1984 fue el año en que Hollywood aprendió a fabricar héroes de acción en serie

1984 fue el año en que Hollywood aprendió a fabricar héroes de acción en serie

Un cyborg, un poli bocazas, un coronel que volvía a Vietnam y una calificación por edades inventada a toda prisa: en 12 meses quedó fijado el molde del héroe ochentero

Chema Mansilla

Editor - Cine y TV

En 1984 yo era demasiado pequeño para que nadie me dejara entrar a ver Terminator en un cine. Mi 1984 llegó más tarde, en forma de cintas Betamax que se encadenaban una detrás de otra. ¿Qué queréis que os diga? Era un chaval solitario. Por eso, cuando alguien dice que aquel fue el año en que los héroes de acción conquistaron el cine, yo lo entiendo un poco al revés. Para mí estaban ahí desde el principio y el cine empezó con ellos, y solo después, con el tiempo y las lecturas, entendí que poco tiempo antes la cartelera de estrenos hollywoodiense era muy diferente a la que yo conocía. Si en 1975 nació el blockbuster tal como lo conocemos ahora, en 1984 lo hacían sus rudos y cínicos héroes de acción, un retrato musculoso y mal afeitado de una época complicada.

Lo que me interesa aquí no es la nostalgia, que también, sino entender por qué hablamos de ese año concreto. En 1984 no apareció un héroe de acción, aparecieron varios a la vez, y casi ninguno salió como estaba previsto. Como en todas las grandes historias, la casualidad y la suerte tuvo un importante papel. Hubo repartos que se torcieron, una escena que obligó a cambiar las reglas de la calificación por edades, una peli de Hong Kong rodada en Barcelonas y un par de pelis que le contaban a Estados Unidos una versión más cómoda de su desagradable historia reciente. Cada una de esas piezas explica una parte del fenómeno. Juntas explican por qué el resto de la década se dedicó a copiar lo que se estrenó en aquellos 12 meses.

Creando el molde de toda una década de cine

Empiezo por el que más me marcó de las pelis de aquel año. Terminator se estrenó el 26 de octubre de 1984 con un presupuesto de 6,4 millones de dólares, encabezó la taquilla estadounidense dos semanas y acabó recaudando 78,3 millones, un apeli que era pura Serie-B y que se convirtió en un pelotazo por obra y gracia de James Cameron. Es la demostración de que un héroe de acción, aunque aquí fuera el villano, podía sostenerse sobre una presencia física y muy pocas palabras. Schwarzenegger tuvo que terminar antes Conan el destructor (Conan the Destroyer, 1984), un compromiso que retrasó el arranque del rodaje, así que el año le regaló dos pelis en cartel con unos meses de diferencia. 

Superdetective en Hollywood

El segundo héroe del año no tenía músculos ni gafas de sol, tenía una boca que no paraba. Superdetective en Hollywood (Beverly Hills Cop, 1984) fue la peli estrenada ese año que más recaudó en Estados Unidos y Canadá, aunque Cazafantasmas la adelantó después gracias a un reestreno, y cortó una racha de cinco años durante la cual en la cima de la recaudación siempre habían estado o Lucas o Spielberg. Axel Foley es un forastero que llega a un pueblo que no es el suyo y resuelve lo que los de allí no saben resolver, una estructura tan vieja como el cine del Oeste, pero trasladada a mansiones, palmeras, lujo gente guapa en la playa y sentido del humor. 

El tercero llegó en noviembre con Chuck Norris y Desaparecido en combate (Missing in Action, 1984), su coronel Braddock y su regreso a territorio enemigo haciendo suyo el lema de "nadie se queda atrás". La montaña de músculos casi mudo, el bocazas carismático y el soldado solitario con cuentas pendientes: ahí tenéis el catálogo que la década iba a repetir hasta el agotamiento y que no dejaría de evolucionar hasta los estrenos actuales. Es cierto que ninguno de estos arquetipos es nuevo ni nace aquí, pero sí que cristalizaron en una fórmula de éxito irresistible que caló en la cultura pop como años antes lo hicieron los cowboys de John Wayne o los detectives de Bogart.

