No solamente es una joya de la ciencia ficción, Proyecto Salvación además tiene un corazón que no le cabe en la nave espacial
Cuando leí la novela original de Andy Weir, Project Hail Mary, no me pareció nada revolucionaria. Sí, me gustó: la ciencia está bien planteada, los dilemas son interesantes y la premisa de un hombre solo y perdido en el espacio tratando de salvar la Tierra tiene su atractivo. Pero no creo que sea una de las mejores novelas de ciencia ficción publicadas en los últimos años. Me pareció más bien un ejercicio de ingenio científico con un protagonista admirable, pero limitado, y con un ritmo que no siempre consigue mantener la tensión. Sin embargo, desde el principio, la novela me dio la sensación de estar pensada para ser llevada al cine, con escenas visualmente impactantes y personajes que se construyen a través de sus acciones más que de sus introspecciones. Esa intuición se reforzó viendo Proyecto Salvación, su adaptación cinematográfica: una de esas raras películas que me ha hecho pensar, sin pudor, que sí, la película es mejor que el libro. Al igual que me ha pasado con clásicos como Blade Runner, Jungla de Cristal o Cuenta Conmigo, esta adaptación ha conseguido superar al material original sin perder su esencia.
Una presentación espacial de altura
Proyecto Salvación, dirigida y producida por Phil Lord y Christopher Miller, y escrita por Drew Goddard, llega a los cines el 20 de marzo de 2026. Basada en la novela de 2021, la película sigue al astronauta Ryland Grace, interpretado por Ryan Gosling, quien despierta solo en una nave interstelar con amnesia y descubre que es el único superviviente de una misión enviada al sistema Tau Ceti para salvar la Tierra de un desastre inminente. En su camino, Grace encuentra un aliado inesperado: un alienígena al que llama Rocky, que también lucha por salvar su planeta.
El reparto de la película es tan impresionante como su historia. Ryan Gosling no solo protagoniza, sino que también produce. Le acompañan Sandra Hüller como Eva Stratt, la superior de Grace y cabeza del proyecto Hail Mary; Lionel Boyce como el oficial Steve Hatch; Ken Leung como Yáo Li-Jie y Milana Vayntrub como Olesya Ilyukhina, ambos miembros de la tripulación. James Ortiz presta su talento para dar vida, mediante voz y su habilidad como marionetista, a Rocky, mientras que Priya Kansara pone voz a la nave Hail Mary. El equipo técnico no se queda atrás: Greig Fraser (tal vez el mejor en su trabajo ahora mismo en Hollywood) se encarga de la fotografía, Daniel Pemberton compone la música, y la postproducción corre a cargo de gigantes como Framestore, Industrial Light & Magic, Sony Pictures Imageworks, BUF y Wylie Co. VFX, con supervisión de Paul Lambert y Mags Sarnowska. Son muchos nombres juntos, que a lo mejor no os suenan de nada, que vienen a decir que técnica el nivel es de aúpa.
Una historia que gana corazón
Si bien Proyecto Salvación omite numerosos detalles de la novela, y eso que la película dura más de dos horas y media, lo que gana en corazón es incalculable. Aquí es donde reside la grandeza de esta adaptación: consigue emocionar, hacer reír, y poner al espectador al borde del asiento sin necesidad de detenerse en explicaciones científicas interminables: si puedes explicarlo con una marioneta,hazlo con una marioneta. Gran parte de este mérito recae en Ryan Gosling. Personalmente, no esperaba tanto: siempre le he visto como un actor correcto pero algo soso, cuyos grandes papeles, como en Blade Runner 2049 o Drive, parecían hechos a su medida. Con Proyecto Salvación, Gosling me ha cerrado la boca por completo. Su interpretación de Ryland Grace es un prodigio de equilibrio entre comedia y drama; gestiona la tensión y el humor con precisión y, sobre todo, consigue que el espectador conecte con un personaje que, en la novela, se me hizo bastante distante. La vulnerabilidad de Grace, su miedo, su ingenio y su humanidad están perfectamente reflejados, y creo que logra empatizar con todo el mundo en algún nivel.
