En el pasado, este programa que se ha perpetuado en todas las versiones de Windows pesaba lo mismo que una imagen de Whatsapp
Un programa de Windows que puede ser nuestra salvación o nuestra perdición se ha perpetuado hasta nuestros días como la "panacea" para los cuelgues: el Administrador de Tareas. Esta aplicación, diseñada por el ingeniero informático Dave W. Plummer dejó una huella indeleble tanto en la memoria de los aficionados al gaming en PC como quienes utilizan un ordenador para trabajar.
Recientemente, y a través de un video en el que Plummer explica cómo consiguió que el Administrador de Tareas pesara lo menos posible para facilitar la recuperación de un PC congelado, también ha aprovechado para lanzar una crítica constructiva a los programadores e ingenieros informáticos de hoy en día: que se han acomodado demasiado y han "perdido el gusto" por la optimización.
El programa salvavidas que pesa lo que una imagen de Whatsapp
Originalmente, el Administrador de tareas pesaba apenas 80KB. Pero con el paso del tiempo y el consecuente incremento en el hardware y la capacidad de los equipos, actualmente necesita 4MB, unas cincuenta veces más espacio. Sigue siendo un peso inapreciable dentro de los cientos de gigabytes que dispone un ordenador medio hoy en día, y ya no digamos en terabytes. Sin embargo, esta austeridad inherente al programa nace, primero del hardware de los 90; tan limitado que la herramienta diseñada para rescatar el sistema tenía que funcionar incluso cuando todo lo demás había fallado, y para eso debía ser lo más ligera posible.
Pero lo que demuestra la maestría de Plummer y de sus coetáneos no era la capacidad de compresión de un software tan importante dentro del S.O., sino su eficacia a la hora de gestionar sus propias instancias o "copias en proceso". De hecho, era tal, que incluso el propio Administrador verificaba por partida doble sus propios procesos y recursos consumidos, siendo un programa que incluso desconfiaba de sí mismo.
La mayoría de aplicaciones en Windows simplemente detectan si ya hay una copia en ejecución y la traen al primer plano. Plummer quiso ir un paso más allá: antes de ceder el paso a la instancia existente, le envía un mensaje privado y espera respuesta. Si no contestaba, asume que también estaba colgado y lanzaba una nueva. Y eso, aunque suene complejo y redundante, tiene un nombre que es lo que el veterano ex programador de Microsoft considera que falta mucho hoy en día: optimización.
Una herramienta de rescate que aún puede enseñar mucho
Básicamente, el principio sobre el que operaba el Administrador de Tareas era no repetir trabajo, y lo conseguía cargando lo esencial para funcionar y dejándolos en la memoria RAM cuando fuese necesario acceder a él. A la hora de mostrar los programas el software agilizaba el proceso mostrando un listado de todos los programas activos; no yendo línea por línea comprobando qué estaba activo y qué no lo estaba.
La paradoja con la actualidad es que al tener mayor potencia de proceso, muchos programas hoy en día no optimizan o agilizan los procesos como sí lo hacía este que debía funcionar incluso cuando el PC entraba "en coma". Para Plummer, la programación y codificación del Software ponían a prueba los conocimientos de los ingenieros y les obligaba a ser inventivos a la hora de conseguir que sus programas funcionasen con lo "poco" que tenían.
Para el creador del Administrador de Tareas, hoy esa presión ha desaparecido, y con ella, en muchos casos, también el cuidado o "el gusto" por hacer que un juego o programa esté correctamente optimizado y no suponga un sobreesfuerzo para el PC y sus componentes. Algo que cualquiera que haya visto un juego moderno mal optimizado petando en un PC de gama media entiende perfectamente.
Imagen de portada: Dave's Garage (vía YouTube)
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