Desaparecido en combate

Los dos héroes más rentables del año nacieron de un casting que salió al revés

Os hablaba antes de la casualidad y de la suerte, buena o mala, según se mire. Superdetective en Hollywood pasó por varias manos antes de llegar a Eddie Murphy: el productor Michael Eisner quería a Mickey Rourke, que todavía no se había convertido en una caricatura humana, y después llegó Sylvester Stallone, que reescribió la historia como peli de acción pura y habría encarecido el presupuesto en unos dos millones. Los productores dijeron que no, Stallone se llevó su material para convertirlo en Cobra (1986) y el Axel Cobretti de aquellos borradores volvió a ser Axel Foley. El rodaje con Murphy arrancó unas tres semanas después de anunciarse su fichaje, y el director Martin Brest contó en una entrevista que rehicieron la historia en un par de semanas y rodaron con poco más que un esquema. Como os dije antes, no terminó mal la cosa.

Desaparecido en combate nació porque en Cannon Films se toparon con un guion de Rambo II escrito por James Cameron y pensaron "¿para qué esperar a Stallone?"

Lo de Terminator es todavía mejor, porque aquí la historia depende de quién la cuente. Cameron ha relatado que Mike Medavoy, de Orion, le propuso a O.J. Simpson como cyborg del futuro y a Schwarzenegger como Kyle Reese:, pero en otras ocasiones ha dicho que a Arnold nunca le ofrecieron Reese y que Simpson no se consideró ni por un segundo. Schwarzenegger, por su parte, sigue contándolo a su manera. Lo que sí coincide en todas es que Cameron había imaginado un Terminator menos llamativo, con Lance Henriksen en mente, y que conocer a Arnold le cambió la idea. Al final, otra carambola que salió bien.

Agárrate: Desaparecido en combate nació porque en Cannon Films se toparon con un guion de Rambo II escrito por James Cameron y pensaron "¿para qué esperar a Stallone?". Fichan a Chuck Norris, para quien el tema iba en serio (perdió a su hermano en Vietnam), y sacan la peli 2 meses antes que el propio Rambo. Con un presupuesto de risa, entre los 2 y 4 millones (según donde mires) y arrasa: casi 23 millones en taquilla. Resultado: Norris se convierte en la cara de Cannon, se monta una trilogía entera, la crítica la destroza sin piedad... y a la gente le da absolutamente igual. Puro cine ochentero sin filtros, traumatizado por la guerra vietnam y con dificultades para adaptarse a los nuevos tiempos.

"Kali Ma, Shakti de! Mali Maaaaaaaaaa!"

La culpa de que el cine de acción conquistara las salas la tuvo un corazón

El otro gran protagonista del año fue un arqueólogo más oscuro que el de 1981. ¿Pensabas que George Lucas y Steven Spielberg no iban a tener vela en este entierro? Indiana Jones y el templo maldito (Indiana Jones and the Temple of Doom, 1984) recaudó 333,1 millones de dólares y fue la peli más taquillera del año en todo el mundo, estrenando una calificación por edad inédita y creada a la medida. La secuela de En Busca del Arca Perdida lucía un recién estrenado PG en un sistema que solo conocía cuatro calificaciones, G, PG, R y X. En la práctica, un crío podía entrar acompañado a ver cómo le arrancaban el corazón a un hombre con la mano desnuda siempre y cuando lo hiciera acompañado con un adulto. Lo suyo es que la peli hubiera sido censurada y que hubiera recibido una calificación para adultos, limitando su alcance en taquilla, ya ver quién paraba a un Spielberg que estaba acelerando en su carrera al trono de la industria cinematográfica. 

