Impresiones multijugador: Battlefield Bad Company| 29 de marzo de 2008 / Por Joan Abad Extremera | Página 2 de 3 |
La guerra más real en tu consola
Gráficamente y a primera vista, Battlefield: Bad Company tiene un acabado espectacular, con una nitidez asombrosa, unos personajes perfectamente modelados, un trabajo facial excelente y unas texturas muy buenas, tanto en las ropas como en las armas. Lo mismo sucede con sus efectos visuales, algunos tan llamativos como la posibilidad de tirar abajo la vegetación, árboles o palmeras, e incluso edificios que saltarán por los aires por el impacto de un misil de helicóptero, un disparo de tanque o un lanzamisiles.
Los vehículos y armas pesadas que hemos podido probar en la beta cortan el hipo, contando con un gran diseño y un uso totalmente real, destacando la vista especial en el interior de los carros de combate o los helicópteros, y una visión aérea en las baterías de misiles. En los coches, podemos decirle a un compañero que se ponga al volante mientras nosotros dirigimos la ametralladora, o al revés, aquí, desde luego, es mejor no hacer caso al título del juego, “Bad Company”, y es más apropiado ir siempre cerca de algún compañero.
Las animaciones son correctas; podemos correr, saltar y agacharnos, pero no hemos podido tumbarnos y arrastrarnos por el suelo entre la hierba como sí podíamos hacer en Call of Duty 4, y en general hay menos movimientos que en el juego de Activision. Algo que no nos ha gustado es que al caer derribados, Battlefield: Bad Company utiliza el modelo de física “muñeco de trapo”, algo que resta mucho realismo a los combates.
Coches, tanques, helicópteros, lanchas, morteros, todo un arsenal de vehículos pesados estarán a nuestra disposición en Battlefield: Bad Company.
Los mapas, grandes, están diseñados magistralmente combinando enormes espacios abiertos para los vehículos con mapas más centrados en escaramuzas; calles estrechas, edificios, casas, paredes reducidas para usar de cobertura y todos los elementos, vegetación, edificios, agua, tierra, están muy detallados y cuentan con unas texturas excelentes.
Los efectos de luz y sombras son impresionantes, aunque en algunos casos, sobre todo en interiores, el juego se presenta muy oscuro, llegando a correr totalmente a ciegas. Las explosiones son hiperrealistas, con un fuego y un humo muy trabajado.
Battlefield: Bad Company prometía escenarios totalmente destructibles, y esto es cierto, en parte. Los edificios y la vegetación es destruible, pero sólo si disparamos a puntos predefinidos. En el caso de los árboles o las palmeras en su base o en la copa, y en los edificios en algunas paredes, aunque también podemos atravesar un muro con un tanque o derribar unas vallas con un coche, pero si disparamos con nuestra ametralladora al suelo o a un barril, nuestras balas no dejarán ninguna marca, aunque sí observaremos el barril moverse, el polvo de la bala al golpear el suelo o el chapoteo del agua si disparamos a un lago.
Otro efecto que nos ha llamado la atención sucede a la hora de romper los cristales de una ventana, y es que tanto si disparamos desde el interior del edificio como desde el exterior, los cristales siempre saldrán en pedacitos hacia fuera. Seguramente estos pequeños detalles estarán solucionados en la versión final del juego, de cualquier modo, derribar la pared de un edificio con enemigos dentro no tiene precio, simplemente impresionante.

