Ya iba siendo hora de que los autores de Genshin Impact tuvieran su propio Animal Crossing gratis. Tras jugarlo tengo claro que no es un juego menor

Ya iba siendo hora de que los autores de Genshin Impact tuvieran su propio Animal Crossing gratis. La buena noticia es que es más de lo que parece

En lugar de crear tu propia isla, te da el control de todo un planeta

Alejandro Morillas

Colaborador

Los creadores de Genshin Impact han tenido una presencia brutal en la Gamescom 2026, presentando varios proyectos de gran interés como el prometedor Nodusfall, Honkai: Anima Nexus o el título que hoy nos ocupa, Petit Planet, que es la curiosa aproximación a juegos estilo Animal Crossing por la que apuesta ahora el estudio chino. Sin rastro de mecánicas gacha (al menos durante nuestro rato de prueba), con una efectiva estética chibi y una escala más ambiciosa de lo que pudiera parecer,  Petit Planet se perfila como una propuesta más que interesante para los fans de este tipo de experiencias.

Un planeta como mascota

Petit Planet es un título Free to Play de personalización de un pequeño planeta y microgestión de recursos con multitud de elementos sociales. Un adorable dios peludito visita a nuestro avatar personalizable en sueños, animándole a acompañarle a las estrellas, donde le entregarán su propio y adorable planeta. De esta forma, Petit Planet no solo quiere parecer un cuento infantil, sino que quiere darnos en todo momento la sensación de estar dentro de uno.

No tardaremos en llegar a la creación de nuestro personaje, donde es cierto que no encontramos demasiadas opciones de personalización. También hay que tener en cuenta que esta no es la versión final del juego, y que son la clase de cosméticos que quizás en el futuro justifiquen su carácter gratuito. Lo que sí que pudimos disfrutar desde el principio fue su bello apartado artístico, con una estética anime orientada hacia el estilo chibi, con personajes diminutos pero extremadamente expresivos.

Petit Planet trata al planeta como otros juegos cozy tratan a una mascota

Por su parte, los animales antropomórficos que nos acompañarán en la aventura presentan un aspecto extremadamente achuchable, muy en consonancia con la estética chibi de los humanos con los que nos juntaremos. Esta identidad visual se traslada a las galaxias y planetas: el cielo está repleto de estrellas redondeadas enormes y otros astros visibles alrededor, reforzando continuamente la fantasía espacial. Los planetas que protagonizan el título son pequeños mundos esféricos que recuerdan inevitablemente a Super Mario Galaxy en su presentación.

Tras registrar a nuestro avatar, recibiremos nuestro propio planeta donde comenzar una nueva vida Al comenzar podemos elegir entre dos galaxias, cada una con una ambientación y recursos iniciales diferentes: una apuesta por el planeta verde clásico, con lagos y bosques, la otra por paisajes de sabanas doradas. No solo cambian entre ellos el aspecto general del globo, sino también los recursos que encontraremos inicialmente, como las frutas. Antes de elegir, el juego permite hacerse una idea de cómo puede evolucionar cada planeta y qué otros mundos encontraremos posteriormente en esa galaxia. Durante la secuencia introductoria, en la que nos dirigimos hacia nuestro nuevo terreno, podemos desplazarnos visualmente por el sistema para observar otros planetas y anticipar hacia dónde podremos progresar. La sensación de escala que consigue Petit Planet en todo momento es realmente curiosa, muy diferente de otros títulos similares.

¿Cómo conseguiremos repoblar el planeta? Pues a través de unas semillas mágicas que plantamos nada más llegar. Gracias a la ayuda de los vecinos que se mudan con nosotros inicialmente (y los que se irán incorporando posteriormente), iremos consiguiendo nuevos hitos para el planeta, que se reflejarán visualmente en el crecimiento de esa semilla inicial, y también en los recursos y la vida que encontraremos. Petit Planet trata al planeta casi como otros juegos cozy tratan a una mascota. No estamos simplemente decorando una parcela, sino que estamos cuidando algo que el juego quiere que sintamos como propio. De hecho, ese intento de conexión y vínculo emocional con el planeta se refleja también en opciones como el ponerle nombre, o regar la semilla mágica con el progreso que vayamos generando para estimular su crecimiento. 

