Hacía tiempo que no veía un juego de Yakuza con tanta gente enfadada, pero te aseguro que Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties es de los mejores de la saga. Análisis

Valiente y ambicioso en sus cambios, Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties no toma el camino fácil

Alejandro Morillas

Colaborador

Es curioso cómo la narrativa en torno a la saga Yakuza en general (y con el Ryu Ga Gotoku Studio/ RGGS en particular) ha variado en los últimos tiempos. Ni un Like a Dragon Infinite Wealth bastante divisivo, a pesar de su enorme calidad en ciertos apartados, puso al equipo en entredicho; ni siquiera el bizarro Like a Dragon: Pirate Yakuza in Hawaii hizo arquear demasiadas cejas. Parecía que nada iba a poder tumbar la reputación que el estudio se había labrado todos estos años... hasta que llegó Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties.

Con Yakuza 3 había una deuda con los fans a muchos niveles, en gran parte debido a lo divisivo de su premisa y planteamiento jugable, que adquiría un aire más costumbrista en buena parte de su juego, además de arrastrar ciertas asperezas por el paso de PS2 a PS3 que supuso esta secuela. Quizás por ese motivo, hasta este momento no había hecho falta, dentro de la base de usuarios veteranos de Yakuza, cuestionarse acerca de los límites de estos remakes. Sin embargo, en  Yakuza Kiwami 3 esta revisión debía ser muchísimo más profunda que en anteriores ocasiones. Esta ambición a la hora de construir grandes cambios sobre el juego base, unido a una serie de decisiones corporativas discutibles, han creado un ambiente muy enrarecido de cara al lanzamiento de  Yakuza Kiwami 3.

A pesar de ello, no solo no comparto el recelo hacia esta entrega, sino que ha pasado a ser una de mis favoritas, en lo personal, está al nivel de Song of Life, otra entrega divisiva, pero de inmensa importancia para el personaje de Kiryu. Yakuza Kiwami 3 es el mejor juego del RGGS desde Lost Judgment, así como uno de los Yakuza numerados más únicos por lo mucho que significa para la evolución de su protagonista, algo que acompañan apropiadamente a los mandos. Eso no significa que no vayamos a encontrar puntos de tensión en una fórmula que comienza a acusar el excesivo reciclaje técnico y jugable, así como la explotación de la marca de los últimos años. Sin embargo, no ha impedido que me emocione como antaño recorriendo el camino del Dragón de Dojima.

El corazón de Yakuza

La historia de  Yakuza Kiwami 3 es la de un Kiryu que quiere alejarse de la espiral de odio y violencia del Clan Tojo y de la yakuza; por ello, lo único que les pide a todos es que tomen el relevo tras su marcha, ya que quiere vivir tranquilo en Okinawa llevando un orfanato con 9 niños. Sin embargo, la pacífica y satisfactoria vida en el orfanato Morning Glory no tardará en truncarse, como siempre, por las ambiciones y deseos de los más poderosos. Kiryu quiere hacer que el orfanato sea un nuevo hogar para él y los niños, por lo que también va a luchar para que Okinawa se convierta en un lugar que acoja a estos pequeños.

En  Yakuza Kiwami 3 se trabaja mucho la sensación de sentirse como en casa. De la misma forma que, para muchos, las calles de Kamurocho han sido un refugio virtual que conocemos de memoria tras tantos años, Okinawa y el Morning Glory quieren conformarse como un hogar sobre el que trabajamos. La forma en la que Kiryu se entrega a esta nueva vida, en la que explora sus inseguridades a la hora de ejercer de figura paterna, y el cómo mezcla el costumbrismo de la parte de Okinawa con la absurda épica característica de la saga, convierten a Yakuza Kiwami 3 en una de las más importantes e interesantes iteraciones de la marca. Lo que vemos aquí es el corazón del personaje, de donde salen algunos de sus mejores y más puros momentos. Pocas veces hemos visto a un Kiryu más feliz, relajado y libre que en esta entrega.

Para los que os lo preguntéis, no, no estamos ante el temido "blockuza" de las leyendas

A grandes rasgos, si eres aficionado de Yakuza, sabes el estilo de juego que te vas a encontrar: un beat'em up tridimensional en pequeños espacios semiabiertos, pero densos en cuanto a contenido e interacciones de todo tipo, todo ello con una historia de mafia cinematográfica de fondo. Aunque tendremos minijuegos de todo tipo (fantástico catálogo retro con la GameGear de protagonista, además de los juegos tradicionales como bolos o dardos), así como muchísimos diálogos densos en contenido, la base de la jugabilidad de Yakuza Kiwami 3 es el combate en tiempo real. Constantemente estaremos luchando, ya sea con los grupos de pandilleros que nos atacarán por la calle (cual Pokémon salvaje en hierba alta), por los criminales buscados que podemos cazar o, simplemente, en las épicas y exageradas secciones de la campaña principal.

