
Chainsaw Man siempre fue más Taxi Driver que Naruto: la peli de Reze y el Arco de los Asesinos destapan las influencias setenteras y geopolíticas que muchos fans han pasado por alto
Si has visto la peli de Reze de Chainsaw Man, da igual si en cines el otoño pasado o ahora que acaba de aterrizar en Crunchyroll dentro del Ani-May, sabes que hay algo en esa película que no termina de encajar con el shōnen estándar al que nos tienen acostumbrados. Algo en el ritmo frenético, en la suciedad de las paletas, en cómo los personajes se llevan fatal entre todos. Yo volví a verla el fin de semana pasado, y el segundo visionado me ha dejado algunas conclusiones en las que no había caído antes, ni siquiera cuando leí manga. En el cine te llevan los gritos de motor, el musicote, la animación de MAPPA dándolo todo el shock genuino de ver a Reze destruir la vida de Denji. que es un maldito desastre, pero es nuestro maldito desastre. En casa, sin gente alrededor, sin palomitas, sin tener que sostener la concentración por encima del fragor colectivo, lo que queda es otra cosa muy distinta. Y lo que se me quedó a mí, y supongo que a ti también si has llegado hasta aquí, es el rollito de cine setentero del invento.
Aviso de spoilers: el artículo contiene detalle del Arco de los Asesinos Internacionales, que todavía no ha llegado al anime.
Está esas escenas del café en el que acaba de entrar alguien al local con cara de matar a alguien, ese ritmo concreto que conecta con un tipo de cine muy específico. Y no, no es algo heredado Cronenberg, que es el comodín que siempre se saca cuando hay que hablar de Tatsuki Fujimoto y la herencia del body horror. Es algo más social, más americano por un lado y más japonés por otro, anterior incluso a las épocas más empapadas de horror corporal que solemos asociar a chainsaw Man. Llevo algún tiempo diciendo que Chainsaw Man es el anime más setentero del momento, y casi nadie me ha hecho mucho caso. Y hacen bien, porque a veces digo cosas muy raras. Pero ahora, con la peli de Reze recién llegada a streaming y con el anuncio de que el Arco de los Asesinos Internacionales está a punto de alcanzar la nueva etapa del anime, no puedo resistirme a compartir con vosotros esta idea.
Cuando se habla de las influencias de Fujimoto, la conversación casi siempre se acomoda en dos referentes que están bien pero que son insuficientes. Por un lado Cronenberg, porque cuerpos que se transforman y hay carne que sangra, sí, evidentemente, un festival de casquería y de cuerpos que son mitad orgánicos, mitad "cosa". Por otro Junji Ito, imprescindible en el horror japonés contemporáneo, ahí tampoco hay debate. Y con eso todos contentos, ¿no?. Bueno, el caso es que he ido leyendo algunas entrevistas a Fujimoto y artículos sobre Chainsaw Man últimamente y me ha dado por pensar que el autor menciona muchísimo más a directores de cine que a otros mangakas, y no a cualquier cine.
Habla de mi admiradísimo Sam Peckinpah, habla de Kinji Fukasaku, habla del cine americano sucio de los setenta, ese pulp de billetes de dólar arrugados y coches americanos derrapando a todo trapo. Habla de la nouvelle vague tardía y del cine de yakuza japonés de la misma década, dos universos que parecen incompatibles hasta que ves cómo Fujimoto los hace convivir en la misma viñeta. La textura pulp americana le da a Chainsaw Man esa sensación de mundo gastado, de protagonistas que son perdedores antes que héroes, de violencia no funcional funcional, estética. El cine de yakuza le aporta el código moral sucio, la honestidad a pesar de la criminalidad, la coexistencia natural entre la delincuencia y las emociones. Y todo eso estaba ya en el manga, pero yo no lo he visto hasta la peli de Reze.
El Arco de los Asesinos no es solo una pelea de cazadores y demonio
Aquí entra la parte importante para el fan que todavía no esté al día con el manga, así que cuidado con los spoilers, aunque no voy a entrar en quién muere y quién sobrevive. El Arco de los Asesinos cambia las reglas del juego que la primera temporada del anime nos había enseñado. Hasta ese momento, Chainsaw Man iba de cazadores institucionales japoneses enfrentándose a demonios urbanos, con una estructura parecida a la fórmula del monstruo de la semana que el lector clásico de shōnen reconoce inmediatamente. A partir de esta etapa, el escenario se abre de manera radical. Denji deja de ser cazador para convertirse en presa, y los cazadores que vienen a por él ya no son demonios anónimos: son personas, personas enviadas por gobiernos. Bueno, también algún que otro demonio, pero quiero centrarme en el componente humano.
Asesinos de la Unión Soviética, asesinos chinos, asesinos americanos, asesinos alemanes. Cada uno con contratos diabólicos distintos, cada uno con una agenda nacional concreta detrás, cada uno con un código moral propio y sus propias habilidades y poderes. La estructura del arco abandona el recurso de las peleas entre criaturas y se arrima al thriller de espionaje setentero, ese en el que el protagonista nunca está seguro, los traidores cambian de bando en cada secuencia y las decisiones son siempre incómodas. También hay peleas de aúpa, tranquilo. Pero si has visto Los tres días del cóndor o El día del Chacal, si has leído a John le Carré o a Frederick Forsyth, vas a reconocer la estructura inmediatamente. Y eso me parece muy interesante porque, primero, no es algo normal en el shonen; y segundo, me parece que nada en las primeras tramas de Chainsaw Man dejara entrever que la cosa podría tirar por ahí. Es verdad que hay ciertos ajustes, aquí los francotiradores tienen pactos con diablos del cuchillo por ejemplo, pero la mecánica narrativa es muy parecida.