Después de esta potente presentación, el bucle jugable del juego sí que entraría dentro de lo convencional para este tipo de experiencias, desbloqueando contenido y posibilidades de una forma agradable y paulatina. La experiencia sigue muchos de los códigos clásicos de la temática cozy: sacudir árboles para conseguir fruta, recoger ingredientes, pescar, cazar insectos, cocinar, desbloquear nuevos edificios y estructuras... Las acciones son muy sencillas, así como sus minijuegos, pero transmiten buenas sensaciones. Petit Planet también impone un ritmo de juego muy lento y relajado; incluso los propios personajes muchas veces nos instan a dejar de cumplir objetivos y, simplemente, quedarnos sentados con ellos a la mesa disfrutando del cielo estrellado y la música.

Una comunidad con la que relacionarse

Otro de los aspectos que más peso parece tener en Petit Planet es la relación con los personajes que vamos conociendo. Cada uno cuenta con sus propios gustos, deseos e incluso una pequeña historia personal que podemos consultar desde el momento en que entra en nuestro planeta. A medida que interactuamos con ellos y aprendemos qué les gusta, podemos ir estrechando nuestra relación, cumpliendo objetivos específicos y desbloqueando recompensas dentro de una progresión propia de cada uno de ellos.

Petit Planet encuentra su personalidad en la forma de envolver y mezclar todos sus sistemas

El objetivo último de estas relaciones tampoco parece quedarse únicamente en completar una barra de afinidad. Algunos personajes pueden llegar a mudarse a nuestro planeta, haciendo que ese pequeño mundo inicialmente deshabitado vaya convirtiéndose poco a poco en una comunidad. Durante la partida podemos verlos celebrar comidas y fiestas entre ellos, cambiarse de ropa o simplemente dedicarse a sus propias actividades, reforzando la sensación de que el planeta continúa teniendo vida más allá de nuestra intervención directa. También podemos seguir ampliando nuestros horizontes y desbloquear nuevos planetas dentro de la misma galaxia, de modo que siempre existe alguna pequeña meta hacia la que avanzar.

En este sentido, Petit Planet parece construir buena parte de su atractivo alrededor de una sensación de progresión prácticamente constante. No solo acumulamos recursos o desbloqueamos nuevas herramientas y cosméticos, sino que vemos cómo aquel pequeño planeta que recibimos al comienzo cambia con nosotros, se llena de personajes y termina adquiriendo una identidad propia. Incluso determinados alimentos pueden proporcionar mejoras temporales en estadísticas como la fuerza, añadiendo una pequeña capa adicional a todas esas actividades cotidianas.

Nada de esto resulta especialmente revolucionario dentro de los juegos de vida. Hay multitud de elementos que resultarán inmediatamente familiares para cualquiera que haya pasado por Animal Crossing, Stardew Valley o propuestas similares. Sin embargo, Petit Planet parece encontrar su propia personalidad en la forma de envolver y mezclar todos esos sistemas. 

Además, si hacemos caso de la hoja de ruta del título, Petit Planet promete convertirse en una experiencia mucho más grande y ambiciosa de lo que pudiera parecer. No solo tendremos todos los árboles de progresión de distintos vecinos, la evolución de nuestro propio planeta y los de alrededor, etc. sino que, además, podremos viajar a un planeta central donde ocurrirán eventos, fiestas y estableceremos contacto con otros jugadores online. No solo podremos invitarlos a nuestros planetas y visitar los suyos, sino que ese punto central permitirá participar en minijuegos únicos o comerciar, entre otras cosas.

Creo que lo mejor que puedo decir del juego es que, sin ser yo ni mucho menos un aficionado a este género, se me pasó volando el tiempo de prueba que tuve, y realmente me quedé con ganas de explorar más todo lo que tenía que ofrecer. Petit Planet no va a revolucionar el género, pero sí que puede postularse como una buena opción con identidad propia y virtudes suficientes como para darle una oportunidad. Hay una beta final programada para el 20 de septiembre, pero su lanzamiento está previsto en invierno de este mismo año. Siendo además gratis, a poco que te llame la atención, estaría muy atento a lo nuevo de HoYoverse.

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