Siempre he creído que aquellos que crecimos en los 90 disfrutando de los videojuegos somos muy afortunados. Vivimos el paso de las 8 bits a las 16 bits, y luego el salto a las 3D. Jugábamos a juegos increíbles en los salones recreativos, y también asistimos al nacimiento de grandes sagas que aún hoy perduran en el tiempo. Pero sobre todo, estuvimos ahí cuando Nintendo revolucionó el mundo, primero con su Super Mario 64, y después con el inmenso The Legend of Zelda: Ocarina of Time, que a día de hoy sigue siendo considerado uno de los mejores videojuegos de todos los tiempos. No seré yo quien lo niegue, pues adoro esta aventura de acción. Para mí, no es un juego cualquiera.
La gran obra maestra de Shigeru Miyamoto y Nintendo aún tiene el poder de emocionarme como el primer día. Me lo sé de memoria. Conozco cada palmo de terreno de esa versión de Hyrule que nos dejó sin palabras en Nintendo 64. Y aún así, fue ponerme a los mandos del remake de Ocarina of Time en Nintendo Switch 2, y sentir que me convertía una vez más en aquel niño que miraba el televisor con absoluta fascinación. Si viviste el nacimiento de aquel clásico como lo hizo yo, no te haces una idea de lo fuerte que te va a golpear la nostalgia. Y aunque es un remake muy, pero muy fiel al original, también viene acompañado de varias novedades que refinan y mejoran la experiencia de un modo que no esperaba.
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Volver a Ocarina of Time, 28 años después
Sé que los gráficos del remake de Ocarina of Time son motivo de debate y tienes ganas de saber qué opino de ellos, pero déjame contarte antes qué es lo que pude jugar. La demo estaba dividida en tres partes: la primera es justo lo que vimos en el Nintendo Direct donde se presentó su primer gameplay, con Link niño en la aldea del Bosque Kokiri, más parte de la mazmorra que se ubica en el interior del Gran Árbol Deku; luego la campiña y la plaza central del castillo de Hyrule; y por último estaba el Templo del Bosque al completo, ya con Link adulto de protagonista. Ahora sí, los gráficos.
Entiendo que el diseño de Link niño (y algunos otros) hayan generado rechazo y debate, pero la verdad es que mientras jugaba lo sentí menos "muñeco de porcelana" que cuando se mostró en el Nintendo Direct. Vamos, me pareció que el juego se ve francamente espectacular. Toda el área del Bosque Kokiri luce como un cuento de fantasía. Es un paisaje de ensueño, increíblemente bonito, en el que mires donde mires hay algo hermoso llamando tu atención. Sorprende el nivel de densidad de vegetación y la iluminación, pero en realidad la magia está en los pequeños detalles.
Ya pude escuchar su doblaje al español, y es muy bueno
Cuando Link atraviesa una zona con arbustos, le verás usar la mano o el escudo para apartarlos. Al caminar, hasta la brizna de hierba más pequeña reacciona. Y si cae al agua, su ropa obviamente lucirá mojada (con un exceso de brillo, eso sí). Incluso rodar o pegar espadazos provocará que la bruma o la vegetación se muevan con la fuerza del viento. Son nimiedades, nada que no hayamos visto nunca, pero todo junto crea una atmósfera increíble. Y Nintendo lo sabe bien.
Las escenas cinemáticas son una de las grandes novedades de este remake, y todas las que he visto lucen espectaculares. Cuando Link se planta ante el árbol Deku, la puesta en escena es colosal, a lo que ayuda también un gran doblaje al español a la altura de lo que ya vimos en Breath of the Wild y Tears of the Kingdom. También está genial que apenas haya tiempos de carga. Puedes moverte por la plaza de Hyrule, entrar en más casas que antes, y hacerlo sin que la acción se detenga ni un instante. En realidad, sólo ocurre al entrar en las mazmorras o zonas especiales, aunque he de confesar que en esta demo Nintendo no nos dejaba salirnos mucho del camino. A veces lo hice, ¡lo siento Nintendo!, y lo que vi fue aún más emocionante por lo increíblemente bonito que es todo cuanto te rodea. Por razones obvias no puedo mencionarlo.
