Lo peor de V no es que me traumatizara de niño, es que no hemos aprendido nada de ella

V continúa siendo un referente: no necesitamos lagartos extraterrestres para aprender a resistir la manipulación mediática y el control de quienes detentan el poder

Chema Mansilla

Editor - Cine y TV

La primera vez que V en Televisión Española lo hice escondido bajo una mesa camilla, tapándome la cabeza cada vez que salía alguno de los lagartos. Sí, soy un cobarde de largo recorrido. Para mí, que apenas levantaba dos palmos del suelo, suponía una extraña relación televisiva amor-odio: por un lado había naves espaciales y pistolas de rayos láser, que un chavalín enamorado de Star Wars como yo, pues le chiflaba. Pero a la vez me aterrorizaba todo ese rollo de gente que se arrancaba la cara y que por debajo eran lagartos. Puede parecer muy tonto, pero mi trauma con el body horror seguramente venga de ahi y todavía lo paso regulinchi

El acaso es que V se asentó en mi mitología personal como una de mis historias de ciencia ficción favoritas, con esa llamada a la resistencia contra el fascismo y esa subtrama de "La Niña de las Estrellas" que parecía no llegar nunca a ninguna parte. Con todo, creo que es una de las grandes piezas de la ciencia ficción televisiva y que su mensaje es especialmente importante a día de hoy, no sea que los fascistas, digo, reptiles del espacio, vengan de amigos, y luego no lo sean.

Una parábola política de control y resistencia

Emitida entre mayo de 1983 y marzo de 1985 en Estados Unidos, V atrajo a más de 33 millones de espectadores en su estreno. La miniserie y la serie regular, dirigidas por el legendario creativo Kenneth Johnson (El Hombre del Millón de Dólares), narran la llegada de los Visitantes, alienígenas que ocultan su verdadera naturaleza reptiliana bajo un disfraz humano. En clave alegórica, V muestra cómo un régimen autoritario se impone mediante manipulación mediática, propaganda y persecución de disidentes. Los Visitantes lavan el cerebro de científicos y líderes, mientras que Michael Donovan, periodista, y la Dra. Juliet Parrish lideran la resistencia, recordándonos la importancia de cuestionar los discursos oficiales y proteger la verdad, incluso cuando los grandes medios callan o manipulan la información.

V muestra cómo un régimen autoritario se impone mediante manipulación mediática, propaganda y persecución de disidentes

Johnson se inspiró en la obra del novelista Sinclair Lewis y en el ascenso del fascismo europeo previo a la Segunda Guerra Mundial para construir su historia. La serie no solo enfrenta humanos contra alienígenas, sino que reflexiona sobre la complacencia social y la obediencia ciega que permiten que el totalitarismo se instale de forma silenciosa. Aunque los hombres-serpiente ya existían en la mitología de medio planeta y la ciencia ficción desde hace casi un siglo, V fue pionera al mostrar reptilianos extraterrestres infiltrados en la sociedad humana mucho antes de que David Icke popularizara reptiliana la teoría en los 2000.

Los Visitantes no solo se alimentan de roedores y aves, sino que almacenan humanos en animación suspendida para su posterior consumo. Ñam. Su poder psicológico, la hipnosis y los pactos secretos con la élite política recuerdan a proyectos de control mental desclasificados como MK-Ultra o a supuestos tratados pos-Roswell. Mucho lore de Expediente X en el ADN de V, ¿verdad? La serie sembró las semillas de la conspiración reptiliana en la cultura pop aunque la idea ahora nos parezca un poco tonta: no, los lagartos nazis del espacio experior no son tus amigos. Aunque su disfraz humanoide sí fuera convincente, la verdad es que esos uniformes, ese símbolo y todas esa parafernalia fascista que se gastaban los visitantes no engañaban a nadie que quisiera ser engañado. La combinación de invasión alienígena, manipulación mediática y complicidad de élites sigue inspirando debates, documentales y foros que se preguntan si los verdaderos amos del poder podrían ser humanoides con sangre fría y escamas.

Los 80, en una imagen

Un espectáculo con mensaje vigente

Más allá de los efectos especiales, que hoy nos parecen rudimentarios pero que en su momento fueron revolucionarios para la televisión, V construyó un espectáculo que enseñaba política y ética. Ver a los Visitantes revelar su verdadera forma o enfrentarse con rayos láser reforzaba la idea de que el peligro puede estar más cerca de lo que pensamos. La tensión narrativa, los cliffhangers y la constante amenaza alienígena involucraban al espectador en la resistencia junto a Donovan y Parrish.

