
Casi 30 años después, la joya de Nintendo 64 vuelve a la vida en Switch 2
Es fácil caer en la tentación de pensar que un clásico como The Legend of Zelda: Ocarina of Time, considerado por muchos como el mejor videojuego de la historia, tiene una fama sobredimensionada. Que la nostalgia lo ha elevado a un pedestal que no merece. Que no es, en definitiva, para tanto. Y es entendible. Yo mismo he llegado a pensar que los años acabarían pasándole factura. Por eso estoy tan absolutamente impactado con su remake. Escribo estas líneas apenas unos instantes después de completar la aventura, aún en caliente, con la emoción de saber que acabo de vivir algo histórico. Y quería hacerlo así precisamente porque no quiero que el tiempo me 'robe' este instante tan mágico y a la vez tan difícil de expresar con palabras. Quería reír, como reía el niño que acabó maravillado con el clásico de Nintendo 64 hace ya casi 30 años, y a la vez estaba tan emocionado que por poco no se me saltan las lágrimas. Como te contaba hace apenas unas semanas cuando pude probarlo por primera vez, para mí Ocarina of Time no es un juego cualquiera.
La devoción que siento por este clásico de Nintendo es total, pero no es la que habla por mí en estos momentos. El que te está diciendo que sí, que a pesar de los años, esta aventura de acción y fantasía sigue siendo indiscutiblemente uno de los mejores videojuegos de todos los tiempos es el periodista que lleva algo más de 25 años hablando y compartiendo su pasión por los videojuegos. Ya lo dije cuando se estrenó el remake de Star Fox 64 en Nintendo Switch 2, y lo repito hoy: parece mentira que este videojuego naciera en 1998 porque sólo han hecho falta unos pequeños retoques aquí y allá, más un espectacular lavado de cara, para mantener intacto su estatus de obra maestra. Y es lo más increíble de todo. Puedes notar el paso de los años en algunas partes concretas del juego, como las fases de sigilo o varias de sus batallas contra jefes finales, pero su alma, el diseño de sus mazmorras, es tan bueno que si alguien te dijera que son actuales, que las han creado en 2026 y no en 1998, te lo creerías.
Por eso el remake de Ocarina of Time es tan importante. No sólo demuestra que el clásico de Nintendo 64 es un juego inmortal, sino que además, revalida una fórmula de juego más tradicional, alejada de la libertad extrema de Breath of the Wild y Tears of the Kingdom, que es para muchos la única versión de The Legend of Zelda que conocen. Incluso entre las filas de Nintendo. Y como fan absoluto de las mazmorras, sus puzles y la exploración más contenida, me hace extremadamente feliz. Pero, ¿cómo ha sido volver a OOT después de todos estos años? ¿Y cómo lo vivirá alguien que lo juega por primera vez?
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La grandeza de Zelda
Hay dos formas muy distintas de vivir este Ocarina of Time: la del fan que lo jugó y rejugó años atrás, y la del nuevo jugador que viene de primeras. En el primer caso, déjame decirte que el viaje que propone este remake es absolutamente espectacular. Lo vas a jugar rememorando una y otra vez los grandes momentos de esta aventura, tus mejores recuerdos con él, porque el grado de fidelidad con la obra original es tan absurdamente alto que Nintendo no ha cambiado ni siquiera esas escenas que ya lucían ridículas entonces, y acabaron convirtiéndose en memes legendarios de la saga The Legend of Zelda. Se siente especial, incluso mágico, pero sobre todo es una experiencia irrepetible. Una extraña mezcla entre nostalgia y fascinación; entre saber lo que te espera a continuación y a la vez estar expectante por lo diferente que pueda ser con respecto a tus viejos recuerdos.
Porque sí, es fiel, pero también es un remake hecho con mucha cabeza que cambia lo que tiene que cambiar de una forma tan sutil, que a veces ni te das cuenta. Lo nuevo de Nintendo también se apoya mucho en su renovado apartado audiovisual para darle aún más fuerza a algunos de los momentos más icónicos del original de N64, como esa primera vez que llegas a Hyrule como Link adulto. Puedes estar tranquilo porque no voy a enseñarte nada sobre ello. Y no lo hago porque es un momento soberbio que te deja totalmente petrificado. Este remake está plagado de situaciones así. Por eso, incluso aún sabiendo de memoria todo el juego, lo vas a disfrutar.
