Rusia está jugando al Tetris con varios países. La estrategia basada en el modelo de Pajitnov tiene más sentido de lo que parece

El objetivo del Tetris no es ganar, sino aguantar hasta que el otro colapse. El problema es que en esta partida el tablero lo compartimos todos

Alberto Moral

Editor - Guías

Es fácil para muchos olvidarse de que el Tetris, el que probablemente sea el videojuego más jugado de todos los tiempos (si tenemos en cuenta todas sus versiones y variaciones), nació en Rusia. Un país que por desgracia aparece en los titulares por sus tensas relaciones con sus vecinos y el resto del mundo, y que está librando una guerra contra Ucrania y echando un pulso geopolítico realmente bronco con Occidente.

Pero, si nos ponemos a analizarlo fríamente, lo que está haciendo Rusia en realidad ahora mismo es jugar una mega partida de Tetris a nivel geopolítico no sólo con Ucrania sino con el resto del mundo. Una partida, que Rusia sabe que no puede ganar, pero que tampoco podrán hacerlo los otros jugadores. 

El Tetris como acumulación de la complejidad

Cuando Alexey Leonidovich Pajitnov publicó Tetris el 6 de junio de 1984 mientras trabajaba para la Academia de Ciencias de la Unión Soviética en Moscú, no sólo introdujo uno de los videojuegos más conocidos y desafiantes que existen pese a su simplicidad: estaba haciendo una demostración de una estrategia que históricamente Rusia ha sabido aprovechar muy bien en todos sus conflictos: la acumulación de la complejidad

En improbable el caso de que haya alguien que no sepa como se juega al Tetris, el objetivo del juego es combinar unas piezas geométricas de no más de cuatro espacios presentados en formas diferentes para formar líneas horizontales y "eliminar" una fila. El problema es que estas piezas (tetronimós) van cayendo de la parte superior de la pantalla de una en una, alterando sus formas, y cada vez de forma más rápida. Al principio es fácil anticiparse y formar esas líneas, de hecho muchos jugadores prefieren amontonar tetrónimos para que el juego escale con rapidez de dificultad y sea un desafío mayor.

Pero el problema es que el Tetris es un juego sin fin, no contempla que el jugador pueda ganar porque nunca se van a acabar las piezas. Sólo se ha podido "ganar" al Tetris forzando un "crash" del programa, pero no es una victoria real, es un reinicio por fallo del programa ya que, para la inmensa mayoría de jugadores, ninguno será capaz de forzar al juego a consumir su memoria para reiniciarlo. Pero la realidad es que por acumulación de la complejidad de la estructura que se forma, eventualmente, el jugador colapsará

Pajitnov entendió esto y esa es la razón de que el juego siga siendo uno de los más jugados: la gracia no está en ver si se puede ganar o no, está en ver hasta cuánto es capaz de aguantar el jugador antes de que colapse y no sea capaz de corregir los errores que ha ido cometiendo al poner piezas en mal lugar o cuando no tocaba. 

La partida de Tetris de Rusia contra el mundo

Esta filosofía de diseño del creador del juego, y el núcleo central de la jugabilidad del Tetris, es perturbadoramente similar a cómo ha resuelto Rusia los conflictos contra sus enemigos o cómo está encauzando los actuales. Primero durante las primeras incursiones mongolas que forzaron a la ciudad de Moscú a resistir largo tiempo; los mongoles tenían tropas más numerosas, pero aquella rus que daba sus primeros pasos solo tenía que reconstruir para aguantar el siguiente envite y hacer que los invasores se desgastaran.

Estrategia similar fue la que aplicó el Zar Alejandro I cuando tuvo que resistir a Napoleón, esperar al desgaste y colapso de su enemigo con la ayuda del "general invierno"; jugada que repetiría Stalin para resistir los ataques de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial durante la Operación Barbarroja. En el presente, Putin está tratando de replicar esa estrategia de colapso de forma incremental, como en una partida de Tetris.

Empezó lenta, con sólo Ucrania como enemigo, pero luego se sumó Europa y la OTAN -aunque no se han implicado militarmente más allá de proporcionarle apoyo logístico a Ucrania-, y también se han visto involucrados países con fuertes lazos económicos y diplomáticos con Rusia, pero sin entrar de lleno en el conflicto. El problema es que todos se han visto arrastrados a una partida de Tetris en la que nadie es el que está poniendo las piezas; todos las reciben a la vez pero de formas distintas y a diferentes velocidades. 

Lo que pretende Rusia es tratar de aguantar hasta ver cómo se colapsan sus rivales, pero en el proceso ella también podría colapsar, aunque no hay forma de predecirlo, ya que hay tetronimós que pueden caer para todos y a la vez. Un ejemplo es la situación en Ormuz que afecta a todo el comercio mundial, y antes de eso -aunque la guerra aún no hubiera estallado- estuvo la Pandemia del COVID-19

Lo más preocupante es que, si nadie "gana" o nadie colapsa, el resultado podría ser un "crash" o reinicio duro. Y con cada vez más jugadores recibiendo piezas, a ver quien aguanta más y quien es el primero o los primeros en caer, el desenlace no es que pueda ser catastrófico, sino tan imprevisible como lo que ocurre si se fuerza el Tetris hasta obligar a reiniciarlo. No hay una pantalla de victoria, sólo una vuelta a la casilla de salida. 

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