Épico. Profundo. Una de las sagas más importante de la actual generación. La odisea espacial más esperada llega a su conclusión, y lo hace con broche de oro. BioWare concluye su gran trilogía dejando a los jugadores un Star Wars moderno que será recordado en los años venideros.
Bienvenidos a la lucha definitiva. Siempre que uno se enfrenta a un final de trilogía, ocurre lo mismo: las emociones están a flor de piel. Es imposible evitarlo. En el fondo llevas compartiendo las aventuras de un puñado de personajes desde hace cinco años, y la idea de que éste será su momento más épico y, a la vez (probablemente) la última ocasión de vivir con ellos esas aventuras que tan bien sabe retratar BioWare, produce un choque de sensaciones.
De hecho, todo aquel que haya seguido a Shepard hasta aquí y sepa un poco cómo empieza esta tercera entrega, probablemente se plantee lo mismo: ¿Veremos un Mass Effect 3 diferente? Y es que no es lo mismo reclutar un escuadrón de élite como hacíamos en la segunda entrega, teniendo tiempo a pasarse por unos cuantos bares, echarnos unos bailes o hablar con todo el equipo sin prisa alguna; que saber que el destino de la Tierra y de toda galaxia está en tus manos y debes darte prisa. ¿Significará esto que no tendremos tiempo para echarnos un bailecito o tener algún que otro escarceo amoroso? Seguro que no. Aunque la galaxia esté en peligro, siempre hay tiempo para eso.
Pero, por mucho que nos guste el concepto de vivir aventuras, lo cierto es que Mass Effect 3 es el juego más duro de toda la saga. No por ello más oscuro, como ocurría con su segunda parte (en la estructura de toda trilogía, la segunda debe ser la más oscura; véase Star Wars o incluso Indiana Jones), pero sí más cruda y con escenas donde, probablemente, se nos salten las lágrimas. Comenzamos.
Misión: salvar la Tierra
Si habéis jugado al último de los contenidos descargables,
The Arrival (La Llegada), entonces sabréis que Shepard comienza esta nueva entrega en la Tierra. Aunque no sea un gran spoiler, nos lo saltaremos diciendo simplemente que unos sucesos donde Shepard debe tomar una dramática decisión, le llevan a ser convocado a juicio en nuestro planeta. El comienzo de Mass Effect 3, que debería continuar este punto, no termina de darnos una solución a este caso. Quizá BioWare decidió “obviarlo” para no poner las cosas más difíciles al público que no lo haya jugado, o quizá dependerá de nuestra partida guardada. Por el momento, es un misterio.
Pero poco importa el pasado de Shepard, cuando rápidamente el juego nos presenta una invasión a la Tierra a escala global por parte de los segadores, que no nos dará más opción que huir lo antes posible a la Normandía. Por el camino tendremos tiempo de recordar los controles, aprender otros nuevos como la famosa voltereta que nos dará más agilidad a la hora de movernos y cambiar de cobertura, o el ataque cuerpo a cuerpo, la novedad del sistema melée que nos permitirá recargar una especie de “holoespada” para atravesar con ella a los enemigos que se nos acerquen.

Los combates serán más espectaculares y dinámicos que nunca, gracias en parte a las nuevas características que se han incluido.
También es buen momento para darnos cuenta de que, aunque Mass Effect 3 luce mejor que ningún otro, sobre todo en los espacios al aire libre que ofrece la Tierra, se nota que su
motor gráfico ha llegado al tope, algo que unido con el sistema de pasillos marca BioWare, no da toda la sensación de libertad que seguramente los diseñadores querrían haber implementado. Lo que sí se ha mejorado, y mucho, es el
sonido. El característico ruido de los segadores es aquí ultra-potenciado en cada uno de los ataques que desprenden contra la Tierra, y si posees un buen sistema de audio te sorprenderá gratamente. Básicamente, el equipo de sonido no ha tenido problema alguno en rozar el decibelio de distorsión para crear todo tipo de explosiones y ruidos sordos, para plasmar ese caos de la guerra futura.
En el camino nos enfrentaremos también a una de las nuevas ideas que BioWare deja entrever para esta nueva entrega. Sin detallar mucho, podemos decir que hasta ahora siempre hemos visto a Shepard como un héroe capaz de resolver todos los conflictos, siempre y cuando elijamos el camino correcto. La cuestión es, ¿y si no hay vía posible para solucionar un problema? Las consecuencias, sin duda, apelan, y mucho, al corazón.

Veremos tanto caras nuevas como algunas familiares. Todo un elenco de los personajes más queridos de la saga.
Shepard forma equipo de nuevo
Nada más comenzar volveremos al menú de
creación de personajes, un proceso en el que no habrá problema en importar nuestra partida guardada de las anteriores entregas. En el caso de no tener una disponible se nos planteará una pregunta acerca de una decisión difícil que tuvimos que tomar en el primer juego, así como un resumen de cómo fue nuestra “misión suicida” en Mass Effect 2. No podremos, sin embargo, configurar otras decisiones algo más secundarias, pero importantes, si no tenemos nuestra partida salvada, así que esperamos que la tengáis a buen recaudo.
Gracias a estas decisiones que configuramos, el juego podrá tramitar los diferentes personajes conocidos que veremos en la aventura. La aparición de
Ashley Williams o
Kaidan Alenko dependen, por ejemplo, de esto (lo sentimos mucho, Kaidan). En nuestra partida, una Ashley Williams bastante renovada y con una larga cabellera aparecía para deleite de aquellos que la echaban de menos desde la primera entrega.