La campiña de Hyrule
El gran enigma cuando se anunció el remake de Ocarina of Time era descubrir hasta qué punto cambiaría el juego con respecto al clásico, y sin duda, la campiña era el lugar más propenso para aportar novedades. El primer gameplay del juego ya dejó claro que esta aventura de The Legend of Zelda iba a ser increíblemente fiel al original. Mucho más vistosa, realmente espectacular, pero sin novedades… al menos visibles a simple vista. Porque sí que pude encontrar unos símbolos raros, como mensajes dejados por otras hadas en el pasado, que también parecen estar ocultos en el interior de las mazmorras.
Hay cambios en el diseño de las mazmorras o los ataques de los jefes
No tengo claro qué función tendrán en la aventura ni si habrá otros contenidos secretos como estos, pero al menos ya tenemos una buena excusa para explorar hasta el último milímetro de esta campiña. Al menos, una diferente al "quiero perderme porque esto se ve espectacular". Y es que resulta mágico volver a este escenario tan mítico, con esa música tan increíble, para comprobar que todo lo que recordabas sigue ahí, pero mucho más vistoso e increíblemente más detallado.
Miraba a mi derecha, y veía la ruta a la montaña que te lleva a la Ciudad Goron. Miraba a la izquierda, y ahí tenía el Valle Gerudo pidiéndome a gritos que fuera allí a ver cuánto habían mejorado los gráficos en estos cerca de 30 años que separan al original del remake. Y es una pena que en esta parte en concreto Nintendo pusiera tantos límites. Ni siquiera pude entrar en el Rancho Lon Lon, ni que sea para acariciar a la joven Epona. Así que estoy contento porque luce genial, pero a la vez sigo con dudas. ¿Habrá muchos más enemigos contra los que pelear? ¿Encontraremos algún pasaje secreto con retos nunca antes vistos? ¿O será un calco del original?
Lo que cambia en el remake de Ocarina of Time
Ocurre algo curioso con este nuevo juego de Nintendo porque, sobre el papel, apenas introduce cambios en su acción y sin embargo, los combates o la exploración misma se sienten mejor que en el clásico de Nintendo 64. La primera novedad a la que hay que acostumbrarse es el salto, que deja de ser automático. En su día, Miyamoto apostó por esa idea porque creía que podía ser "frustrante estar en medio de una mazmorra y tener que hacer un salto perfecto para avanzar". Sobre todo cuando aún nos estábamos acostumbrando a las tres dimensiones. Pero los tiempos han cambiado.
Ahora no sólo puedes saltar, sino también controlar libremente la cámara. Y se nota la mejora. Sobre todo si vienes del clásico. Es un gustazo poder mirar en todas las direcciones de una forma tan natural, porque es perfecto para buscar pistas o cofres ocultos, pero también para deslumbrarse con los gráficos del remake. Y lo mismo ocurre con los saltos. No es que la acción cambie de forma radical, no lo hace, pero a la vez se siente diferente, mejor, mucho más natural y cercana a lo que podrías esperar de un juego actual, y no de uno con casi 30 años de historia a sus espaldas.
Con el combate ocurre algo similar. La base es exactamente la misma, y sin embargo, me sorprendió lo bien que funcionan estas peleas después de todos estos años. La clave aquí es la fluidez extra con la que se mueve el juego y, por supuesto también, las nuevas animaciones que se han creado desde cero, logrando que las batallas no sólo luzcan espectaculares, sino también muy dinámicas. ¡Y hay novedades! El Ganon Fantasma al que te enfrentas al final del Templo del Bosque, por ejemplo, incorpora un nuevo movimiento que no estaba en el original. Y en ese mismo escenario, en una de las salas donde luchas contra varios esqueletos, hay un gran charco de veneno que te obliga a pelear mientras evitas esa zona peligrosa.