A esto ayuda mucho el nuevo sistema de control, que le sienta de maravilla. Si lo piensas, no parece cambiar mucho y sin embargo hay un mundo de diferencia entre el remake y el clásico. Todo funciona de una forma más ágil y fluida. Incluso los enemigos tienen un comportamiento más agresivo, aprovechando esa velocidad extra con la que te mueves. Y se nota. Aunque el combate nunca llega a convertirse en un desafío imposible, sí hablamos de un juego en el que los monstruos golpean fuerte y van a por todas todo el rato. Se siente muy dinámico, por momentos puede llegar a ser incluso emocionante, pero obviamente conserva la esencia del original de 1998, lo que significa que son peleas muy de la época: no hay parrys, ni movimientos especiales al margen de bloquear con el escudo y saltar hacia atrás y los lados. Lo que sorprende es que siendo así, sin nada más, OOT sigue siendo muy, muy divertido de jugar. Y lo es por lo bien que combina la acción con los puzles y la exploración. Es lo que más me ha impactado de volver a él.
Comprobar cómo lo que hoy me parece absolutamente espectacular es algo que ya era así hace 30 años. Que ese puzle tan ingenioso, que ese templo tan espectacular o esa batalla tan emocionante, ya estaban ahí en los tiempos de Nintendo 64, cuando esto de las tres dimensiones aún sonaba a ciencia ficción. Con las novedades del remake, todas sus virtudes se maximizan mientras las imperfecciones se desvanecen. Pienso por ejemplo en el legendario Templo del Agua, una genialidad a nivel de diseño, que en su momento se convirtió en toda una pesadilla por lo farragoso que era cambiar de objetos accediendo constantemente al inventario. Ahora, en cambio, se siente mucho más dinámico.
El nuevo menú de selección de objetos funciona de mil maravillas. Apenas tardas un segundo en cambiar entre unos y otros ítems, contando además con acceso rápido a las botas o la lente de la verdad usando la cruceta. Como te decía, Nintendo ha tocado lo que tenía que tocar para actualizar el clásico sin dejar de sentirse como el original. Incluso la acción de saltar, que pudiera parecer innecesaria siendo algo que Link ya hacía de forma automática, termina por demostrar que es un cambio acertado. Obviamente OOT no se ha transformado de repente en un juego de plataformas, pero sí gana en emoción cuando peleas contra varios enemigos sobre un pozo de lava mientras saltas entre plataformas que se hunden con tu propio peso. Cambios sutiles, pero con repercusiones enormes.
El regreso soñado a Hyrule
Te hablo como alguien que admira Ocarina of Time desde hace muchos años, pero si esta es tu primera vez con este episodio de The Legend of Zelda, también creo que vas a vivir una experiencia maravillosa. En casa lo he vivido con mi mujer. Nunca jugó al clásico, pero sí sabía de su existencia porque… ¿quién no lo conocía en los 90 y 2000? La cuestión es que esta ha sido su primera vez, y verla disfrutar de él ha sido casi tan emocionante como enfrentarme yo mismo al desafío de derrotar a Ganondorf.
OOT es un juego muy especial que te conquista de muchas formas distintas. Es además una de esas aventuras que te atrapan y no te sueltan. Siempre quieres hacer algo más. Incluso buscas excusas para no seguir avanzando, porque quieres explorarlo todo a tu paso; quieres todas las armas, todos los corazones y hasta las skulltulas, uno de sus coleccionables más recordados, que ahora son más fácil de encontrar gracias a un nuevo ítem que te avisa cuando una de estas criaturas anda cerca.
El diseño de sus mazmorras y templos es verdaderamente bueno. Seguramente no estén entre los mejores de la saga porque, bueno, fue el primer juego en 3D y hay muchos The Legend of Zelda con niveles que atesoran un diseño magistral. Pero incluso así, sus mazmorras son buenísimas. Las hay más centradas en el combate, las que te desafían con puzles físicos, y las que ponen a prueba tu capacidad para orientarte. Cada uno de estos escenarios te descubre además nuevos ítems que suman más opciones para explorar y combatir, logrando que hasta el mismísimo final de la aventura, siempre tengas algo nuevo con lo que experimentar.
Si vienes de Breath of the Wild y Tears of the Kingdom, te sorprenderá que Ocarina of Time sea un juego tan ‘pequeño’, su mundo abierto te lo puedes recorrer en unos pocos minutos, pero también quedarás maravillado con el nivel de detalle y curiosidades que hay ocultos por todo el recorrido. Es un juego con un diseño soberbio en el que todas sus piezas encajan a la perfección, llegando al extremo de crear desafíos en los que toca jugar en dos líneas temporales distintas. Es una de las razones por las que el mundo de OOT es uno de los más especiales de toda la saga. Precisamente por eso he tardado 29 horas en completar el viaje. Podría haberlo hecho mucho más rápido, pero es imposible que no quieras explorarlo todo, ya seas veterano o novato.
