Ya no se hacen juegos así. Pragmata es pura diversión y diseño que evocan a tiempos del videojuego que ya echo de menos. Análisis.

Con Pragmata, Capcom vuelve a demostrar que convierte en oro todo lo que toca y continúa siendo uno de los estudios más relevantes de nuestro medio.

Alejandro Pascual

Editor Senior

Pragmata es un juego extraño. Uno de esos que cuando te lo explican puedes no terminar de entender dónde está la diversión de resolver un minijuego de casillas mientras disparas. A mí solo me hizo falta probarlo para ver que tenía sentido. Sin embargo, y tras poder jugar a la versión completa, la nueva obra de Capcom es aún mejor de lo que esperaba. Una de esas obras que parecen sacadas de otra línea de tiempo y de las que piensas: "ya no se hacen juegos así". Otra demostración de que Capcom se ha convertido en el rey Midas del videojuego. Da igual si lanza una nueva entrega de Resident Evil Requiem o un experimento como Kunitsu-Gami. Siempre es divertido. Siempre es interesante.

Lo cierto es que Pragmata tiene una estructura que parece bastante clásica. Tenemos un refugio en el que descansar y mejorar las habilidades de nuestro personaje mientras vamos avanzando y desbloqueando varias partes de esta estación lunar a medida que progresamos, casi nivel a nivel. Pero también se ocupa de aderezarlo todo con algo de historia. A decir verdad, esta no es demasiado compleja ni enrevesada: una misión en la que nuestro protagonista, Hugh, es enviado a una misteriosa estación lunar en la que descubre que los robots y la inteligencia artificial de la estación se han sublevado contra el personal de la estación.

Es casi como una versión blanca (literal y figuradamente), de un Dead Space, pero con robots en vez de necromorfos. Lo interesante aquí es que Pragmata se centra más en la relación entre Hugh y Diana, una niña que ya desde el primer momento el juego no oculta su verdadera identidad: se trata de una inteligencia artificial de última generación. Ella será la encargada de hackear a los enemigos mediante ese minijuego en el que pasar por unos nodos hasta llegar al núcleo de cada robot. Esto abre sus defensas de manera que con Hugh podamos disparar a sus puntos débiles.

Modo multitarea: acción y hackeo

Lo interesante de Pragmata es que todo lo que hace resulta estimulante. Es muy videojuego, muy de estar todo el rato tocando botones. Con Hugh tienes que preocuparte por apuntar y disparar, pero también de esquivar todo el rato con unos propulsores que nos dan un dash absolutamente satisfactorio, e incluso con la correspondiente habilidad, hacerlo en el momento justo puede ralentizar el tiempo como en Bayonetta. Todo esto mientras seguimos resolviendo estos minijuegos que no solo se van haciendo más complejos a medida que las máquinas son más difíciles de matar, sino que también varían según la estrategia que queramos usar. Podemos hacer que revelen sus puntos débiles, pero también causar más daño o pasar por nodos secundarios que ataquen a enemigos cercanos o nos permitan que luchen para nosotros un tiempo, por ejemplo. Es un juego constante de riesgo y recompensa completamente multitarea, en el que estás todo el rato prestando atención a muchas partes de la pantalla. No lo subestimes, porque no es tan simple como "resolver puzles mientras disparas", sino una experiencia más adictiva de lo que parece y muy bien diseñada.

Es un juego constante de riesgo y recompensa completamente multitarea, en el que estás todo el rato prestando atención a muchas partes de la pantalla.

Esa es la clave de Pragmata, un diseño que no para de crecer. No se conforma con su base, así que está todo el rato añadiendo nuevas formas de hackear, nuevas armas de baja munición, creadas para que varíes. Y, sobre todo, un sistema de mejora maravilloso. En el refugio podemos incrementar nuestra armadura, arma principal, habilidades de hackeo, así como mejorar las otras armas y habilidades. Y cada vuelta a la base, sea por haber superado un nivel o porque hayas muerto, te va a permitir conseguir buenas mejoras que se notan en combate. En vez de confiarse en un sistema de niveles anodinos y pequeñas mejoras insustanciales, aquí siempre hay algo interesante que te gustaría conseguir. Incluso hay un robot amistoso que, a través de un sistema de sellos, nos otorgará aún más habilidades o nos ofrecerá un simulador con desafíos que no solo son divertidos, sino que dan suculentos premios para seguir mejorando.

Pragmata es uno de esos juegos en los que vas a querer explorar y revisitar niveles constantemente. Cada segmento tiene su checkpoint que sirve para volver a él si mueres, pero también para viajar y encontrar todos los secretos que oculta. Es bastante sorprendente, porque no son niveles muy grandes, pero son capaces de retorcerse lo suficiente como para que oculten un montón de items. Y, como todo es útil y todo nos hace más fuertes, dan muchas ganas de completar cada segmento al 100% para encontrar todos los secretos y también las llamadas puertas rojas, zonas donde la dificultad se ve incrementada, pero la recompensa también.

Porque esta es otra: Pragmata arranca al principio solo con dos niveles de dificultad, fácil y estándar. Creo que es una manera de que todo el mundo juegue en los mismos términos en su primera partida, ya que estándar está muy ajustada para que no sea un paseo, tengas que mejorar bien tu movilidad, tu equipo y tus estrategias con las armas, que son muy variadas. Así que morirás, sí, pero no te preocupes porque siempre volverás más fuerte. Quizá la mayor pega que le podría poner en su diseño de niveles es que, con el paso de las zonas, empiezas a detectar demasiado pronto el patrón. Siempre terminas encontrándote de una forma u otra con una puerta bloqueada por varias cerraduras en donde tienes que visitar varias zonas para dar con los dispositivos que hackear y desbloquearla. No es que sea excesivamente repetitivo, pero sí hace a cada nivel demasiado similar entre sí, haciendo que poco a poco vayan perdiendo frescura. Y, aun así, Capcom se las ingenia para seguir añadiendo capas de profundidad, como zonas en las que priman más las plataformas, los saltos en gravedad baja o los puzles.