Así que parece claro que, aunque sutiles, vamos a encontrar muchos otros detalles novedosos que harán que este regreso a Hyrule se sienta aún más emocionante. Lo que me lleva a hablar de las cinemáticas. Decía antes que son espectaculares, pero es que además también parecen aportar mucho más contexto a la historia de Ocarina of Time. Sin entrar en spoilers, al derrotar a Ganon Fantasma, el juego te sorprende con un vídeo oscuro, bastante cruel para ser Zelda, que ayuda a entender mejor este universo de fantasía. Por lo tanto, podemos esperar sorpresas.
Los gráficos y música de Ocarina of Time
Y ya termino volviendo a hablar de los gráficos porque hay muchos detalles que denotan el cariño y la pasión con la que se está creando el juego. Si Link niño puede generar controversia, a su versión adulta le ocurre todo lo contrario. Luce genial de arriba a abajo. No hay pegas posibles a esta versión de Link, que es una evolución lógica y espectacular del diseño original de Nintendo 64.
Cada pequeño detalle de su vestimenta se ha recreado con todo lujo de detalles. Pero también el Templo del Bosque luce de escándalo. Cada zona por la que te mueves desprende un aura mágica, de misterio, que encaja a la perfección con ese tono más sombrío de esta parte de la historia. Nintendo ha llegado al extremo de lograr que incluso abrir puertas o activar ciertos mecanismos resulte vistoso. Y hay detalles por todas partes.
Me ha encantado reencontrarme con los fantasmas en los cuadros, porque el efecto de verles ahí dentro está muy logrado; pero también llama la atención la iluminación o la bruma, con efectos visuales de altísimo nivel que te meten de lleno en la acción. Y el diseño de los monstruos, claro, que es buenísimo. Aunque estaba demasiado cerca del televisor y había momentos en los que se veían algunas imperfecciones (como dientes de sierra), en general el acabado gráfico es de los mejores que vas a encontrar en Nintendo Switch 2. Sólo hay que pasearse por la plaza del mercado en el Castillo de Hyrule para darse cuenta del obsesivo nivel de detalle con el que ha trabajado Nintendo. Me queda por comprobar también qué tal se ve y se juega en modo portátil; opción no disponible en esta prueba.
Y qué decir de la música. Es asombrosamente buena. Escuchar temas tan míticos como el de Gaebora, la campiña o el castillo se siente mágico. ¡Suena increíble! Y sin darme cuenta, estaba tarareando en voz alta todas esas melodías que nos enamoraron en Nintendo 64. Así de fuerte golpea el juego si eres de los que creció con él. La nueva interfaz de usuario también ayuda a que disfrutar del juego resulte más cómodo. Ya no tienes que acceder al inventario para asignar objetos a los botones. Emulando lo visto en los últimos Zelda, como el reciente Echoes of Wisdom, es tan fácil como abrir un menú desplegable y usarlos.
También es más cómodo y rápido usar armas como el tirachinas o el arco, con esa cámara sobre el hombro en lugar de la vista en primera persona. En general, se nota mucho que Nintendo quiere que todo el mundo pueda disfrutar de Ocarina of Time como mejor le venga, dándote opciones para configurar el control, y hasta una que permite eliminar toda la interfaz de usuario para tener la pantalla completamente limpia de iconos.
En definitiva, estoy encantado con lo que he visto del remake de Ocarina of Time. Volver a uno de mis juegos favoritos, a uno tan especial como este, se siente raro y maravilloso a partes iguales. Es muy clásico y sin embargo se ve y se juega tan bien, que extrañamente lo juegas como si fuera tu primera vez. Y sí, recuerdas cómo resolver los puzles o los puntos débiles de los enemigos. Pero es Zelda. Es Ocarina of Time. Y no todos los días se tiene la oportunidad de revivir uno de los mejores videojuegos de todos los tiempos de una forma tan espectacular.
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