Yo mismo me tragué esa escena en Betamax sin que nadie me avisara de nada, arrastro cierto traumita y me entran escalofríos cuando oigo "Kali Ma, Shakti de". Dos semanas después llegó Gremlins (1984), producida también por Spielberg y también con PG, y las quejas de los padres se multiplicaron. La crítica inicial fue mixta, con reproches a su violencia y a la forma en que retrataba la India, una representación que no ha envejecido bien y que no hace falta disimular. Eran otros tiempos y la peli tampoco iba de eso, así que lo dejaremos ahí, quédate con lo del corazón palpitante en la mano de un sacerdote y no en su nacionalidad.

Amanecer Rojo

Spielberg ha contado que llamó a Jack Valenti, presidente de la MPAA, para proponerle una calificación intermedia, tal y como recoge Far Out, y el PG-13 entró en vigor el 1 de julio de 1984. Lo revelador es quién estrenó esa casilla: la primera peli que llegó a los cines con ella fue Amanecer rojo (Red Dawn, 1984), de John Milius, el 10 de agosto. La Coalición Nacional sobre la Violencia en Televisión contó en ella 134 actos violentos por hora. Es decir, el primer PG-13 de la historia fue una peli bélica de chavales armados hasta los dientes, justo el tipo de cine que más partido iba a sacar a esa etiqueta. La nueva calificación permitía más dureza sin cerrar la puerta a los adolescentes, que eran quienes más entradas compraban para ver tiros y explosiones. La paradoja de héroe de acción que puede tumbar a medio ejército sin que se vea demasiada sangre es hijo de aquel verano del 84.

La peli de acción más divertida de 1984 se rodó en Barcelona

El núcleo de esta historia está en Hollywood, pero tiene un ingrediente extra que nos pilla muy cerca. El 17 de agosto de 1984 se estrenó en Hong Kong Los supercamorristas (Wheels on Meals, 1984), rodada en Barcelona y dirigida por Sammo Hung y protagonizada por él mismo, un acrobático Jackie Chan en el prime de sus piruetas, y Yuen Biao, con Lola Forner y Pepe Sancho en el reparto. Sí, el Pepe Sancho de Curro Jiménez. Según un reportaje del South China Morning Post, la productora Golden Harvest decidió rodar fuera para diferenciarse de su competencia, y la producción aprovechó la exótica ciudad a fondo, Sagrada Familia incluida. Forner, alicantina y Miss España en 1979, ya había coincidido con Chan y repetiría con él más adelante, como os contamos en este repaso a su saga. El combate final entre Chan y el kickboxer Benny Urquidez, que su ficha señala como uno de los mejores que se han rodado, tiene una sensación física de impacto que el Hollywood de aquel año, más de montaje y pose, rara vez conseguía. De nuevo, 1984, aunque sea con una peli no demasiado famosa.

Pepe Sancho metiéndol eel dedido en el pecho a Jackie Chan en Los Supercamorristas

En Japón la peli se estrenó como Spartan X, por lo que sea, y con ese mismo título Irem lanzó en 1984 una recreativa que fuera de Japón se conoció como Kung-Fu Master, y que muchos consideran el primer beat 'em up. El juego apenas se parecía a la peli más allá de los nombres de Thomas y Sylvia, y su estructura de subir plantas repartiendo golpes bebía más de Juego con la muerte (Game of Death) de Bruce Lee que de Barcelona. Su diseñador, Takashi Nishiyama, se marchó después a Capcom, donde codirigió el primer Street Fighter en 1987, y más tarde a SNK, donde nació Fatal Fury. bueno, hasta ahí la nota al margen, volvemos a Hollywood y Chuck Norris.

En 1984 Estados Unidos empezó a ganar en la pantalla las guerras que había perdido

Para aquel crío que veía cintas sin parar, Braddock era simplemente un señor peludo muy duro que le ganaba a todo el mundo. Desaparecido en combate fue la primera peli de Norris con Cannon, y su coronel regresa a Vietnam para liberar a los prisioneros que siguen allí, en pleno debate real sobre los desaparecidos de aquella guerra. La crítica la destrozó y la acusó de adelantarse con descaro a la segunda entrega de Rambo, pero funcionó en taquilla y quedó como uno de los títulos más populares de su carrera. Norris nos dejó el pasado 19 de marzo, a los 86 años, y junto con Texas Ranger, será siempre su personaje más recordado. Con todo, estas pelis no se libran de cierta polémica revisionista, aunque no sea la primera vez que un país reescribe una derrota desde la cultura popular, pero pocas veces se ha hecho con tanta eficacia comercial como en Estados Unidos durante la primera mitad de los ochenta.

