Quiere ser el Fire Emblem más completo y lo consigue, pero esa ambición también le pasa factura. Análisis de Fire Emblem: Fortune's Weave

Slide03 Copia

Intelligent Systems amplía la fórmula de Three Houses con 4 protagonistas, grandes combates y una gestión que tarda en enganchar, pero termina atrapando

Alejandro Pascual

Editor Senior

Se dice que, en el género fantástico, sobre todo en literatura, los prólogos son un peligro. Verter demasiada información sobre tu rico mundo puede fulminar una narración: al lector, nada más comenzar, todos esos datos ni le van ni le vienen, y lo más probable es que los olvide en unas horas. Esto ocurre bastante en los Fire Emblem, pero especialmente en este Fortune's Weave. El nuevo juego de Intelligent Systems tiene la curva de aprendizaje más escarpada de la saga, hasta el punto de que vas a pasar las próximas 30 horas o más sin establecer apenas conexiones con ese prólogo que, además, ya es bastante extraño de por sí, al mezclar elementos de fantasía y ciencia ficción.

No llamaría tanto la atención si el juego principal no tuviera ya un arranque bastante lento, porque este Fire Emblem introduce un sistema de turnos y calendario que tarda en cobrar sentido, hasta que entras en su bucle jugable. Ahora, entre combates importantes, tenemos una serie de días y turnos que podemos invertir en actividades por la ciudad principal o por todo el mapa. Esto convierte buena parte de la experiencia en algo muy similar a la estrategia de gestión, donde tan importante es combatir como administrar los recursos: entrenar, servir en los templos, explorar, conseguir materiales, convencer a otros luchadores para que se sumen al grupo y realizar misiones secundarias.

Si empiezo este análisis así es porque quiero ser sincero: al principio, la cuesta es muy dura si lo que quieres es disfrutar de la historia y los combates. Pero, aunque cuesta entrar, lo cierto es que, como los buenos juegos de estrategia de gestión, al final engancha. Tarda, sí, pero engancha. Una vez que dominas el sistema, empiezas a pensar en cómo distribuir de manera óptima cada turno, conseguir los mejores regalos para sumar más tropas a tu equipo y hacerte con las mejores armas, bendiciones y habilidades.

Además, una mala gestión en este Fire Emblem se paga especialmente cara, sobre todo si juegas en Difícil y, más aún, en el modo en el que los aliados caídos no regresan. Llega un momento, y no tarda demasiado, en el que el juego castiga con dureza tus errores o tu falta de preparación. Creo que Intelligent Systems ha querido hacerlo así porque, a su vez, te da más herramientas que nunca. Desde el primer turno hasta el día del combate sabes exactamente lo que te espera y qué armas o unidades deberías tener para llegar lo mejor preparado posible. Además, esa opción de retroceder turnos que se fue incorporando a la saga es más precisa que nunca: la bendición de la diosa Fortuna permite rebobinar hasta un movimiento concreto de una unidad para corregir posibles errores o evitar las consecuencias de un golpe crítico enemigo.

Fortune's Weave ha querido combinar lo mejor de las dos vertientes de la saga: la narrativa de Three Houses y la jugable de Engage

Y es que los combates son muy buenos de por sí. Podríamos decir que Fortune's Weave ha querido combinar lo mejor de las dos vertientes de la saga: la más ambiciosa y narrativa de Fire Emblem: Three Houses y la más centrada en lo jugable de Fire Emblem Engage. Lo hace con mapas en los que cada vez importa menos acabar con el comandante y las condiciones del terreno cobran mayor relevancia.

Pero, en su empeño por ser el Fire Emblem más completo, también es verdad que a veces se pasa de ambición. Hay tantas cosas que hacer entre misión y misión que quizá no te apetezca dedicar toda tu próxima sesión de juego a recolectar materiales, comprar regalos y buscar a cada aliado que te interesa para entregárselos, ir a comer, a las termas, al teatro y a ese sinfín de actividades que incluye. Quizá la más destacada sea la exploración de mazmorras adicionales, aunque no siempre por las mejores razones, sino porque ejemplifica bien esa ambición desmesurada.

En estas mazmorras, donde encontramos buenas recompensas y materiales, el juego se convierte casi en un JRPG de exploración de mazmorras. Luchamos con un nuevo sistema parecido al de un Final Fantasy o un Persona, aunque en el fondo siga siendo un Fire Emblem. El problema es que la falta de profundidad de esta mecánica la vuelve bastante absurda. Apenas hay estrategia y terminas atacando de cualquier manera sin demasiada penalización. Intelligent Systems lo sabe, hasta el punto de haber colocado un botón para saltarte el combate por completo, y prácticamente nunca vas a morir en el proceso.

