A finales de los 80 mis gustos no coincidían con los de casi nadie de mi clase, y eso a los diez años se nota más de lo que parece. Yo estaba a tope descubriendo el mundo de los tebeos, de la ciencia ficción y de las cosas raras del cine, territorio en el que uno acaba hablando solo (no en plan de tener que tomar haloperidol , pero sí de tener pocos amigos con los que hablar de ests cosas). Contacto sangriento (Bloodsport, 1988) fue, junto a las pelis de Bud Spencer, una excepción. De las pocas pelis de mi repertorio que también estaban en el repertorio de los demás. De repente podía discutir con otros chavales sobre si el Chong Li hace o no trampas en un torneo donde se supone que todo vale. Porque yo de jugar al fútbol nada, pero de firmar con sangre que la peli se basaba en la historia real de un legendario campeón de artes marciales de torneos clandestinos y algo oscuritos, mucho. Y mira, me equivocaba. No en lo del fútbol, porque imagino que sigo siendo igual de paquete, pero sí en lo de la historia real.
Os confieso que vista una odos veces Contacto sangriento entera, como la tenía grabada de la tele en una cinta de vídeo, con publicidad y todo, lo que hacía era verla en avance rápido hasta que aparecían los combates. Ahí paraba y pim, paum paum, me recreaba. Todo lo demás, el militar que persigue al protagonista, el periodista, la trama de amistad… Meh, era relleno que se pasaba a toda velocidad con el dedo en el botón. A mí me interesaban las obleas. Y hay que reconocer que las peleas son geniales, y en la filmografía de Van Damme yo solo pongo por encima las de Kickboxer (1989), que llegó un año después y afinó la fórmula de la tollina despatarrada de Jean-Claude Van Damme.
La película se vendió como una historia real, y no lo era
El argumento nació del relato de Frank Dux, un artista marcial de Woodland Hills que en noviembre de 1980 contó su vida en una entrevista publicada por la revista Black Belt. Según él había participado en el Kumite, un torneo clandestino que se celebraba en secreto cada cinco años, y lo había ganado en las Bahamas en 1975 convirtiéndose en el primer occidental en conseguirlo. Una autentica leyenda, ¿verdad? El currículum que acompañaba la hazaña incluía 56 fueras de combate consecutivos y un KO en 0,12 segundos, cifras que ya de entrada suenan a récord medido. Dux aseguraba además haber sido formado desde adolescente por un maestro de ninjutsu llamado Senzo Tanaka, apodado Tiger, del que no existe rastro documental en ninguna parte. Más gasolina para el motor de la leyenda. Todo eso, tal cual, es lo que Cannon Films puso en los rótulos de apertura y de cierre de la película como si fuera un acta notarial. Y claro, ¿cómo no te ibas a fiar de una peli de la Cannon?
En la filmografía de Van Damme yo solo pongo por encima las de Kickboxer
La jugada comercial funcionó a las mil maravillas. En 1988 el público occidental sabíamos lo justo de artes marciales asiáticas, lo suficiente para aceptar que existiera un circuito secreto de combate a muerte en algún lugar del mapa. Tan secreto y misterioso que se hacen películas sobre él. La figura del tipo que vuelve de Oriente con un título legendario que nadie puede comprobar no la inventó Dux, lleva entre nosotros desde que los viajeros del XIX regresaban con relatos que solo podían verificarse repitiendo el viaje. Os menciono a Marco Polo solo por decir un nombre famoso. El caso es que la historia Dux es innegablemente molona, y eso la Cannon lo vio claro y entendión que una película de artes marciales de este tipo respaldada con la estoque de estar "basada en hechos reales" resultaba la mar de atractiva. Solo con eso, tenían media promoción hecha.
El mito del Kumite aguantó en pie nueve semanas
Contacto sangriento se estrenó en Estados Unidos el 26 de febrero de 1988. El 1 de mayo de ese mismo año, el periodista John Johnson publicó en Los Angeles Times un reportaje titulado Ninja: Hero or Master Fake? Others Kick Holes in Fabled Past of Woodland Hills Martial Arts Teacher, un título interminable con el que se acabó la magia. Johnson encontró que la factura de la organización que supuestamente organizaba el Kumite listaba a Dux como único contacto, lo cual viene a decir que la sociedad secreta era él. También localizó el origen del trofeo: la base la había comprado el propio Dux en una tienda de trofeos de su barrio. Nueve semanas tardó en desmontarse una leyenda que duraba ocho años.
