
Corsair Cove está apadrinado por Hooded Horse y desarrollado por los autores de Tropico 6, y pronto tendrá demo en Steam
Es muy gracioso pensar que, si 2022 fue el año del Salvaje Oeste con hasta cuatro juegos ambientados en ese periodo, 2026 será recordado como el año de los piratas. Porque, al estreno de Windrose y los futuros The Mound: Omen of Cthulhu —que mezclará Lovecraft y piratas— y Assassin's Creed Black Flag Resynced, se ha sumado Corsair Cove. He podido probar lo nuevo de Limbic Entertainment, un título de estrategia apadrinado por los autores de Manor Lords que, si bien no busca redefinir la construcción de ciudades, funciona tan bien que me ha hecho olvidarme de que aún restan dos meses para volver a recorrer el Caribe con Edward Kenway.
Rompiendo los muros de la construcción
Todo comienza, cómo no, con un naufragio. Las tropas del Imperio Español han hundido nuestro barco y los restos han acabado en una isla perdida de la mano de Dios donde deberemos construir la "nueva" Tortuga; y aquí la primera sorpresa: lejos de aquellos juegos de estrategia que permiten modificar el entorno, Corsair Cove elimina cualquier límite o muro invisible que pudiera haber en el mapa. Mientras la base jugable de cualquier city builder se mantiene reconocible —debes construir viviendas para alojar piratas, construir edificios para satisfacerlos o alimentarlos en un círculo tan repetitivo como bien engrasado—, la magia del nuevo proyecto del estudio está en la libertad vertical de construcción.
Para lograrlo, las islas funcionan bajo los principios de la aleatoriedad, cambiando en cada nueva partida —al menos en el modo exploración; el modo campaña solo incluye una isla invariable—, pero también deben ser orográficamente violentas. Desde formaciones rocosas imposibles, grandes secciones internas rodeadas de montañas o calas para colocar aserraderos y puertos, todo en Corsair Cove se debe a la construcción. Gracias a esto, podremos construir en cualquier cara de la montaña que queramos, tender puentes colgantes entre las más alejadas y establecer auténticas locuras arquitectónicas. Lo mejor es que esta libertad no conlleva, por ejemplo, terraformar el terreno para acomodar los edificios a la superficie; de nuevo, los autores de Tropico 6 o Park Beyond han eliminado barreras.
Los edificios están pensados para adaptarse cómodamente, con cambios visuales, a cualquier estructura natural donde los coloquemos, siempre y cuando sigan un patrón: no pueden alejarse del núcleo del campamento —aunque siempre podremos establecer nuevas colonias en otras zonas de la isla—, deben estar conectadas por caminos o estructuras de madera y, en el caso de estructuras de extracción de recursos, como madera o piedra, debes llevar un control férreo de los almacenes, así como de los edificios que utilizan esas materias primas. Un concepto muy sencillo, nada sesudo, pero increíblemente divertido para un estudio que, por lógica, difícilmente podía ir más allá en Tropico o Park Beyond, pero demuestra que la temática pirata le sienta como anillo al dedo.
Nuestra isla es nuestra casa, pero el mundo es mucho más grande
Otra de las sorpresas de Corsair Cove es cómo Limbic no entiende la experiencia jugable como algo limitado a la gestión de una "ciudad". Al contrario, en el mundo de Corsair Cove no vivimos solos. Aún hay mucho trabajo que hacer en este aspecto —por ahora, no sé si hay posibilidades de establecer rutas comerciales o similares—, pero nuestra base puede ser atacada, así como también podremos movernos con cierta libertad por el mundo., aunque aqui parece que la exploración está supeditada a ciertos eventos y/o situaciones scriptadas. No nos podemos mover con libertad por el escenario como queramos, sino que deberemos acceder a eventos concretos para ir disipando la "niebla de guerra" y conseguir nuevos puntos clave para explorar.
Otra de las sorpresas de Corsair Cove es cómo Limbic no entiende la experiencia jugable como algo limitado a la gestión de una "ciudad". Al contrario, en el mundo de Corsair Cove no vivimos solos. Aún hay mucho trabajo que hacer en este aspecto —por ahora, no sé si hay posibilidades de establecer rutas comerciales o similares—, pero nuestra base puede ser atacada, así como también podremos movernos por el mundo, aunque aquí parece que la exploración está supeditada a ciertos eventos y/o situaciones guionizadas. No nos podemos mover con libertad por el escenario como queramos, sino que deberemos acceder a eventos concretos para ir disipando la "niebla de guerra" y conseguir nuevos puntos clave para explorar.
Eso sí, hacerlo ni es sencillo ni gratis. Aunque durante la campaña la construcción de un navío está guiada por el propio juego, en el modo sandbox no será así, necesitando ciertos recursos, así como edificios clave para construir nuestra primera tartana. Y es que tendremos la posibilidad de hacernos con un navío pequeño y que se cae a trozos, el cual podremos mejorar levemente o añadir nueva tripulación, hasta construir auténticos barcos de guerra; aunque esto requiere, lógicamente, muchos recursos y aún más horas de juego, todo para salir airoso en sus peleas.
Y es que sí, Corsair Cove es todo lo que le podía pedir a un juego de piratas y estrategia. Al no limitar su cosmovisión a una simple isla, podremos entrar en combate para proteger lo que es nuestro o hacer que nos teman en alta mar, mutando a un pseudo-RPG de combate por turnos basado en probabilidades. En estos enfrentamientos, el defensor arranca la ronda eligiendo entre opciones de ataque o defensa. Aunque estas acciones parecen fijas y no dependen de cartas o árboles de habilidades, sus estadísticas varían según la resistencia y las mejoras de nuestro barco. Cada maniobra tiene un coste (ya sea en salud del casco, tripulación o materiales), por lo que podemos quedarnos sin potencia de fuego si agotamos el cargamento. También existe la opción de arriesgarse a abordar para robar materiales al rival, a costa de exponernos a sufrir un daño masivo.
Y, una vez declarada la estrategia, toca lanzar los dados: el valor más alto ejecuta su maniobra. Si el atacante supera la tirada del defensor, la diferencia entre ambos valores se traduce directamente en daños para el navío desprotegido. Es un sistema de combate súper sencillo sobre el papel, pero que aporta un sabor estratégico interesantísimo al conjunto.
Al final del día, hablamos de un sistema de combate súper sencillo, pero que da un sabor interesantísimo al proyecto. Eso sí, como en todo lo demás, aún hay mucho por ver del sistema de combate de Corsair Cove. La demo del juego llegará el 28 de mayo a Steam, aunque por ahora no hay confirmación de su fecha de lanzamiento.
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