Amanecer rojo completaba el cuadro mirando al futuro, con una invasión soviética de Colorado repelida por un grupo de chavales

Amanecer rojo completaba el cuadro mirando al futuro, con una invasión soviética de Colorado repelida por un grupo de chavales. Según un reportaje de Gold Derby, Alexander Haig, que había sido secretario de Estado con Reagan, ocupaba un puesto en el consejo de MGM y asesoró a Milius en la reescritura, y el catálogo del AFI recoge protestas a la puerta de algunos cines por considerarla propaganda. 

Bueno, es lo que tiene cuando un exsecretario de Estado ayuda a escribir la invasión en plena crisis política internacional real que los chavales van a ver en el cine. La peli deja de ser solo una fantasía y pasa a ser también un argumento político. Aquel imaginario saltó enseguida a las recreativas, y en 1987 Konami lanzó Contra, que según un reportaje de Mental Floss tomó el nombre del clima que rodeaba a la contrarrevolución nicaragüense. que los servicios de inteligencia estadounidenses estuvieran también en esa salsa, pues casualidad imagino… Aunque era fácil porque están en todas las salas al parecer. 

El modelo de 1984 se copió durante quince años

Lo más revelador de todo es lo rápido que la industria convirtió aquellos tres héroes en fórmula. Schwarzenegger pasó de un lacónico robo asesino del futuro al comando de tajantes chascarrillos Commando (1985) y Depredador (Predator, 1987). "Get To The Choppa!" La vuelta de tuerca más jugosa llegó en Terminator 2: El juicio final (Terminator 2: Judgment Day, 1991), donde el mismo T-800 regresa reprogramado para proteger a John Connor. El villano de 1984 se había convertido en el héroe perfecto de los noventa. Con Axel Foley pasó algo parecido: Don Simpson y Jerry Bruckheimer, sus productores, repitieron con Superdetective en Hollywood II (Beverly Hills Cop II, 1987) y convirtieron aquella mezcla de estrella carismática, acción y banda sonora pegadiza en la marca de la casa, de Top Gun (1986) a Dos policías rebeldes (Bad Boys, 1995).

El villano de 1984 se había convertido en el héroe perfecto de los noventa

El coronel Braddock tuvo una descendencia todavía más numerosa. Al año siguiente llegó Rambo: Acorralado parte II, con un guion en el que Cameron había trabajado durante el parón de Terminator, y John Rambo volvía a Vietnam a rescatar prisioneros, qu al parecer se olvidó a alguno. La propia Cannon no dejó escapar el filón: sacó Desaparecido en combate 2 (1985) y ese mismo año puso a Norris a frenar él solo una invasión soviética de Florida en Invasión USA (Invasion U.S.A., 1985), que es básicamente Amanecer rojo con un solo protagonista y muchos más lanzacohetes. La carreras de Stallone, Schwarzenegger, Willis y demás estrellas de la época se cimentó con este tipo de cine y personajes. 

Merece la pena terminar señalando que El Equipo-A, que se estrenó en 1983 fue la punta de lanza televisiva de este tipo de historias y personajes durante un lustro. Yo me tragué todas estas pelis en Betamax sin enterarme de nada de esto, claro y no me arrepiento: si la moto tenía lanzacohetes integrados, pues oye, mejor. Pero confieso que ahora, cuando pienso en 1984, ya no veo solo a unos cuantos héroes mazados: veo a toda una industria descubriendo cómo se fabrican de la mano de una corriente política muy marcada.
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