Para sostener hasta el final de la aventura este foco en las peleas, Yakuza Kiwami 3 cuenta con un sistema de combate a la altura. Tendremos dos estilos de lucha entre los que alternar: el Dragón de Dojima y el Estilo Ryukyu. El primero es el tradicional de Kiryu, que funciona como un Best Hits de los golpes que le hemos visto hasta la fecha, pero añadiendo divertidísimos movimientos de lucha libre (y con una mayor fluidez que en otras ocasiones); el Ryukyu, por su parte, nos deja combatir con varias armas tradicionales de Okinawa, siendo el escudo la principal de ellas. Mientras que un estilo favorece las esquivas y los contraataques, así como las luchas individuales o con grupos reducidos, el otro favorece las guardias perfectas y los combates masivos.

Y para los que os lo preguntéis, no, no estamos ante el temido "blockuza" de las leyendas: no solo no es un comportamiento frecuente en los enemigos, el bloquear constantemente, sino que es muy fácilmente rompible cuando te lo encuentras. La jugabilidad de Yakuza Kiwami 3 es de las mejores de la serie (aunque no llega al techo que supuso Lost Judgment en este apartado), teniendo añadidos muy curiosos, como la transición suavizada de combos normales a ataques Heat, o el Remate de Dragón para el modo potenciado.

La estructura de las misiones principales es a la que ya estamos acostumbrados en la saga, con una mezcla constante entre escenas cinematográficas, combates que orbitan entre lo épico y lo mamarracho y muchos diálogos. Las subhistorias también vuelven, ofreciendo bastante contenido diferente del que vimos en el original (pero manteniendo la calidad habitual), y las secciones jugables opcionales, que transcurren de forma paralela a la trama, también son estupendas. Hacer evolucionar el Morning Glory nos llevará a dinámicas de gestión cozy de la vida del orfanato. Para mejorar nuestra relación con los 9 niños, tendremos que hacer actividades con ellos y pequeñas misiones individuales. Coser, hacer deberes, plantar verduras, pescar, cuidar de mascotas… Yakuza Kiwami 3 consigue con esta colección de efectivos microjuegos que nos impliquemos en el día a día de nuestro hogar, convirtiéndose en un nuevo derroche de horas que, además, entronca de forma magistral a nivel narrativo con el resto de la propuesta.

No penséis en Dark Ties como un añadido menor, ya que cuenta con los mismos valores de producción, que su contraparte

Todo lo que hacemos en el orfanato va destinado a mejorar nuestro rango de padre, pero también a integrar al orfanato en la vida de Okinawa. De esta forma, todo lo que producimos podemos venderlo a proveedores locales, a los que también podremos comprar; tendremos una cuenta de dinero para emplear dentro el orfanato, además de nuestro propio dinero. Construir esta red vecinal de comercio sostenible, y que se vea cómo esas relaciones impactan en la propia vida de los niños, se ha conseguido de una forma maravillosa a nivel mecánico y narrativo. Desde el RGGS, en la preview nos dijeron que querían que tuviéramos la sensación de que estábamos participando en la educación de los pequeños; si bien quizás fuera una declaración algo exagerada, todo este sistema deja entrever el loable intento de Kiryu por hacer de Okinawa un hogar seguro y feliz para él y los suyos.

La otra actividad que tenemos es mucho más distendida (aunque también entronca muy bien con el propósito de proteger Okinawa), y es construir nuestra propia banda de moteras, las Haisai Girls. Nos meteremos en una trama shonen para derrocar a unos cuantos líderes, subiendo nuestro rango de infamia, y será la excusa perfecta para reclutar nuevos miembros para la banda por las calles del juego. No solo combatiremos en luchas multitudinarias, sino que para derrotar a sus líderes, haremos pequeños niveles de invasión de puntos en un minimapa (¡nos moveremos con la moto!), como si de un musou en miniatura se tratara. Podremos mejorar y personalizar los uniformes, las motos, las armas, los escuadrones… un auténtico vicio que encandilará a los amantes de la estética bosozoku de antaño. Para los jugadores más veteranos, descuidad, que El Coliseo también vuelve por partida doble.

