
Vuelve una de las series de ritmo más divertidas del mercado con muchos minijuegos y un divertidísimo multijugador
En uno de los minijuegos de Rhythm Paradise Groove eres una cocinera que tiene que coger tomates y otras verduras al ritmo para cortarlas. Si fallas el ritmo y no la agarras, la verdura cae al suelo y un gato salta para cogerla como si fuera un portero de fútbol. La animación es tan graciosa que es imposible que no desvíes la mirada, te rías y vuelvas a fallar por haberte desconcentrado. En ese momento has perdido el minijuego... pero el juego te ha ganado.
¿Cómo se hace un juego que no quiere que mires la pantalla? Porque, para quien no conozca la saga Rhythm Paradise , ese parece ser el objetivo. Es un juego sencillo, en el que seguir el ritmo con los botones y con un apoyo visual en forma de divertidos minijuegos que van a hacer todo lo posible por llevar la idea al límite. Pero creo que en esta nueva entrega más que nunca quieren que aprendas a seguir el ritmo. No tanto ayudarte de tus ojos, sino intentar guiarte por el oído y por ese instinto natural de saber cuál es el momento correcto.
Misma fórmula con novedades interesantes
Esto, que antes era más consejo de tutorial, se vuelve ahora más importante que nunca cuando Rhythm Paradise Groove no deja de hacerte algunas jugarretas mientras intentas superar el minijuego. En uno, estás en la playa y tienes que hacer malabares con comida alzando tus pinzas de cangrejo, pero en un momento un bañista deja una lata en la arena y, de pronto, no ves a tu cangrejo, teniendo que guiarte únicamente por el ritmo.
Y a Groove le encantan este tipo de trampas, hechas para desconcentrarte, en lo que es, en el fondo, un diseño inteligente. Porque bien podrían haber pensado que, siendo una quinta entrega, lo ideal sería hacer la fórmula más compleja con más pulsaciones de botones. Pero no, no se te requerirán más de uno o dos en casi todas las pruebas. Porque lo complejo no debe ser el esquema de control y los botones; lo complejo debe ser seguir el ritmo.
Y por eso la fórmula vuelve a funcionar. Los juegos son imaginativos y sencillos. Hay algo en esta fórmula de minijuegos rápidos que no duran más de 1 minuto hasta pasar al siguiente. A diferencia de TikTok, aquí se te exige la máxima concentración en cada uno de ellos, para culminar cada set con ese fabuloso remix en el que se varían todas las pruebas anteriores con un plus de dificultad.
Cooperación, locura y un inesperado toque rolero
En total, hay más de 80 minijuegos nuevos, pero está claro que la novedad de este año no es esa; yo, si me he centrado tanto en el modo single player, es porque considero que está trabajado y que es esencial para cualquiera que lo compre. Pero es cierto que el protagonista de esta entrega es el multijugador. No es una opción completamente nueva, ya que el Beat the Beat de Wii y el Megamix de 3DS ya incluían esta opción, pero sí se nota que es la más trabajada. Mientras que los anteriores reutilizaban minijuegos adaptados y cambiando reglas, aquí los 30 juegos son exclusivos y diseñados específicamente para que puedan jugarse de 2 a 4 jugadores.
Hay muchos cooperativos, en los que cada jugador tiene que esperar su turno para interactuar (muchas veces con esa vocecilla electrónica que menciona tu nombre en tu turno y te saca una sonrisa), pero también los hay competitivos, como una prueba en la que ser el más exacto para coger un trozo de tarta cuando el reloj marque las tres en punto exactas.
Siempre he jugado a Rhythm solo, la verdad, pero teniendo en cuenta el talante familiar que tiene, ha sido muy divertido poder jugar a él también en familia. Tienes tus pruebas en solitario para no tener que organizarte con nadie, pero también esta posibilidad para pasar buenos ratos en compañía. Pero aquí no han acabado mis sorpresas, porque esa caja de minijuegos extra, que normalmente tiendo a ignorar, en la que se ofrecen otros tipos de juegos de ritmo, esta vez parece más obligatoria que nunca, gracias a la genialidad de un minijuego llamado Beatspell.
Beatspell es una especie de adaptación a un juego de rol en el que tu personaje crea hechizos al ritmo de la música. Utilizando todos los botones frontales, Y, A, B, X, tienes que ir creando ataques para vencer a los monstruos. Si los haces perfectos quitan más, hasta llegar al jefe final. Tienes una barra de vida y también un hechizo de curación porque los enemigos irán atacando cada vez más fuerte, por lo que hay que ir dosificando ataque y cura como en un JRPG, solo que todo mediante ritmo.
Claramente, es el clásico minijuego al que te gustaría ver sacar todo el potencial, como cuando de Super Mario 3D World terminó saliendo todo un Captain Toad; y, sinceramente, no me extrañaría que acabara sucediendo, porque este minijuego convertido en uno grande, complejo, con modo historia, niveles y estadísticas, más hechizos, rutas, melodías rítmicas, personajes, etc, sería más que bienvenido.
Hay que ser sinceros: es el quinto Rhythm Paradise, aunque también es verdad que es difícil que los hayas jugado a todos. Ocurre lo mismo que con la saga Wario, que puede que nunca te canses de ella o que ya hayas tenido suficiente. Pero en mi caso, lo tengo claro: todavía me queda ritmo en el cuerpo.
Un ritmo imparable
Rhythm Paradise Groove sabe lo que es y no intenta ser otra cosa. Donde otra saga, en su quinta entrega, lo habría hecho todo más complejo con más botones, aquí siguen pidiéndote uno o dos: porque lo difícil no debe ser el control, sino seguir el ritmo. Y para asegurarse de que lo aprendes de verdad, el juego se dedica a ponerte trampas, a esconderte la pantalla, a distraerte... Y a enseñarte a jugar sin mirar. El modo en solitario me ha enganchado como siempre, pero reconozco que el verdadero protagonista esta vez es un multijugador trabajado de cero, con minijuegos por primera vez exclusivos. Y luego está Beatspell, esa pequeña joya con alma de RPG que pide a gritos convertirse en algo más grande como hizo Captain Toad. Ojalá alguien en Nintendo tome nota. Sé que es el quinto Rhythm Paradise y que para los que llevamos unos cuantos juegos de la saga la fórmula puede oler a familiar. Pero a mí me ha vuelto a ganar: sigue siendo directo, exigente y con una personalidad arrolladora. Visto así, que el ritmo no pare.
Comprar Rythm Paradise: Groove- Su propuesta es igual de sencilla: pulsar el botón al ritmo exacto.
- Minijuegos rápidos, parecido a un WareWare, pero centrados en la música y el ritmo.
- Más de 80 minijuegos para un solo jugador.
- El protagonista de esta edición es el multijugador de 2 a 4 jugadores con 30 juegos exclusivos.
- La sorpresa ha sido Beatspell, que podría ser un juego propio.
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