Análisis: Battlefield Bad Company| 2 de julio de 2008 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 2 de 2 |
El número de mapas alcanza un total de 8, siendo de tamaños razonablemente variables, pero todos ellos con una extensión muy respetable y con soporte para 24 jugadores. Hay bosques, zonas industriales, desérticas, pueblos de montaña, laderas y valles fluviales, en un conjunto no demasiado diferente estéticamente pero muy efectivo en términos de equilibrio de fuerzas entre los dos bandos.
El que es sin duda el principal atractivo de los mapas –tanto en su vertiente individual como en la multijugador-, es el descomunal tamaño del que hacen gala. De este modo es tremendamente sencillo abordar un mismo objetivo desde diferentes prismas y caminos, lo que hace que cada mapa tenga una vida útil muy larga.
Además hay multitud de vehículos para que los paseos a pie no se prolonguen más de lo necesario. Enmarcados en cuatro clases según su blindaje, encontramos jeeps, vehículos de infantería, tanques, lanchas e incluso helicópteros.
No hemos experimentado problemas de lag ni de conexión en ninguna de las dos versiones, aunque recientemente han salido a la luz algunos errores en la de Xbox 360 por parte de algunos usuarios. Electronic Arts ha tranquilizado a los aficionados anunciando que ya trabaja en un parche que solucione estos incidentes aislados.
Hay ocho mapas, un modo de juego multiplayer y cinco clases diferentes entre las que escoger: Asalto, Demolición, Explorador, Especialista y Apoyo.
Expertos en Destrucción
En los aspectos tecnológicos Battefield Bad Company es un videojuego que se beneficia notablemente de los excelentes recursos de producción que le facilita el ser un lanzamiento de Electronic Arts.
El juego tiene algunos aspectos buenos como el modelado de personajes y vehículos, la iluminación y el tamaño de los escenarios; pero también está marcado por otros no tan buenos, como la pobreza de las texturas, algunas explosiones que parecen surgir de la nada, y un filtro de grano en la imagen que parece un tanto exagerado y excesivamente áspero.
Sin embargo el principal elemento diferenciador de Bad Company en lo visual es la decisión de DICE de convertir todo el campo de batalla en un gigantesco tablero de pruebas donde podremos destruir la práctica totalidad del escenario. No sólo es que, por ejemplo, resulte impagable “desnudar” la cobertura de un francotirador escondido en un edificio echando una pared abajo, sino que todo esto aporta innumerables soluciones jugables. Se puede reducir a cenizas un puente para cortar una retirada, arrasar un bosque donde se ocultan enemigos, destruir una barrera de sacos terreros, etc.
El trabajo en equipo para la mayoría de vehículos es fundamental. Mientras uno conduce otro puede manejar la torreta del jeep.
Se trata de una formidable innovación que, lo que es más importante, no queda sólo en lo tecnológico sino que profundiza también en lo verdaderamente importante, el juego, sin embargo también presenta algunos peros. En primer lugar la estructura de las casas no se puede derribar por mucho que las castiguemos, tan sólo podemos echar abajo las paredes. Además hay muchos elementos que no parecen responder a la interactividad de la que si hace gala el resto del entorno. Así algunos objetos como cajas de madera permanecerán intactos tras un bombardeo masivo, lo cual crea una sensación algo desagradable, y que sin duda se nos antojaba solucionable.
El bombardeo de mortero saciará nuestras ansias de destrucción. ¡Apunta y machaca!
Por lo demás el rendimiento del videojuego es brillante, y no hemos observado caída alguna en una rocosa tasa de imágenes por segundo.
Lo sonoro es ciertamente un apartado de sobresaliente. El doblaje es francamente bueno, con algunas voces fácilmente reconocibles del cine; pero donde realmente brilla el apartado de audio es en los efectos de sonido, todos de una veracidad pasmosa. Especialmente cuidado el sonido de las armas con el eco clásico de dispararlas dentro de un edificio vacío, o con el resonar de emplearlas para hacer fuego entre montañas. Resulta muy recomendable disfrutar de Bad Company con un sistema de sonido Home Cinema, donde éste brilla con asombroso realismo.

Valoración de Battlefield Bad Company Bad Company es un formidable ejercicio de acción on-line, con uno de los multijugadores más divertidos y adictivos en lo que llevamos de año. Gráficamente es un videojuego muy competente, su apartado sonoro es espectacular, y una de sus más cacareadas adiciones –la de la destrucción de los escenarios- rinde a un gran nivel. La campaña, por su parte, no es tan profunda como cabía esperar, pero aún así supone un acompañamiento más que correcto para una de las citas on-line más imprescindibles de los amantes del género. |



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