El otro gran protagonista, Rocky, es un ejemplo de cómo la película combina efectos prácticos y visuales de forma magistral. Diseñado por Neal Scanlan e interpretado por James Ortiz y su equipo de marionetistas, Rocky no es un mero efecto especial: tiene presencia, gestos, humor y emoción. Lo que no tiene es cara. Menudo reto, ¿verdad? La relación entre Ryland y Rocky no resulta artificial ni forzada, sino como un vínculo real que transmite emociones al espectador. Es difícil no sonreír con Rocky, no sentir tensión en sus momentos críticos y no celebrar sus triunfos junto a él. Ojalá todos tuviéramos un Rocky en nuestra vida, que lo mismo te arregla la cisterna del váter que se emociona contigo viendo pelis.
Anticipándose a los grandes blockbusters
A nivel técnico, Proyecto Salvación es un espectáculo apabullante. Desde la fotografía de Fraser, que lo mismo vale para dejarte con la boca abierta con el espacio exterior que para aflojar la lagrimita con algún buen primer plano, hasta la edición de Dickens, la película sabe manejar el ritmo de manera impecable. Cada secuencia espacial está acompañada por un diseño de sonido envolvente y efectos visuales que logran transmitir tanto la vastedad del espacio como la intimidad de la soledad de Ryland. La película sabe jugar con lo cósmico y lo íntimo, con los silencios, con la angustia, con la ternura y con el espectáculo.
La historia, además, combina la aventura individual con un relato más amplio de ciencia ficción: mientras la nave avanza hacia Tau Ceti y Ryland descubre la magnitud de su misión, la película mantiene un equilibrio perfecto entre lo épico y lo humano. Todos somos un poco Grace, y lograr esa sensación tiene un mérito tremendo. No es solo un relato de ciencia y exploración, sino también una historia sobre supervivencia, culpa, responsabilidad, ingenio, amistad y esperanza. Es todo un logro para una trama que, en realidad, es una mezcla de Náufrago, por la lucha individual del protagonista y la construcción de un mundo aislado, e Interstellar, por la escala épica, las relaciones y los dilemas científicos. Sin ser una copia de ninguno de los dos, Proyecto Salvación toma lo mejor de cada uno y lo reinventa en su propio universo.
Otro aspecto en el que quiero insistir es que la película maneja el humor y la emoción. Hay momentos en los que la tensión espacial se mezcla con escenas divertidas, situaciones absurdas y diálogos que alivian la presión sin romper la inmersión. Gosling y Rocky forman un dúo cómico y entrañable, capaz de transmitir tanto risas como lágrimas. La película demuestra que la ciencia ficción no tiene por qué ser fría ni distante: puede ser cercana, emocionante y entretenida al mismo tiempo. Es un logro que no muchas adaptaciones consiguen, y prueba que Lord y Miller entienden a la perfección la esencia del libro y cómo trasladarla a la gran pantalla sin perder su alma.
Teniendo en cuenta que este 2026 nos espera un desfile de blockbusters como La Odisea, Vengadores: Doomsday o Dune 3, no exagero al decir que Proyecto Salvación podrá medirse con cualquiera de ellos cuando hagamos el resumen cinematográfico del año. Su combinación de corazón, humor, espectáculo visual y tensión narrativa la convierte en una de las propuestas más sólidas de ciencia ficción que veremos en la temporada. Además, la película no solo apunta al entretenimiento de masas (creo que lo va a petar en taquilla), sino que también tiene potencial para reconocimiento crítico y y un buen recorrido en la temporada de premios.
Si algo me ha dejado claro Proyecto Salvación, es que no hay que subestimar el poder de una buena adaptación cinematográfica. La película no solo respeta la esencia de la novela de Andy Weir, sino que la pule, la humaniza y la hace mucho más emocionante y entretenida. Sí, se pierden detalles aquí y allá y subtramas de la novela que hubieran reforzar todavía más la personalidad de Grace, pero lo que se gana en corazón, ritmo y espectáculo hace que merezca la pena. Gosling es el héroe inesperado que necesitaba esta historia, Rocky es un aliado inolvidable, y Lord y Miller han conseguido uno de los mejores trabajos de ciencia ficción recientes, capaz de emocionar y asombrar por igual. Por primera vez en mucho tiempo, puedo decir sin reservas que una película ha logrado superar al libro en el que se inspira. Y, creedme que eso no sucede todos los días. Proyecto Salvación no solo es un éxito técnico y narrativo, sino también un triunfo de la emoción y la humanidad en la ciencia ficción moderna. Una película muy necesaria para recuperar la fe en la humanidad.
En 3DJuegos | El amor es monstruoso, y la nueva película sobre la novia de Frankenstein es desconcertante además
Ver todos los comentarios en https://www.3djuegos.com
VER 3 Comentarios