No esperes aquí grandes novedades porque no las hay. Hay algunas curiosidades extra, como los mensajes de las hadas que son eso, simples curiosidades que a veces pueden darte pistas sobre lo que debes hacer, pero poco más. No hay misiones adicionales ni nuevas zonas que explorar. ¿Decepcionante? Reconozco que cuando se anunció el remake sí me pareció una oportunidad perdida, pero lo cierto es que cuando lo juegas, y ves que todo es tan perfecto, no es algo que afecte. Sobre todo porque hablamos de un juego cargado hasta los topes de contenido adicional.
Hay bastantes misiones secundarias para desbloquear nuevas armas y mejor equipo que puedes conseguir, o no, dependiendo de cuánto te quieras entretener. Muchas de estas cadenas de misiones son realmente divertidas de completar porque te permiten explorar aún más a fondo este impresionante mundo de Hyrule. Y me encantan porque tienen además ese sabor añejo y ese espíritu tan típico de la época, de no decirte absolutamente nada. Te toca a ti explorar, charlar con todo el mundo e ir deduciendo a dónde tienes que ir.
Lo que sí me duele más es que el juego no incluya su modo Master Quest, que básicamente aumentaba la dificultad de la aventura principal con más enemigos haciendo más daño. En el momento de escribir este análisis no es una opción que se desbloquee al completar el juego, lo que no significa que no pueda añadirse más adelante. ¡Nada me gustaría más!
Lo que cambia en Ocarina of Time
Insisto mucho en la idea de que hay bastantes cambios, pero sutiles, porque es probable que incluso pases por alto muchas de estas novedades. Una de las más útiles es el nuevo Matorral Mercader, un deku al que puedes llamar en cualquier momento (siempre que tengas semillas) para comprarle pociones, corazones y otros ítems. ¡La de veces que me ha salvado en algunos templos! La transición entre el día y la noche, por ejemplo, también ocurre con mayor frecuencia. Ahora un día completo dura 10 minutos, frente a los 24 minutos del original. No es algo que te cambie la vida, pero sí vas a sentir el paso del tiempo de una forma más fluida y hermosa, con cambios en tiempo real que tienen lugar por toda Hyrule, y no sólo en el mundo abierto.
Esta transición entre el día y la noche me parece especialmente llamativa porque, en lo estético es una maravilla, pero Nintendo también lo borda a nivel sonoro, con una melodía que va cambiando sutilmente de la alegría y fuerza del día, al tono melancólico y más relajado de la noche. En general, como en el clásico, la banda sonora es apoteósica. Los temas míticos orquestados suenan de escándalo, pero también las nuevas piezas que sirven para poner música a las cinemáticas poseen un nivel de calidad altísimo.
La mayoría de jefes finales suman también nuevos ataques no sólo para sorprender a los veteranos, sino para hacer más épicas estas batallas. Para que te hagas una idea, el Rey Dodongo está ahora escoltado por varias criaturas en lugar de luchar él sólo, y como ya te contaba en la primera toma de contacto con el juego, Ganon Fantasma te sorprende ahora con una embestida que no estaba en el original. Son cambios ligeros que no cambian para nada el diseño de estos combates, pero sí ayudan a que se sientan algo más actuales. No siempre lo consigue, también es verdad. Hay algunas peleas que son muy de la época y pueden sentirse algo cuadriculadas y simples. Lo mismo pasa con las escasas fases de sigilo que te esperan en esta aventura. Son tan sencillas que no suponen un gran reto, rompiendo a veces el buen ritmo de la acción que atesora el juego. Sobre todo me refiero a la Fortaleza Gerudo.
Por suerte hablamos de apenas unos minutos, su peso en la acción es minúsculo, por lo que no estropea para nada la experiencia de juego. Son, por así decirlo, signos que nos recuerdan que por muy bueno que sea, y por muy espectacular que se vea, Ocarina of Time va camino de cumplir 30 años. Pero volviendo a las novedades, sin duda la más notoria es el Coliseo de los Monstruos, al que puedes acceder en un momento dado de la partida a través de cualquier cama (basta con irse a dormir). Se trata de una galería donde te vas a encontrar con esculturas de todos los enemigos a los que has derrotado, con información sobre sus puntos débiles o localización. Y está genial porque es la mejor forma de disfrutar del increíble nivel de detalle de todos y cada uno de estos monstruos, teniendo además la oportunidad de volver a enfrentarte a sus jefes finales.
No es algo que te vaya a cambiar la vida, pero como curiosidad no está nada mal. Lo mismo pasa con el telar, un añadido puramente estético, que se limita a mostrar cómo avanzas en la historia de una forma increíblemente bonita. A medida que superas ciertos hitos, este telar va creciendo mostrando las escenas más icónicas de tu viaje. Y cuando lo ves completo, es simplemente espectacular. Y luego están las cinemáticas, claro. Se mantienen todas las que recuerdas del original, algunas recreadas fielmente, pero también hay otras escenas completamente nuevas que ayudan a dar contexto a la historia. Si a esto le sumas un buen doblaje al español (algunas voces mejores que otras), el resultado es tremendo. Le da una nueva dimensión a la historia de Ocarina of Time, ensalzando muchos de sus momentos más memorables, que ahora son obviamente infinitamente más espectaculares y emotivos.
