recopilación de grandes éxitos. Y puedo entender a quien quiera criticarlo, pero ha pasado tanto tiempo desde la última vez que vimos estos trucos que para mí es muy fácil pasar por alto la repetición. También ayuda a todo esto que la presentación gráfica es inapelable. Creo que hay pocos momentos más llamativos que la misión inicial del juego, donde simplemente vamos a una pequeña tienda de un barrio de Corea del Sur. Al menos en la versión de PC, para la que además el título está muy bien optimizado, el apartado técnico llama poderosamente la atención.
Lo malo: no entiendo DMZ
No tuve miedo a darle la razón a la comunidad con la campaña y ahora no tengo miedo a llevarle la contraria. DMZ me parece uno de los shooters de extracción menos interesantes que he jugado nunca, y llevo unos cuantos. Para mí el problema es que no destaca en nada. El PvE tiene una dificultad inexistente y el único modo de morir es no entender cómo funcionan los bosses o llamar la atención de demasiados enemigos al mismo tiempo. Más veces de las que me hubiera gustado, de hecho, me he visto en problemas no tanto por recibir daño como por quedarme sin balas. Esto es en parte mi culpa ya que he preferido jugar solo, pero es que esa es una opción más o menos viable en la mayoría de títulos del género.
El aspecto más destacable del modo de juego son las misiones de historia. Ofrecen momentos donde el PvE funciona de verdad y son quizá el añadido más original de Activision a la fórmula del extraction shooter. Lo interesante es que están guionizadas y nos obligan a hacer tareas como sacar a un paciente enfermo de un hospital o robar la cámara acorazada de un casino. El problema es que completarlas todas no nos llevará demasiado tiempo y, aunque se pueden repetir, tampoco hay muchos motivos para jugarlas de forma continuada.
En cuanto al PvP, simplemente no creo que el juego esté preparado para ofrecer enfrentamientos justos entre jugadores. La mayoría de las ocasiones que me he encontrado con otra persona uno de los dos no se ha enterado de que había un humano a punto de dispararle. El juego no cuenta con mecánicas que te avisen de que alguien se acerca como sí ocurre en títulos como Escape from Tarkov o Arena Breakout Infinite. Eso hace que los enfrentamientos se sientan mucho más aleatorios y menos interesantes. Además, las extracciones no están particularmente bien situadas y campearlas es extremadamente sencillo. A mi me gusta que esta estrategia sea viable, pero debe estar diseñada para entrañar algún riesgo o ser fácil de detectar.
El loot y los sistemas de progresión tampoco son particularmente satisfactorios. No sientes que estés poniendo muchas cosas en riesgo porque el juego siempre te da lo que necesitas para seguir y, aunque esto es algo que en realidad hacen todos los extraction shooters, tampoco hay misiones secundarias que te pongan en tensión o equipamiento de alto nivel que verdaderamente merezca la pena sacar de una raid. Claro que quieres tener un chaleco de tres placas, pero conseguirlo no se siente ni de broma tan satisfactorio como obtener una armadura nivel seis en otros títulos. El juego no se atreve a ofrecer los altos muy altos y bajos muy bajos que sí se atreven a ofrecer otros.
El único aspecto que redime al extraction shooter de Call of Duty: Modern Warfare 4 es la sensación de disparo, pero… ¿qué importa eso? No lo digo por quitarle mérito a lo bien conseguida que está, sino porque hay multitud de modos mejores para disfrutarla. Call of Duty: Warzone nos va a permitir jugar exactamente el mismo mapa pero sin todas estas complicaciones. Además, veo problemas en el modelo de negocio. DMZ es un modo exclusivo de la versión de pago y quizá muchos terminen dejándolo de lado porque sus amigos no quieren pasar por caja. En un juego que ya ofrece tantas opciones, no me parece muy buena noticia dividir aún más a la comunidad.
