Eiichiro Oda ha compartido en un podcast cómo esta segunda temporada ha evolucionado
La segunda temporada del live-action de One Piece ya se ha estrenado en Netflix y los más fanáticos de la obra original no han pasado por alto que los nuevos capítulos están plagados de cambios no solo con esta, sino también con sus propios antecedentes. Esta tendencia no ha sido involuntaria, por supuesto, y ha sido el propio Eiichiro Oda el que ha salido a disipar dudas, ya que él mismo supervisa el proyecto para que tenga la calidad que se espera.
Eiichiro Oda fue consciente de los cambios
Durante tres décadas, Eiichiro Oda se ha dedicado a crear una obra compleja en la que la búsqueda del One Piece ha capturado a diferentes generaciones. Es un autor muy delicado y meticuloso, por lo que cualquier detalle puede ser clave para desentrañar un misterio y, en algunos casos, ciertas teorías fan se han convertido en realidad.
No es de extrañar que, a la hora de dar vida a una serie de acción real, se tratase de mantener cierta coherencia, sobre todo cuando el historial de adaptaciones decentes dentro de la industria es bastante triste y Netflix no había traído una de las peores de la historia con Death Note. Pero si la primera temporada tenía la tarea de despejar dudas y dejar claro que eran capaces de capturar la esencia de One Piece, la segunda ha adquirido un ritmo mucho más frenético y diferente.
Esto es así, porque Luffy y el resto de Mugiwaras han atravesado la Grand Line y han comenzado un viaje lleno de contratiempos. Al hablar de cambios no solo hacemos alusión a todos los narrativos, sino también al cambio de ritmo en la acción. El propio Eiichiro Oda ha explicado esta decisión durante la emisión del podcast oficial. Este asegura que los cambios "son intencionales" y que responden a la necesidad de que el público se acostumbre a los elementos fantásticos que están por venir.
"En la primera temporada, el equipo de acción real se centró en resaltar el lado humano de los personajes en lugar de acentuar los elementos fantásticos extremos. Se trataba de fundamentar la historia en la humanidad. Para la segunda temporada, le dije al equipo que, a medida que avanzáramos con la historia del manga, debíamos empezar a liberar esos elementos fantásticos para que Luffy pudiera enfrentarse de forma creíble a oponentes formidables. Ahora necesitamos mostrar a los espectadores los aspectos más extravagantes del manga. Es un cambio intencional".
Por el lado contrario, el autor también asegura que ha tenido que adaptarse a la nueva imagen de Luffy y que, en un inicio, tan solo era capaz de pensar en el del manga. "Después de la primera temporada, ha sido más fácil ponerse de acuerdo sobre los personajes en acción real. Durante esta, solo podía imaginar al Luffy del manga, así que hacía comentarios como 'Luffy no diría ni haría esto ' durante la fase de guion", explicaba durante el podcast.
A estas declaraciones se han sumado las de Ian Stokes, guionista del live-action, quien ha sido más directo al establecer el motivo de ciertos cambios narrativos.
"Loguetown se sentía vacío, incluso con la incorporación de Smoker y Tashigi. Era como si… en la segunda mitad me faltara alguien con quien Luffy pudiera hablar. Y eso ayudó mucho en general, porque cada vez que vamos a un lugar nuevo conocemos a alguien nuevo. Es el Nuevo Mundo, y uno de los temas principales es que Luffy llega a un lugar y lo cambia. En el primer episodio no teníamos ese elemento… hasta que introdujimos a Bartolomeo".
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