La resistencia en V funciona como metáfora política: los Visitantes representan un régimen totalitario que se infiltra en la sociedad tendiendo la mano a la humanidad vendiendo una idea de progreso y una nueva edad de oro, pero en realidad, para los Visitantes no somos más que ganado. Frente a ello, el grupo liderado por Donovan y Parrish encarna la conciencia crítica que se niega a aceptar la normalización del control y la opresión. La serie destaca que resistir no es solo combatir físicamente, sino preservar la verdad y denunciar las injusticias, incluso cuando las autoridades y los medios facilitan la mentira.

La diversidad de los miembros de la resistencia también subraya un mensaje clave: cualquier ciudadano, sin importar su posición social, puede contribuir a defender la libertad. Científicos, jóvenes e incluso descontentos que inicialmente colaboraban con los Visitantes encuentran un propósito al unirse a la causa. Esto refleja que la resistencia frente a un poder opresor es colectiva, y que cada acción, por pequeña que parezca, tiene valor. Me parece una idea inspiradora para los tiempos que corren.

La serie sembró las semillas de la conspiración reptiliana en la cultura pop

El éxito de la serie, 40% de audiencia en su estreno, no fue casualidad: Johnson convirtió un entretenimiento de acción en una herramienta de crítica social, demostrando que la ciencia ficción puede educar mientras divierte. Sin embargo, a pesar de su éxito inicial,, la serie fue perdiendo paulatinamente seguidores a medida que la trama adquiría matices más new age y místicos en sus secuelas y en la serie regular. La inclusión de elementos como la "Niña de las Estrellas" (un bebé mitad humano, mitad reptil), la aparición de poderes sobrenaturales y resoluciones demasiado fantásticas alejó a parte del público que se había sentido atraído por la narrativa de resistencia y confrontación directa frente a un régimen autoritario disfrazado de amigable. 

Esta evolución narrativa terminó por debilitar el impacto de los primeros episodios, y la serie acabó cancelándose tras 20 episodios, dejando incluso cliffhangers que nunca fueron resueltos, consolidando su reputación como un fenómeno que se desinfló antes de tiempo. Con todo, logró una base de seguidores lo suficientemente grande como para generar historias para libros, cómics y figuras de acción y videojuegos, consolidando a los reptilianos como símbolo cultural del poder oculto. En 2009, ABC intentó revivir V con una nueva serie que duró dos temporadas y 20 episodios en total, buscando actualizar la historia para un público contemporáneo. Esta versión, desarrollada por Scott Peters (Los 4400), no contó con la participación de Kenneth Johnson, creador original, aunque sí incluyó cameos de Marc Singer y Jane Badler, un guiño a los fans de la miniserie de los años 80.

La trama retomaba la premisa básica de la invasión extraterrestre, pero los Visitantes, o "V's", como se les llamó en un alarde de postmodernidad, se representaban con un enfoque distinto: menos metáfora política y más matices new age y tecnológicos, presentando a los alienígenas como seres aparentemente benévolos, con un halo de misterio y carisma, en lugar de la amenaza fascista y depredadora que definía a los originales. La historia seguía a Erica Evans (interpretada por Elizabeth Mitchell), líder de la resistencia contemporánea, mientras descubría los verdaderos objetivos de los Visitantes y organizaba a un grupo humano para enfrentarlos.

Aunque la serie buscaba expandir la mitología de V, reimaginando la propuesta original y explorando las relaciones entre humanos y alienígenas, la recepción por parte de los fans fue desigual. Muchos seguidores de la serie original criticaron la suavización del mensaje político y la sustitución de la metáfora del fascismo por tramas más ambiguas y místicas, sintiendo que la tensión y el dramatismo de la resistencia habían perdido fuerza. Casi parece un movimiento político autorreferencial, ¿verdad? Por otro lado, algunos nuevos espectadores valoraron la actualización visual y los efectos especiales, así como la exploración de los dilemas éticos y tecnológicos de la relación humano-alienígena, aunque personalmente creo que tampoco se arriesgaron mucho por ese lado dado que era una serie dirigida a un público mayoritario y poco interesado en la ciencia ficción más hardcore.

La resistencia como lección

V no es solo un clásico de los años 80: es una historia de resistencia, un recordatorio sobre cómo el poder no tiene por qué ser amigo de la sociedad y cómo debemos mantenernos vigilantes frente a las amenazas visibles e invisibles. A 40 años de distancia, la serie sigue obligándonos a preguntarnos: ¿bajo qué piel se oculta bajo el poder? 

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