Me parece muy interesante otra idea. Fujimoto no eligió los diferentes países de procedencia de estos asesinos gubernamentales por azar. La estructura geopolítica del Arco de los Asesinos es una metáfora bastante poco velada de la Guerra Fría, leída desde un mundo en el que la Guerra Fría nunca terminó del todo y solo cambió el miedo nuclear por el pánico a los demonios Lo hace además desde la perspectiva histórica nipona, que no es la misma que tenemos del final y de las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, obviamente. Cada potencia tiene su programa de cazadores de demonios, cada potencia firma pactos diabólicos distintos según los intereses estratégicos que persiga, cada potencia querría tener el corazón de Pochita en su laboratorio. El corazón de un demonio menor convertido en recurso, igual que se disputan el petróleo, el litio o el uranio.
Es muy raro encontrar shōnen actual con esta carga geopolítica explícita, que sea a la vez tan original, y digo explícita porque Fujimoto no inventa naciones ficticias para no comprometerse, como pasa con la estupenda y super recomendable Nippon Sangoku. Cuando un asesino soviético entra en escena, entra como soviético, con todos los atributos culturales que eso implica, no como representante genérico de un imperio del este sin nombre. Eso le da al arco un peso adulto que el resto de la historia no tiene, porque hay que reconocer que la tontería adolescente de Denji, por muy carismático que sea, marca el tono de todo Chainsaw Man. Ese detalla que conecta con una tradición muy concreta de los relatos populares, esa que entiende que las historias de masas también son cartografía política aunque sus autores no lo hagan de una manera explícita.
Un cambio importante para Chainsaw Man
La maniobra que ha hecho MAPPA aquí es interesante. Lo habitual en estos casos es que un estudio adapte temporada tras temporada hasta agotar el material, intercalando alguna peli compilatoria de relleno por el camino. Lo que MAPPA ha hecho con Chainsaw Man es un poco diferente. La primera temporada cerró en diciembre de 2022 con un final cuestionado por una parte del fandom pero respetado por los lectores del manga. Después, silencio, por aquellos de estar completamente desbordados por tanto proyecto simultáneo. Y después, una película independiente en 2025 que adapta directamente uno de los arcos más queridos por la base lectora, el de Reze, dirigida por Tatsuya Yoshihara. La película cerró por encima de los 185 millones de dólares de recaudación global, fue la mejor valorada del año en Letterboxd, se quedó muy cerca de las nominaciones al Oscar de animación y fue nominada a mejor película en los recientes Anime Awards. No es necesario que te diga que ahí ya no estamos hablando de un éxito, sin más, estamos hablando de otra categoría de fenómeno.
Ahora, con Reze ya en streaming, con el público enganchado y con la franquicia más que asentada, llega el anuncio del Arco de los Asesinos como segunda temporada. La ventaja para MAPPA es enorme: no tiene que volver a presentar el universo, no tiene que volver a justificar la apuesta, no tiene que pelearse con el público para reconquistarlo. Le basta con respetar el material. Y el riesgo también es enorme, porque supone un cambio de registro respecto a lo que ha hecho popular a Chainsaw Man hasta el momento, y que también se distancia del estilo de las pelis recientes de Jujutsu Kaisen, que ha demostrado ser una fórmula de éxito seguro. ¿Conseguirá MAPPA mantener el buen ritmo? ¿Gustarán los cambios al público más amplio del anime? No lo sabremos hasta el estreno, probablemente en algún punto de 2027.
Hay otro elemento que me parece interesante. El Arco de los Asesinos no es solo más violento y más coral que lo anterior, también es estructuralmente más exigente. Hay más localizaciones, más personajes que sostener, más subtramas paralelas que enhebrar sin que el conjunto se desordene. Esto requiere una dirección de serie con un fuerte criterio de continuidad, y aquí MAPPA tiene que tomar decisiones que tal vez no encajen con el tono y ritmo que hasta ahora ha tenido la serie.
Lo que distingue a Chainsaw Man de cualquier otro shōnen reciente no es la motosierra
Lo que de verdad separa a Chainsaw Man del resto del shōnen contemporáneo es que Fujimoto entiende lo que entendieron los autores que nutren su imaginari. Que la violencia sin amor, sin rabia o sin asco detrás, solo es ruido. Que los protagonistas perdedores son más interesantes que los protagonistas elegidos. Que los motivos importan aunque se trate un manga shōnen para chavales. Es algo que el cine que él admira, el de los setenta sucio y violento, supo entender, y que ahora va a empezar a ganar un gran peso narrativo en futuros arcos de Chainsaw Man. Si MAPPA está a la altura, y todo lo que ha hecho con Reze indica que lo está, el Arco de los Asesinos va a ser el momento en que este anime entre en su etapa de maruez. Eso no significa que vaya a dejar de ser una auténtica locura, pero sí que va a empezar a contar cosas más interesantes.
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