Además de un pasado como campeón de artes marcailes que fue real, Dux sostuvo durante años que había sido reclutado por la CIA para misiones encubiertas
Claro, en aquellos años la información no se dispersaba como ahora con Internet y las redes sociales. Yo no me enteré de la verdad hasta muchos años después, porque la leyenda de la peli y el Kumite sí que perduraron durante años entre los aficionados, y había que dar con alguien muy metido en el género o que de verdad supiera de artes marciales para que te explicara que en realidad toda bía sido un camelo. Qué pena… Sonaba tan bien eso del torneo intencionalidad de artes marciales completamente secreto y misterioso. Si en los 90 me dicen que la final la patrocina Shadaloo, me lo creo.
La cosa no se quedó en las artes marciales, y mejora. Dux sostuvo durante años que había sido reclutado por la CIA en tiempos de William J. Casey para misiones encubiertas, ya rizando el rizo, un capítulo que los registros militares desmontaron sin demasiado esfuerzo: sirvió en la Reserva del Cuerpo de Marines entre 1975 y 1981, nunca fue desplegado fuera de Estados Unidos y no recibió condecoración alguna. Campeón secreto de artes marciales y agente secreto, a lo mejor, ya era un poquito demasiado. Robert Gates, que dirigió la CIA a principios de los 90, declaró que jamás había oído hablar de él y calificó sus declaraciones de pura fantasía, y el general John Singlaub lo describió como una fabricación prácticamente completa. Con todo, la verdad llegó tarde para la taquilla, recaudando en su estreno sus buenos 515 mil dólares (y pico), pero a partir de ahí la vida de Frank Dux se convirtió en una sucesión de juicios de todo tipo.
Dux y Van Damme durante la promoción de la película
Dux llevó a Van Damme a juicio por 900.000 dólares, y perdió el caso por culpa de un terremoto
El primer asalto judicial lo libró contra la revista paramilitar Soldier of Fortune y su editor, Robert K. Brown, a los que denunció por difamación tras publicar artículos que cuestionaban su historial militar. Lo perdió en 1999, claro. El segundo asalto es el más famoso, porque afecta directamente a Van Damme y porque es digno de su propia peli. En 1996 se estrenó The Quest, el debut de Van Damme como director, que reciclaba la estructura del torneo clandestino de Contacto Sangriento. Dux figuraba acreditado en la historia y reclamó 900.000 dólares alegando que existía un acuerdo verbal por el que le correspondían créditos adicionales y un porcentaje de los beneficios. Pues nada, a juicio.
La prueba estrella de su demanda era una cinta de casete en la que supuestamente se escuchaba a Van Damme comprometiéndose a todo aquello. Cuando el tribunal le pidió que la aportase, Dux respondió que la cinta se había perdido en un terremoto y que estaba sepultada bajo tres toneladas de hormigón, una explicación que al jurado le resultó extremadamente difícil de creer. A mí tambien, pero oye, es cuestión de tener paciencia, ¿no? Una vez se retiren los escombros, lo mismo reaparece la cinta… Bueno, pues no ha aparecido.
Van Damme ganó el juicio en 1998, claro, y la apelación fue desestimada en 1999, lo que fue una suerte para el actor, porque a finales de los 90 el belga venía de una racha comercial desastrosa y un embargo de casi un millón de dólares le dejó bastante tocado económicamente. De haber pedido el juicio habría tenido tremendos problemas para compensar a Dux. O sea que, en cierto modo, a Jean-Claude Van Damme lo salvó un terremoto. Si has echado cuentas, efectivamente, estas fechas coinciden con los graves problemas de adicción a la cocaína y al alcohol.
