La saga de Level-5 ha vuelto con un videojuego muy ambicioso al que le pesa querer hacerlo todo
Con el ritmo de lanzamientos tan intenso que tenemos hoy en día es imposible jugar a todo lo que sale. Uno de los videojuegos que tuve que sacrificar en 2025 fue Inazuma Eleven: Heroes' Victory Road, y lo hice con bastante pena. La nueva entrega de esta saga de fútbol creada por Level-5 era uno de mis títulos más esperados del año, pero la vida es la vida. Pero dicen que nunca es tarde si la dicha es buena, así que le he puesto remedio.
Llevo un mes jugando al nuevo Inazuma y lo que más me ha llamado la atención de todo el conjunto es lo absurdamente enorme que es. La historia dura decenas de horas, el modo Crónica otras tantas y en el online puedes perderte sin remedio, aunque este último apartado ha sido el que menos me ha gustado. Es el Inazuma más ambicioso que ha hecho Level-5, pero también el más descompensado en algunos apartados. Sinceramente, tenía dudas de si me iba a gustar la jugabilidad. Tengo Inazuma Eleven muy asociado a sus primeros juegos, a los de Nintendo DS, y se me hacía raro pensar que se perdían los pases y tiros con el stylus. Pero tengo que reconocer que el estudio japonés ha hecho un trabajo fantástico adaptando la esencia de la saga a la realidad actual. No todo es de color de rosa, pero es un punto de partida muy bueno.
Lo que sí que no me esperaba bajo ningún concepto es que el modo Historia lleva el concepto de RPG de fútbol a un nivel que no habíamos visto antes en la saga, hasta el punto de que en muchos momentos el deporte es lo de menos. Las primeras horas son muy duras, no por el relato, que es comprensible por ser prácticamente un reinicio de la franquicia, sino porque Level-5 te obliga a hacer algunas cosas que se hacen raras. Este artículo no es un análisis; es un repaso a mi experiencia con el juego, que me tiene enganchado. Creo que cualquier fan de la saga debe jugarlo y va a encontrar muchos elementos con los que disfrutar. También pienso que el siguiente Inazuma Eleven debe aprender de los errores de este, pero en líneas generales, el videojuego confirma que Level-5 ha vuelto, como ya vimos con el nuevo Fantasy Life. Y esa es la mejor noticia.
Luces y sombras en una historia que acaba convenciendo
Inazuma Eleven: Heroes' Victory Road tenía por delante un reto muy complicado. Más allá de las cuestiones jugables, presentar nuevos personajes y dejar de lado al Raimon como protagonista era un punto complicado. Pero tengo que reconocerle a Level-5 que, a pesar de algunas incongruencias, ha acertado de pleno. Destin Billows, Raika Shinohara o Thierry Reyes ya se han ganado un hueco en mi corazón.
En general, el equipo del South Cirrus me ha convencido. Es verdad que la historia apuesta al principio por el cliché fácil del jugador que no puede jugar al fútbol (no entraré en spoilers…), pero pronto saca toda la magia que nos enamoró hace casi 20 años, cuando la saga empezó con Mark Evans y compañía. Aún así, hay algunos detalles que no me han gustado y que evitan que este apartado me parezca sobresaliente. Entiendo completamente el inicio lento. Tienen que presentarnos a los personajes que nos van a acompañar durante años y por este aro hay que pasar. Lo que no comprendo es que hay algunos personajes que, al principio, apuntan a ser muy importantes, pero se quedan a medias. Se diluyen conforme avanzas. El ejemplo quizá más sangrante es el de Briar Bloomhurst, del que esperaba más al final. Para mí, la aparición de Harper Evans y su influencia en la historia demuestra de todas formas una intencionalidad: Inazuma Eleven entra en otra fase, pero sin olvidar lo que le hizo grande. Es emocionante ver al Raimon de nuevo, e incluso hay algún momento en el que controlas a Evans en su instituto. Además, esa rivalidad alcanza el punto álgido en un momento del relato que pone la piel de gallina.
Con sus más y sus menos, la historia está bastante bien. Hay algunos detalles que flojean, pero en general sigue la línea de la saga. Además, que las cinemáticas combinen el uso del motor del juego y escenas anime me ha encantado. Estas últimas son increíbles y a ratos sientes, más que nunca en la franquicia, que estás viendo una serie. Eso sí, aunque el doblaje al japonés y al inglés mola, la traducción al español a veces es mala. Se nota la IA. Pero el gran problema del modo Historia es el que te adelanté antes. Está bien que quiera ser un RPG y haya variedad en lo jugable, pero hay desequilibrios evidentes en el desarrollo y en el ritmo. Las primeras horas son muy duras y tardas mucho en echar la primera pachanga. Encima, te obligan a participar en unos aburridos combates por turnos que, en realidad, son batallas dialécticas.
Recuerdo que cuando salió el videojuego la comunidad tenía un cabreo monumental por estas batallas, que se juegan como piedra, papel y tijera. Ahora lo entiendo. Comparto el enfado… Pero es algo que "se pasa", en parte, y demuestra ese desequilibrio del que hablaba. Estas peleas son muy pesadas al inicio y luego son mucho más esporádicas, e incluso opcionales. Al menos te dan experiencia para los jugadores… De hecho, da la sensación de que se ha metido mucho relleno para alargar artificialmente la duración. Por ejemplo, cuando Destin hace las entrevistas a varios compañeros del instituto para terminar de armar el equipo para participar en el Fútbol Frontier, Inazuma Eleven: Heroes' Victory Road te obliga a repetir 15 veces seguidas un minijuego aburridísimo. No aporta nada y en un juego tan grande es aún más innecesario.
