Análisis: Blacksite: Area 51| 19 de diciembre de 2007 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 1 de 3 |
| Acción, disparos y alienígenas, una fórmula atractiva con una invasión irregular. |
Encumbrado como una de las mayores decepciones del año llega Blacksite Area 51 a nuestro país. Un título correcto en algunos aspectos, pero muy irregular en términos de calidad, acabado e interés. Una oportunidad perdida para Midway al emplear una poderosa licencia en un juego que no puede pasar del aprobado. |
Midway ha venido realizando títulos bajo el nombre Area 51 desde hace más de 10 años. Desde recreativas o juegos para Sega Saturn, hasta lanzamientos para la primera PlayStation y PS2 y, ahora, el correspondiente salto a la nueva generación de consolas. El último que vimos, Area 51 de 2005, escondía bajo ese conciso nombre un más que aceptable shooter, muy convencional pero francamente entretenido al que el nuevo juego de Midway, BlackSite, ni tan siquiera ha logrado igualar.
BlackSite: Area 51 es, según palabras de su director creativo Harvey Smith, casi una Alpha –es decir un juego sin terminar-, y con semejante declaración de sinceridad por parte de su creador poco cabía esperar de él. Este arranque de franqueza fue tan loable como poco oportuno, pues le costó el puesto a Smith, pero nos da una idea de lo poco satisfactorio que resulta el juego.
Una de Marcianos
¿Marcianos? No, la verdad es que los rivales no son literalmente marcianos, pero el tratamiento a nivel argumental de BlackSite: Area 51 recuerda tremendamente a las ingenuas películas de los 50 y 60 donde el enemigo venía de Marte.
BlackSite: Area 51 es la nueva entrega de las series de disparos y ciencia ficción de Midway. En esta ocasión seremos Aeran Pierce un soldado americano inmerso en una invasión extraterrestre.
Seremos Aeran Pierce, un comando de operaciones especiales que se verá inmerso en una épica invasión por parte del enemigo alienígena en territorio estadounidense.
Pierce y sus compañeros se erigirán como legendarios héroes capaces de detener esta conquista, y darán todos sus pasos dentro del marco del estado de Nevada tras el prólogo iraquí, inicio que se revela totalmente fuera de lugar hasta el último tramo del juego.
Lo cierto es que el desarrollo del guión es accidentado, irregular y está sumamente marcado por los convencionalismos. Todo es tópico y típico en BlackSite, y los pequeños giros que se producen en el último tercio de la aventura más que sorpresas se revelan como importantes agujeros de guión, que resultan más inesperados por inverosímiles que por un hábil trabajo sobre el guión. El componente crítico con la guerra que se prometía ha quedado literalmente reducido a la mínima expresión, y el conjunto resulta rudo y a menudo inconexo.
Ni Un Paso Atrás
BlackSite: Area 51 es un shooter en primera persona con un desarrollo lineal con muchos intentos de innovación fallidos como el sistema de moral, y un muy escaso componente táctico.


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