La despedida con Saria, tu primer encuentro con Ganondorf, ver a Sheik en acción en Kakariko… el juego está plagado de escenas con una fuerza arrolladora, que demuestran que también a nivel de historia el clásico de Nintendo 64 es un juego digno de elogio. Y como decía, en lo musical da la talla con un acompañamiento memorable.
Los gráficos del remake
Y llegamos casi al final de este viaje para hablar de algo que es muy obvio, y es que Zelda: Ocarina of Time para Nintendo Switch 2 luce espectacular. La dirección artística del juego es sublime, con detalles tan alucinantes que cuesta no quedar impresionado con ellos. Cada escenario se ha recreado con una atención por el detalle que asusta, consiguiendo así que mires donde mires, vayas donde vayas, siempre haya algo que te deje boquiabierto.
Confieso que he pasado mucho, mucho tiempo mirando cada detalle en las casas a las que puedes entrar. Te fijas en los cuadros, en el mobiliario… ¡por lo que sea! Por si hay un detalle que no estaba ahí en el original, o algo que te ayude a entender mejor a su dueño. Me ha pasado en el Rancho Lon Lon, o en las adorables casitas del Bosque Kokiri. Pero es que pasa igual cuando te pierdes por el mundo abierto y te encuentras algunas ruinas. En la mayoría de situaciones no hay nada útil, y aún así, te vas contento, porque es un auténtico placer perderse por esta renovada Hyrule.
El diseño de los habitantes de este mundo es encantador, con ese toque excéntrico tan propio de los Zelda de aquella generación, y una expresividad tremenda con la que muchas veces es imposible no sonreir. También los enemigos lucen fantásticos con unas animaciones muy fluidas, además de efectos visuales que hacen que cada golpe luzca de la mejor forma posible. Hay algunos momentos de la aventura que son oro puro a nivel estético, como el legendario encuentro contra Link sombra, que es maravilloso. Sobre todo porque ahora puedes incluso eliminar por completo la interfaz de usuario y jugar sin ningún marcador en pantalla. Casi parece una película de animación. Que además puedas tararear las canciones para no tener ni que pulsar botones es pura fantasía.
Todo este espectáculo funciona a 60 imágenes por segundo todo el rato, sin ralentizaciones, lo que incluye el modo portátil al que, por cierto, le tenía cierto miedo ya que Nintendo no nos había permitido verlo de esa forma hasta este proceso de review. Puedes estar tranquilo. No sólo se ve muy bien, es que también funciona con esa misma fluidez exquisita. Eso sí, he jugado prácticamente todo el tiempo en el televisor porque es un juego que vale la pena ver en pantalla grande, y con el mejor sonido posible. Si es que ha habido momentos en los que simplemente me he quedado admirando el paisaje, disfrutando de la música, porque no necesitaba más para ser feliz.
Me he emocionado y he vuelto a sentirme como un niño mientras jugaba a Ocarina of Time. A veces ya sabía lo que venía a continuación, y lejos de sentir que perdía el interés, lo vivía incluso con más intensidad. Pienso por ejemplo en esos momentos musicales con la ocarina, que sirven para enseñarte melodías importantes para la historia, y aún ahora, mientras escribo, me cuesta contener la emoción. El bolero de fuego, la nana de Saria, la canción de Epona… es un juego tan maravilloso, tan absolutamente mágico, que consigue que te sientas otra vez como un niño descubriendo por primera vez uno de los juegos de su vida. Y esta es, al final, la gran virtud del remake de Zelda: Ocarina of Time.
Un juego inmortal
Habrá detalles que te gusten más, y otros que te gusten menos, pero es indudable que este remake hace lo imposible, y le da una nueva vida a una obra maestra por la que parece que no pasa el tiempo. Ha sido tan mágico, tan divertido y emocionante, que casi me siento en la obligación de dar gracias a Nintendo por haber vivido de nuevo esta aventura inmortal. Si alguien creía que su fama era desmedida, que juegue al remake, y descubra la verdad.
Comprar The Legend of Zelda: Ocarina of Time- Es tan bueno, que sorprende que esté a punto de celebrar sus 30 años de vida
- Un remake extremadamente fiel. Toca lo justo para actualizar su acción...
- ... pero apenas introduce novedades, como El Coliseo de los Monstruos, o el Matorral Mercader
- Al menos por ahora, no incluye el modo Master Quest.
- En lo artístico es espectacular y su banda sonora es memorable. Los arreglos hacen que sea aún mejor
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