Cannon quería mandarla directa a vídeo, y acabó salvándola su protagonista
Antes de convertirse en fenómeno, Contacto sangriento estuvo a punto de no existir como estreno de cine. Se rodó íntegramente en Hong Kong a partir del 17 de octubre de 1986, con un presupuesto que las fuentes sitúan entre 1,5 y 2,3 millones de dólares y sin dinero para contratar especialistas, de modo que buena parte del reparto son bailarines profesionales y artistas marciales de verdad. Van Damme cobró 25.000 dólares por el papel que le cambió la vida, que para la época tampoco era una fortuna. Cuando Menahem Golan, el legendario productor de la peli, vio el primer montaje, decidió que aquello no valía para salas y lo dejó en el cajón. Según ha contado el guionista Sheldon Lettich en varias ocasiones, Golan fue bastante claro: la peli era mala y se iba directa a vídeo.
Lo que pasó después es, para mí, la mejor anécdota de toda la carrera de Van Damme, aparte de la de Predator. El montador Michael J. Duthie reestructuró el metraje alrededor de los combates, y los combates los montó el propio actor, que entendió antes que nadie que el ritmo de una pelea de cine no está en la coreografía sino en dónde cortas. De ahí salen las ralentizaciones, la insistencia en el impacto y ese montaje que se recrea en la cara del rival un segundo más de lo razonable. Oye, funcionó: a Golan le gustó mucho más. La peli terminó estrenándose en febrero de 1988 y recaudó alrededor de 50 millones de dólares en todo el mundo, con la crítica en contra como era de esperar y una nominación a Van Damme al Razzie como peor actor revelación que hoy da hasta cierta ternura. Si queréis entender lo improbable que era todo esto, echad un vistazo a dónde empezó el belga unos años antes.
Sin aquel Kumite falso no existiría Johnny Cage
La huella más duradera de Contacto sangriento no está en el cine, está en los salones recreativos. Midway quiso licenciar la imagen de Van Damme para un juego de lucha inspirado directamente en la película, y llegó a montar un vídeo de demostración con imágenes del actor integradas en un fondo digital para convencerle. El acuerdo nunca se cerró, el proyecto mutó en otra cosa y aquel personaje pensado como parodia del belga, que en los primeros documentos se llamaba Michael Grimm, acabó llamándose Johnny Cage. Su golpe más reconocible, el puñetazo a la ingle ejecutado desde un spagat, viene tal cual de la peli. En 2023, treinta y dos años después, Mortal Kombat 1 incluyó por fin un aspecto de Cage con la voz y el rostro de Van Damme, y Ed Boon lo presentó diciendo que parecía sacado directamente de los 90. Esto lo explica genial mi compañero El Funs.
El resto del legado es más irregular... La franquicia siguió sin él con Bloodsport II (1996), III (1997) y 4: The Dark Kumite (1999), con Daniel Bernhardt heredando el papel, y con Lady Bloodfight en 2016, peli terrible con la que con ver el tráiler ya has visto todo lo que necesitas. Fueron secuelas de bajo presupuesto, por mucho que aparezca rostros tan legendarios como James Hong o Pat "dar cera pulir cera" Morita aquí y allá, que confirman que lo que funcionaba no era el torneo sino quien lo peleaba. Por cierto, Bernhardt es un imprescindible del cien de acción de los últimos 40 años, y le has visto, aunque no lo sepas, en Matrix y John Wick. Pero no es Van Damme.
He estado dándole vueltas a si saber todo esto estropea la película, y he llegado a la conclusión de que no, que la mejora
He estado dándole vueltas a si saber todo esto estropea la película, y he llegado a la conclusión de que no, que la mejora. Contacto Sangriento siempre fue un cuento, lo que pasa es que durante unos años creímos que era un biopic con Van Damme desatado. Pero la historia de la peli sigue siendo muy interesante: el Kumite de las Bahamas no existió nunca, pero Van Damme logró con ella darle salida a una carrera que no parecía especialmente prometedora. Mi cinta grabada de la tele se perdió hace décadas en alguna mudanza, probablemente bajo mi propia versión doméstica de tres toneladas de libros y tebeos, pero cuando la he vuelto a ver, con sus diálogos imposibles y su banda sonora de sintetizador, y confieso que sigo encontrando algo de aquella leyenda que la rodeaba, y me gusta. Ah, y sí, Chong Li hace trampas de forma descarada.
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En 3DJuegos | Sam Raimi tenía un plan, lo que nadie podía imaginar es que su saga Evil Dead encontrara el éxito haciendo justo lo contrario
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