Mientras aprendes todos estos sistemas y distingues lo que vale la pena de lo que no, Fortune's Weave se hace pesado. Pero, una vez que lo dominas todo, las cosas fluyen de otra manera. Empieza a surgir ese efecto de "un turno más" y las ganas de optimizarlo todo: desbloquear los atajos para moverte rápido por el mapa, cumplir las misiones secundarias aunque tengan cero peso narrativo y, por supuesto, conseguir a muchos de los interesantes luchadores que pululan por la ciudad.

Y es que todos resultan bastante atractivos. Aunque las cosas no hayan evolucionado drásticamente desde Three Houses, se nota que el equipo sabe diseñar personajes, pues hasta los secundarios tienen un aspecto muy cuidado. A pesar de que sus modelos en el juego cuentan ya con bastante detalle, el estudio sigue apostando por unos retratos que están a un nivel aún mayor y logran transmitir perfectamente cada una de sus extravagantes personalidades. Todas las secuencias están bastante bien realizadas, aunque la ciudad de Dagda no es que sea muy espectacular visualmente, la verdad. De hecho, me sorprende que el juego no haya podido alcanzar los 60 frames por segundo, porque no veo en él nada que no lo permitiese en una Switch 2. 

Lo que sí hace es apostar por el nuevo sistema de control, así que aparte del mando tradicional puedes probar el modo ratón. Aun así, mi opinión es que no merece demasiado la pena; parecería más intuitivo para un sistema de cuadrículas como Fire Emblem, pero el juego está perfectamente diseñado para stick y botones, por lo que no ganas demasiado y sí en cambio se hace más engorrosa la transición a los momentos de explorar la ciudad, que se controlan mejor con mando.

Podría haberse llamado Four Houses

Por supuesto, la historia sigue siendo muy Fire Emblem. Eso significa que puedes esperar uno de esos conflictos a gran escala que abarcan desde guerras entre naciones hasta la intervención de los dioses e incluso alteraciones temporales. Pero también arrastra esos problemas narrativos de explicaciones cogidas con pinzas, discursos de villanos de opereta y giros forzados que dependen mucho de la suspensión de la incredulidad del jugador.

Quizá por eso es mucho más interesante las historias personales de sus protagonistas. Aquí lo importante es que Intelligent Systems ha vuelto a repetir la jugada de Three Houses, pero con cuatro personajes principales que se reúnen en torno a los juegos celebrados en la capital del imperio: Cai, un joven que busca liberar a su padre; Theodora, la reina de un país en conflicto con el imperio; Dietrich, un espadachín que naufraga y llega a Dagda con la ambición de ser el mejor luchador; y Leda, una bailarina y heredera de un reino caído en desgracia que busca vengarse del asesino de su padre y de quienes perpetraron el ataque.

Yo elegí a esta última, Leda, porque me parecía el personaje más interesante tanto en lo narrativo como en lo jugable. En Fortune's Weave, cada personaje clave posee una reliquia oscura que le concede habilidades especiales, aunque el juego deja claro que utilizarlas tiene consecuencias sobre su alma. En lo jugable, esto añade nuevas opciones a los ataques clásicos: realizar ataques de área con Cai, acortar grandes distancias para acercarte al rival con Dietrich, atacar desde muy lejos con Theodora o aumentar las estadísticas de tus aliados e incluso invocar una criatura demoníaca con Leda y su vihuela.

La cuestión es que, a diferencia de Three Houses, aquí no tendremos a un líder de casa con mucho peso, pero siempre por detrás de nuestro héroe principal. En Fortune's Weave, todo es un poco más complicado. Aunque podemos personalizar a nuestro héroe, Eshmel (ese que ves en la portada todo de blanco) y lo controlamos durante el prólogo, llegará un momento en el que tendremos que elegir a uno de esos cuatro personajes. Durante 30 o 40 horas nos olvidaremos de nuestro héroe para controlar directamente al protagonista elegido. Es una estructura un tanto extraña, pero imagino que Intelligent Systems ha querido hacerlo así para darles aún más protagonismo, en lugar de relegarlos al papel de secundario importante que tenían en Three Houses. Y creo que ha hecho bien, ya que nuestro personaje por defecto, mudo y sin demasiado pasado ni un conflicto de partida, es menos interesante que Cai, Theodora, Dietrich o Leda.

Por si el juego no fuera suficientemente largo y completo de por sí, tener estos cuatro personajes significa también una cantidad absurda de contenido rejugable. Puedes completar sus rutas una detrás de otra, pero el juego también permite alternar entre las cuatro historias. Muchos eventos se repiten, claro, pero las conversaciones, las historias personales y los personajes aliados cambian por completo.

El Fire Emblem más completo, pero ¿el mejor?