Visualmente, puede parecer al principio también repetitivo por ser una estación en la Luna, pero termina encontrando una gran variedad gracias a la imaginación y creatividad de Capcom. Aunque encontrarás muchas zonas típicas de blancos predominantes, también encontrarás lugares cargados de imaginación, como una terraformación extraña de una gran urbe o zonas más orgánicas donde la naturaleza ha invadido la estación. Todo es posible gracias a esta extraña tecnología de impresión 3D de ciencia-ficción que hay en este mundo, capaz de crear cualquier cosa que puedas imaginar.

Pragmata tiene mucha y muy buena atención al detalle que, además, hace gala de lo bien que está puliendo sus juegos la compañía en los últimos años. Yo he podido jugar a PC y el juego no solo tiene una calidad de imagen brillante, sino que ofrece un rendimiento muy escalable. Es perfectamente compatible con ordenadores y GPUs más humildes, partiendo de una GTX 1660 o una Radeon RX 5500 XT, mientras que en configuraciones altas podemos acceder a las técnicas de escalado y trazado de rutas que hacen lucir al juego en todo su esplendor. De forma muy parecida al último Resident Evil, con mi 5080 la decisión básicamente era si quería 4K con Path Tracing usando DLSS en Rendimiento y 60 frames por segundo o eliminar el trazado de rayos y obtener 100-120 fps en Calidad o Equilibrado. Hay opciones de escalado automático que se centran, por ejemplo, en tener como objetivo una tasa de frames y que el juego vaya alternando calidades para conseguirla siempre.

Todo es posible gracias a esta extraña tecnología de impresión 3D de ciencia-ficción que hay en este mundo, capaz de crear cualquier cosa que puedas imaginar.

Además, aunque antes he dicho que la historia no es lo más importante, lo cierto es que Hugh y Diana hacen una pareja encantadora. Sí, crea este tipo de relaciones paternofiliales tan de moda últimamente en los videojuegos, y ni si quiera intenta crear un conflicto demasiado profundo. Diana se camela a Hugh desde el primer minuto a base de ponerle caras adorables de gatito de Shrek y hacen piña en todo momento, pero aún así los momentos tranquilos en la base, en los que podemos darle regalos a Diana o incluso jugar con ella al escondite, hacen que esas pequeñas sensaciones que buscaba Capcom florezcan, estableciendo un discurso bastante interesante entre la importancia de los lazos familiares, sean de sangre o no. Incluso visualmente, el hecho de que el humano Hugh vaya con un traje que parece un robot mientras que la IA Diana vaya con un "traje" que parezca humana, invirtiendo los roles, no es casualidad y refuerza este mensaje.

Con todo esto, Pragmata logra crear una obra tan atípica como necesaria en una industria que a veces parece incapaz de salirse del estándar y de los miedos. Es uno de esos experimentos que parece que solo Capcom se puede permitir, pero el resultado es increíblemente sólido. Se dispara bien, sus mecánicas funcionan como un cañón y se mantiene siempre divertido. ¿Sabés cuál es el verdadero problema? Que te recuerda demasiado a una época que parece que se nos está escapando entre los dedos y que no volverá, en la que todo era más sencillo y obras con tanta identidad y rarezas como Pragmata eran la norma y no la excepción. No, definitivamente ya no se hacen juegos como este.

Diversión pura. Capcom nunca falla

Pragmata análisis

Pragmata

Por: Alejandro Pascual
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Con Pragmata, Capcom ha vuelto a demostrar que entiende perfectamente qué hace divertido a un videojuego, mejor que el propio jugador. Lo que puede parecer una rareza (mezclar minijuegos de hackeo entre apuntar y disparar) es una genialidad que te mantiene en tensión y no aburre nunca. Todo en Pragmata es divertido, desde los enfrentamientos con estos robots hasta la constante progresión y mejor de armas y habilidades en el refugio. No querrás dejar de revisitar zonas para encontrar cara secreto de cada nivel. Hasta la relación entre Hugh y Diana está bien traída y te saca más de una sonrisa. Es cierto que tiene algunas debilidades, como un diseño de sus niveles termina pecando de cierta repetitividad con el truco de las puertas bloqueadas, pero que sabe retorcerse y busca la variedad visual. Lo que siempre prevalece es la sensación de estar ante un título valiente, una rara avis en una industria que arriesga demasiado poco. Que Capcom siga apostando por rarezas con tanta personalidad como esta es una suerte para todos los que echábamos de menos esa época dorada donde los juegos se atrevían a ser, simplemente, videojuegos.

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5 cosas que debes saber:
  • Mezcla de forma brillante la acción de disparos con la resolución de minijuegos de hackeo en tiempo real.
  • Un ciclo de progresión muy satisfactorio mejorando nuestro equipamiento constantemente.
  • A pesar de transcurrir en una estación lunar, el apartado visual deslumbra por su enorme creatividad y variedad de ecosistemas.
  • La historia principal es sencilla, pero brilla gracias a la entrañable relación y al inteligente contraste de roles entre Hugh y Diana.
  • Un juego rebosante de identidad que nos recuerda a una época en la que la industria tomaba más riesgos.
Jugadores: 1
Idioma: Texto en español y voces en español
Duración: 12-14 horas
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