El futuro: Un mal buen multijugador
Lo del multijugador es quizá lo que más duele. El modo tiene todos los ingredientes necesarios para ser el mejor en mucho tiempo, pero no acaba de alcanzar su potencial. Un ejemplo de lo que quiero decir está en el arsenal disponible. Cada arma tiene una personalidad marcada y es divertida de utilizar, pero los accesorios vuelven a ser un problema. Incorporan características negativas que, en la práctica, restringen el número de 'builds' funcionales disponibles. Hay un meta de modificaciones muy marcado y salirse de ahí es como ponerse palos en las ruedas. Algo similar ocurre también con los desbloqueos de camuflajes. Hay muchos y conseguirlos suele ser divertido, pero a veces te obligan a cumplir desafíos como conseguir bajas agachado y apoyado lo que incentiva estilos de juego poco divertidos.
En esta mezcla de buenas ideas no necesariamente bien aterrizadas también está la de los mapas. Analizados de forma individual la mayoría de los escenarios seis contra seis son bastante interesantes. Cuando los miras en conjunto, sin embargo, te das cuenta de que casi todos son excesivamente pequeños y siguen la estructura clásica de tres carriles. No es que no sean divertidos o que no funcionen, sino que terminan cansando a base de pura repetición y te hacen pedir a gritos que alguien añada Wasteland o Miami. Este es uno de esos asuntos que sabemos que se van a resolver dentro de poco tiempo, pero da la impresión de que los desarrolladores se han vuelto demasiado dependientes de las temporadas para poblar el juego con contenidos que deberían estar presentes desde el primer día.
Para rematar con los problemas, tenemos el tradicional SBMM. No es un sistema que a mí me moleste particularmente, pero sí se trata de algo que tiene a la comunidad de uñas contra la franquicia desde hace años. Y hay una parte que puedo entender, ya que resulta que si eres buen jugador te vas a cruzar con tramposos de forma más frecuente y que si tienes un par de buenas partidas el juego va a castigarte con enemigos más difíciles. Lo que no tiene mucho sentido es que desde Activision no hayan decidido mantener la lista de partidas abiertas del pasado Black Ops 7. Fue algo bastante bien recibido por la comunidad y que hubiera ayudado a mantener las aguas más tranquilas en esta edición.
Y todos estos problemas son una pena, porque los fundamentos son muy sólidos. La movilidad es muchísimo más divertida que la de entregas anteriores, con una fluidez de animaciones mejor de lo que nunca habíamos visto y una cantidad exagerada de modos de juego. Tenemos buenas armas, bien equilibradas y hasta un sistema de rachas lo suficientemente interesante pero también lo suficientemente difícil de conseguir. Sé que Modern Warfare 4 va a ser un buen multijugador a poco que resuelva alguno de los problemas mencionados, pero esto no va de predecir el futuro sino de hablar de lo que tenemos ahora mismo ante nosotros. Y lo que tenemos es un juego que, al mismo tiempo que le saca todo el partido posible a su fórmula, tropieza con las mismas piedras con las que lleva ocho años tropezando.
El principio de algo
Call of Duty: Modern Warfare 4 es, efectivamente, el mejor juego de la saga que hemos recibido en los últimos años. Sin embargo, también es un título descompensado en el que no todas las partes se encuentran al mismo nivel. Su campaña es una absoluta garantía, pero el multijugador no marca la diferencia con respecto a otras entregas y el extraction shooter que trae como complemento es bastante flojo. La pregunta es si esto es lo que esperábamos de un juego que, supuestamente, debía sacarle el máximo partido a la fórmula.
- La campaña recuerda a muchos de los mejores momentos de los modo historia de Call of Duty
- Narrativamente tiene algunos derrapes, pero jugablemente es difícil de mejorar
- El multijugador tiene unas bases muy sólidas, pero aún no termina de ser una mejora con respecto a la fórmula que conocemos
- Si las actualizaciones cumplen y explotan todo su potencial, puede ser el mejor multi en mucho tiempo
- La apuesta por DMZ es mucho más decidida que en Modern Warfare 2, pero no parece suficiente
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