Llevo todo este tiempo pensando si este Fire Emblem es mejor o peor que esa sorpresa que fue para mí Three Houses. Y no tengo una conclusión clara. Se nota que ha tomado la misma ruta, pero añadiendo más contenido jugable. La ciudad de Dagda y todo el mapa del mundo amplían las posibilidades y crean un juego más intrincado, con más sistemas conectados y un bucle jugable que puede terminar enganchando. Pero también es más pausado entre combates principales, con menos ritmo y tareas forzadas que pueden desesperar. Three Houses concentraba todo esto en el monasterio, dejándote elegir un poco más hasta qué punto te implicabas y manteniendo mejor el equilibrio entre todas las patas que sostenían la experiencia.

Me mantuvo mucho más interesado la historia personal de Leda que el tradicional conflicto bélico a gran escala

Por tanto, creo que habrá jugadores a los que les guste más cómo planteaban las cosas los anteriores juegos y otros que disfrutarán mucho con la nueva fórmula. Eso sí, si Three Houses y su monasterio ya se te hacían pesados, Fortune's Weave puede agravar el problema, especialmente si preferías la apuesta más directa por lo jugable de Engage. Yo reconozco que me costó entrar en su dinámica, pero también que, una vez que lo hice, el juego siempre fue a más. Volvió a causarme ese efecto obsesivo que siempre consigue la saga: solo quieres seguir evolucionando a tus unidades, consiguiendo otras nuevas y preparando combates difíciles. En lo narrativo, me mantuvo mucho más interesado la historia personal de Leda que el tradicional conflicto bélico a gran escala que plantea después, y animaría a Intelligent Systems a seguir este camino sin pensar que un Fire Emblem tiene que ser siempre absolutamente épico.

Con todo, te voy a ser sincero: si vienes de los anteriores Fire Emblem, sabes que lo vas a jugar. No estamos ante un caso tan divisivo como Engage, en el que una parte de la comunidad no soporta su historia, o incluso su estética, mientras otros alaban el gran trabajo que se hizo con los mapas. Aquí hay buenos combates y una historia con conflictos personales, políticos y bélicos. Pero también hay un juego que quiere ser demasiado ambicioso, a veces de manera innecesaria: las mazmorras adicionales, la búsqueda de recursos, las tareas por la ciudad… Todo se podría haber simplificado más y quizá haber establecido, a cambio, un sistema de misiones secundarias más interesante que estos recados.

De hecho, el juego plantea una serie de misiones adicionales llamadas Desvíos que son casi obligatorias, porque tienen algunos de los mejores mapas y cumplirlas afectará a la historia. Pero, incluso con sus desajustes y problemas de ritmo, Fire Emblem sigue enganchándote como solo sabe hacerlo la saga, hasta el punto de que te plantees seriamente darle otra vuelta… o incluso tres.

Muy completo y ambicioso, a veces demasiado

Fire Emblem: Fortune's Weave análisis

Fire Emblem: Fortune's Weave

Por: Alejandro Pascual
Recomendado

Fire Emblem: Fortune's Weave amplía la fórmula de Three Houses con una gestión más exigente, cuatro protagonistas y unos combates que vuelven a demostrar la fortaleza de la saga. Cuando todo encaja, solo puedes pensar en jugar un turno y un combate más. Su problema es llegar hasta ahí, porque su arranque es lento, las actividades entre misiones pueden hacerse pesadas y las mazmorras adicionales aportan menos profundidad de la que necesitan. Aun así, las historias personales de sus protagonistas, el atractivo de sus personajes y la calidad de sus batallas compensan buena parte de esos desajustes. No tengo claro que sea mejor que Three Houses, pero sí que conserva esa capacidad de la saga para convertir cada nueva incorporación y cada combate en una pequeña obsesión. Cuesta entrar, pero, una vez dentro, hasta empezar otra ruta parece una buena idea.

Comprar Fire Emblem: Fortune's Weave
5 cosas que debes saber
  • Puedes elegir entre cuatro protagonistas, con historias personales, conversaciones y aliados diferentes, y alternar entre sus rutas.
  • Entre los combates principales hay un calendario de días y turnos para gestionar entrenamiento, exploración,  reclutamiento y recursos.
  • Hay mazmorras adicionales que ofrecen materiales y recompensas, pero utilizan un sistema de combate alternativo poco profundo, con una opción para saltarse los enfrentamientos.
  • Tiene un arranque especialmente lento y convulso, pero termina enganchando como es habitual en la saga.
  • Es accesible con las opciones de dificultad y rebobinado de turnos, pero también castigador si quieres que lo sea.
Jugadores: 1
Idioma: Textos en Español, voces en inglés
Duración: 50 horas
Ver requisitos del sistema

Ver todos los comentarios en https://www.3djuegos.com

VER 6 Comentarios