Dos juegos en uno (de verdad)

La duración de Yakuza Kiwami 3 es bastante parecida a la de otras entregas, con una campaña cercana a las 20 horas, pero que puede casi duplicarse si vamos a por las subhistorias y el contenido secundario (¿se me había olvidado decir que podemos decorar con pedrería nuestro móvil, así como coleccionar diferentes modelitos y complementos a Kiryu?). Sin embargo, aquí el RGGS ha querido ir más allá de lo que estamos acostumbrados en los Kiwami, como anunciaron en su momento, entregando dos juegos en uno. En el mismo paquete tenemos Dark Ties, una historia previa a los acontecimientos de Yakuza Kiwami 3 en el que manejaremos por primera vez a Yoshitaka Mine, el villano de esta entrega. Veremos cómo Mine ingresa en la yakuza, así como los motivos que le llevan a su descenso a los infiernos.

Controlaremos a Mine por las calles de Kamurocho con el objetivo de mejorar la reputación de Kanda, otro de los principales antagonistas, cumpliendo recados: conseguir ciertos hitos en minijuegos, combates, encontrar objetos y otras actividades menores se mezclarán con las misiones principales. Además, tendremos una especie de modo roguelite, con mazmorras de generación procedural con su propio sistema de progreso e historia que nos recordará mucho a El Juego del Calamar. Este contenido puede recordarnos en escala y estructura, no tanto a una entrega principal, pero sí a un producto como Like a Dragon Gaiden: The Man Who Erased His Name, con una propuesta muy centrada en el combate; por suerte, luchar con Mine es una gozada gracias a su estilo basado en el kickboxing y al salvajismo que destila… aunque se nota que solo tiene un estilo en comparación con Kiryu. No penséis en Dark Ties como un añadido menor, ya que cuenta con los mismos valores de producción, tanto en jugabilidad como en cinemáticas, que su contraparte.

Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties es un remake tan necesario como valiente y ambicioso, que sirve para reivindicar una de las entregas más importantes y denostadas del palmarés del RGGS. Lejos de contentarse con una simple revisión técnica, han añadido una barbaridad de contenido, arreglado lo que no funcionaba e incluso se han atrevido con cambios más profundos que no podemos desglosar aquí. De hecho, el trabajo realizado en este título es tan profundo que incluso hace dudar sobre la dirección que tomará la serie a partir de ahora; estoy seguro de que habrá muchos fans que no estarán de acuerdo con muchos de los cambios con los que se ha aventurado el equipo.

Eso no resta importancia al hecho de que por el camino se hayan perdido cosas que el original hacía muy bien, como la dirección artística y la paleta de colores que empleaba. El Dragon Engine no muestra aquí su mejor cara (y empieza a dar signos de agotamiento), con algunos modelos de personajes muy irregulares, así como efectos que no están a la altura de lo que hemos visto en otros juegos del estudio. Sin embargo, lo dejaron muy claro: para ellos no tenía sentido hacer el mismo juego. Y es que, más allá de las (merecidas) polémicas que pueda suscitar el estudio a tenor de ciertas decisiones que han rodeado a este lanzamiento, no debería distraernos de lo fundamental: Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties es uno de los mejores y más relevantes juegos que ha dado la franquicia en su historia.

Un gran Yakuza

Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties  análisis

Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties

Por: Alejandro Morillas
Recomendado

Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties tenía una tarea muy complicada como remake y, lejos de ir por el camino fácil, ha tomado decisiones bastante arriesgadas: secciones jugables rehechas por completo, dos juegos en uno, cambios en la historia… El resultado, aunque seguro que genera polémica, es una magnífica reivindicación de uno de los juegos más importantes de la franquicia. Tanto si odiaste como si amaste el original, Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties merece tu atención.

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5 cosas que debes saber:
  • El Yakuza 3 original se lanzó en 2009 en PS3.
  • Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties son dos campañas totalmente separadas desde el menú principal.
  • Además de las misiones principales, las subhistorias y las tramas opcionales, vuelven los minijuegos como los dardos, la pesca…
  • …¡y una colección de 12 juegos retro de GameGear, como Galaga 91 o Puyo Puyo!
  • Dark Ties es más pequeño que Kiwami 3, pero con una duración y planteamiento similar a spin-offs como Gaiden.
Jugadores: 1
Idioma: Textos en castelllano y voces en japonés e inglés
Duración: 30 horas para las campañas principales, 60 si vas a por el contenido secundario
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