Insisto en que la variedad y las diferentes situaciones me gustan, como cuando hay que hacer una batalla de baile y parece más un Just Dance que otra cosa. Esos momentos aislados le sientan genial, pero no está correctamente medido el ritmo jugable en muchos puntos del desarrollo. Pero bueno, he disfrutado del modo y el final está muy bien. Si el siguiente juego aprende de los errores puede ser muy top.
Inazuma Eleven: Heroes' Victory Road golea a la nostalgia
Pero si hay un apartado que me ha emocionado es el modo Crónica. Es un golpe directo a la nostalgia. Básicamente, repites los partidos más importantes de toda la historia de Inazuma Eleven, primero con los protagonistas originales de cada encuentro, y luego con tu propio equipo. Es un lugar más directo, de jugar partidos sin pensar en nada más y de recordar los instantes que han enamorado durante años a cientos de miles de fans. Rememorar los primeros enfrentamientos del Raimon, con Mark Evans a la cabeza, ha sido toda una experiencia. Cuando se acercaba el lanzamiento de este Heroes' Victory Road jugué de nuevo al primero en la Nintendo DS, así que lo tengo bastante fresco. Ver en la PlayStation 5 ese partido casi 20 años después, con una calidad altísima, ha sido realmente apasionante. Seguro que no soy el único al que le ha pasado.
Crónica también te da para decenas y decenas de horas de entretenimiento, y de hecho es un modo muy interesante, porque hace un poco de puente hacia el online. Puedes desarrollar tu equipo ahí y luego dar el salto al juego en línea. De hecho, a estas alturas de la película es casi indispensable, porque el online es un despropósito. Pide mucho grindeo, las plantillas se repiten hasta aburrir y la barrera de entrada ahora es alta. El equilibrio competitivo no está bien ajustado. El meta es muy poco flexible. Te sientes obligado a optimizar al milímetro y no es lo que busco aquí. Eso puede funcionar en un juego competitivo puro, pero Inazuma Eleven siempre ha sido más diversión pura que un eSport en el que todo tiene que estar muy calculado. Y cuando la fantasía desaparece, también se diluye parte de la magia que hace especial a la saga. Es lo que menos me ha convencido de todo. Y no sólo por esto que comento; siento que la jugabilidad no funciona igual de bien cuando el enfrentamiento es entre dos jugadores. Falta algo de libertad en esos casos. No me ha parecido tan divertido, y eso que los partidos contra la IA me encantan, son espectaculares y muy dinámicos. Lo más representativo de la saga está, aunque echo en falta algunas supertécnicas más, eso sí.
Para la secuela de Inazuma Eleven: Heroes' Victory Road espero que, además de los retoques para mejorar el desarrollo del modo Historia, se replanteen el enfoque del modo online. Creo que se puede hacer más estimulante y, desde luego, mucho más equilibrado. No he tenido la motivación suficiente para dedicarle mucho tiempo, porque he visto claramente lo roto que está. De todas formas, y esta es una cuestión transversal, una de las cosas que me han dejado más contrariado es la complejidad de algunos de los sistemas. El juego es enorme en las opciones de personalización y eso, cuando la base de jugadores es tan alta, es un problema. Menos mal que, por ejemplo, puedes equipar automáticamente los objetos para optimizar la plantilla o las judías para fortalecer jugadores.
Level-5 está en un gran momento
Inazuma Eleven: Heroes' Victory Road no es perfecto y se nota que el desarrollo ha pasado por altibajos, pero ha salido bastante bien. Hay una buena base para que la saga sea de nuevo un referente de los RPGs de deportes. Pero, fíjate, para mí lo más importante es confirmar que Level-5 ha vuelto por todo lo alto. Ya lo vimos con Fantasy Life i: La pequeña ladrona del tiempo y aquí se repite la historia. Ya no es sólo que ambos títulos tengan buena calidad, es que mantienen exactamente lo que hizo grande al estudio japonés en la época de PS3, NDS y N3DS. No ha perdido esa magia. Y ahora tengo aún más ganas de que salga el nuevo Profesor Layton, Decapolice o lo que parece ser una reimaginación de la saga Yo-kai Watch, Holy Horror Mansion (aunque ojalá saquen remakes de los Yo-kai, el 4 en occidente o unos nuevos).
¿Y os imagináis que vuelve Ni-No Kuni? Sería espectacular. Level-5 es uno de mis estudios japoneses favoritos. He crecido con él. Sus juegos me han acompañado en momentos importantes de mi vida y tengo mucho cariño a sus creaciones. Me alegra ver que se ha recuperado de una mala época, pero ahora necesita consolidar su buen momento y confirmar con los próximos lanzamientos que nos puede hacer disfrutar como antes.
Heroes' Victory Road no es perfecto, pero sí es una declaración de intenciones. Inazuma Eleven mira al futuro sin renunciar a su pasado. Respira pasión y ambición, y eso era justo lo que la saga necesitaba. Haciendo un poco el símil futbolístico, igual no le vendría mal a mi Real Madrid y a los chicos de Arbeloa ver la historia de Destin y compañía, porque viven el fútbol como algo más que sólo deporte. Así sí que llegan las victorias.
En 3DJuegos | Highguard se ha enfrentado a un problema mucho más grande que no ser (simplemente) el juego que se esperaba
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