Análisis: Los Cazafantasmas| 21 de octubre de 2009 / Por Jason W. | Página 1 de 2 |
| Rayos, fantasmas, moco y protones, los Cazafantasmas regresan para salvar el mundo. |
La deliciosa inocencia de Los Cazafantasmas tiene por fin un videojuego a la altura de lo que sus dos películas consiguieron en su momento. Acompaña a Veckman, Stantz, Zeddmore y Egon en la más espectacular de sus aventuras, la que tú vas a protagonizar por fin en Xbox 360. |
Estrenada en 1984, Los Cazafantasmas encumbró al director Ivan Reitman e hizo todavía más sólidas las carreras del eterno pasota Bill Murray, y de cómicos también consagrados como Dan Aykroyd o Harold Ramis. La película fue un taquillazo de proporciones épicas, y encumbró un género en alza en los 80, el de las cintas de aventuras y humor.
Tras casi 20 años de ausencia de los cines resultaba chocante que un estudio se animara a desarrollar un videojuego sobre un mito de los 80. Activision parece que tampoco confió en demasía en sus posibilidades comerciales, y es que tras su fusión con Vivendi –distribuidora inicial del videojuego- a finales del año pasado, se deshizo de éste junto con un buen paquete de lanzamientos tras su fusión con Blizzard.
Finalmente y tras cuatro meses desde que tuviéramos entre nosotros la versión de PlayStation 3, la edición para Xbox 360 está entre nosotros. Este complicado historial de compañías, distribuidoras y fechas de lanzamiento no debe distraernos de lo que es la realidad del videojuego de Cazafantasmas: Un título muy interesante, y una de las escasas traslaciones de película a videojuego que funciona a todos los niveles.
Prepárate para volver a ver a viejos conocidos. Los Cazafantasmas están de vuelta y tienen como misión salvar Nueva York.
Están Aquí para Salvar el Mundo
Cazafantasmas se desarrolla en 1991, dos años después de lo sucedido en Cazafantasmas 2, de modo que actúa casi a modo de tercera parte de la dupla de películas. El equipo de cazadores de fantasmas contrata a un quinto miembro, nosotros, que actuará a modo de técnico de armas para testear las modificaciones de Egon en los nuevos equipos de cacería.
Nuestros protagonistas deberán volver al trabajo puesto que una nueva oleada de fantasmas invade Nueva York. La energía espectral emana de un museo neoyorkino, y sólo nosotros podremos detenerla limpiando de apariciones, librerías, la mítica Times Square, cementerios, edificios de apartamentos… e incluso algunos lugares inesperados. Las localizaciones que visitaremos son suficientemente variadas como para no echar en falta un planteamiento libre, y es que en Cazafantasmas todo lo que hagamos está estrictamente ordenado por un guión rígido y francamente interesante.
Quizá echamos en falta algo más de peso para nuestro personaje en toda la historia del videojuego, pero el hecho de que ni tan siquiera reciba nombre deja bien a las claras que su participación a nivel argumental es meramente testimonial. El protagonismo recae sobre los cuatro jinetes míticos de las series, y son ellos los que cargan con el peso del videojuego, con bromas, comentarios y chistes que parecen directamente sacados de los dos largometrajes merced al guión de los propios Aykroyd y Ramis.
Contaremos con todos los absurdos gadgets de los Cazafantasmas para dar con los espíritus y acabar con ellos.
Al videojuego regresarán abundantes personajes muy conocidos por el aficionado, aunque no comentaremos demasiado en este campo para no estropear la experiencia a nadie. Si destacaremos que hacen acto de presencia el gigantesco muñeco de Marshmallows de la primera parte, así como la recepcionista de nuestro cuartel general o el irritante Walter Peck. Además hay algunas nuevas incorporaciones como la sexy doctora Ilyssa Selwyn –doblada por Alyssa Milano- que funciona a modo de secundaria y torpe subtrama romántica. Quien, sin embargo, no podía faltar es el devastador rayo de protones, la principal herramienta de los Cazafantasmas.
Supernatural Spectacular
La constante, y más divertida, actividad que vamos a llevar a cabo en Cazafantasmas es la de arrastrar a los espectros con nuestros láser, y capturarlos. Para ello contaremos con el rayo de protones habitual, pero también con algunas armas de nuevo cuño.
Como hemos señalado actuamos a modo de “conejillo de indias” para los experimentos de Egon, y disfrutaremos de cuatro armas de entre las que escoger empleando la cruceta del pad. La primera de ellas es la clásica, un rayo de protones que cuenta, como disparo secundario, con una bola de energía. El resto son originales reinvenciones de algunos aspectos con los que habían coqueteado ya las películas, como las funciones de materia oscura, las partículas de energía eléctrica o los accesorios de mocos cargados con energía positiva.
La cámara se sitúa a una altura muy cómoda para el apuntado, y en su movimiento tiene obvias reminiscencias con la de Gears of War. Especialmente cuando esprintamos.
Así pues emplearemos las diferentes armas para reducir hasta hacer desaparecer las barras de salud de los fantasmas. Una vez hecho esto, y quedando los enemigos semi inconscientes, echaremos la trampa ocupándonos de mantener al oponente en la zona de succión de ésta. En resumen, igual que en las películas.
Esto que suena algo sencillo en realidad no es nada fácil, y en su complejidad reside precisamente el encanto de Cazafantasmas. Por establecer un paralelismo algo banal viene a ser como ir de pesca. Nunca somos nosotros quienes controlamos la situación, puesto que los fantasmas son escurridizos e impredecibles, y de ahí se deriva el sentido de la variedad que tiene la acción durante las 8 horas de campaña, y que de otra forma quizá podría acabar cayendo en la monotonía.


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