
Carl el Mazmorrero tiene un tono que yo echaba mucho de menos, y no me lo ha dado la serie de Amazon
Estoy muy enganchado a la serie de libros de Carl el Mazmorrero. Si te gustan los videojuegos, y tienes más de 30 años, es fácil que el libro conecte contigo. No solo toda su narrativa está muy inspirada en los RPG y los Dungeon Crawler, sino que hace referencias obvias a juegos concretos y a series de televisión que puede que solo hayas visto si tienes esta edad (la de las Chicas Gilmore, mi favorita). Pero a mí no se me suele seducir con huevos de pascua o una recua interminable de guiños a cosas de la cultura pop vintage. Lo que más me gustó, y lo que más me gusta libro a libro es su honestidad.
Es difícil de explicar, pero es un tipo de honestidad que me recordó muchísimo a Fallout 3 y que no me encontré en la serie de Amazon de Fallout. El videojuego de Bethesda tiene bugs, es imperfecto, es marrón, feo y sucio. Es una manzana que sabe que se sabe a pudrir. Todos los protagonistas son horripilantes; me refiero a ese tipo de honestidad. Cuando llegó Fallout 4, creo que eso se fue perdiendo y se perdió del todo en la serie de Amazon. Precisamente por eso, dejé de verla al principio de su segunda temporada. Me parece de plástico.
La serie de Amazon quiere molar, quiere fingir que es guay. Hasta los necrófagos son guapos. Capítulo a capítulo, cada vez me costaba más ver esa crítica a nuestro pasado. Fallout 3 vuelve fea nuestra cultura. La cubre de polvo, de herrumbre y de cucarachas gigantes para que nos dé asco nuestro pasado. Al jugar, tú sabes que el título te está diciendo que como sigamos así, vamos a acabar mal. Pero la serie de Amazon no hace eso; al contrario. Muestra elementos de nuestro pasado con nostalgia, y hasta la propia historia no para de hablar de ese pasado que no estaba tan mal. Le cuesta tener mala leche, le cuesta ser sucia y desagradable. Y eso es justo lo que es Carl el Mazmorrero: algo con mala leche, sucio y desagradable. Por eso me parece un libro que sabe recoger perfectamente bien el espíritu de aquella Bethesda, que tan bien entendió también Obsidian, y que se difumina en los capítulos de Amazon.
Carl el Mazmorrero es un superviviente del refugio. Es un tipo que creía que tenía la vida más o menos solucionada y, de repente, por un evento canónico y loco, se ve obligado a adentrarse en el mundo real, que es todavía más loco y mamarracho que la mentira en la que él vivía. Su casa, su antiguo hogar que compartía con su ex, es el refugio de los moradores de Fallout, y la mazmorra es ese mundo real con todos sus extraterrestres y política, es la realidad, lo que hay una vez deja atrás su casa. Tanto en Fallout 3 como en Carl el Mazmorrero, sus protagonistas creían que la realidad era lo que ellos habían vivido antes de que ese evento ocurriera, pero se equivocaban. Y de las cosas más divertidas que hay en las dos obras es acostumbrarse a esa nueva realidad porque… bueno, porque es la auténtica realidad por muy increíble que parezca.
Fallout 3 es Carl el Mazmorrero
Eso da origen a muchísimas bromas a costa de Carl, pero lo que puede parecer su mayor debilidad (no pertenecer a ese mundo nuevo al que llega) acaba siendo su mayor fortaleza, pues como en Fallout 3 eso le da una manera de tomar decisiones y llegar a soluciones muy retorcida a la que nadie llega. Y qué decir cuando la novela avanza y empiezan a aparecer las facciones políticas a las que Carl debe afiliarse o, al menos, fingir empatía. Esto me recordó mucho ya no a Fallout 3, sino a Fallout New Vegas.
Todo esto también está en la serie de Amazon, pero la serie se libra de algo que sí está en Carl el Mazmorrero y en Fallout 3: la sensación de que todos los protagonistas y personajes son miserables. Ya no es solo que en la serie todos salgan guapos, es que todos los personajes de la ficción acaban teniendo un brillo interior, una profundidad humana; buenas intenciones. En el videojuego eso no ocurre, al menos no como algo positivo.
En Fallout 3 y el libro no existe esa bondad, al menos no tan de manual. Es el yermo, no hay espacio para ser bueno o bondadoso. Solo hay sitio para seres miserables, pero es un tipo de miseria cuqui, inocente y mona, como la de Carl. Me explico. Carl sí tiene buen fondo, eso se nota ya cuando decide ocuparse de los ancianos al final del primer libro, pero el libro lo cuenta como un demérito, como un defecto suyo. Es más tonto por esos arrepentimientos que sufre. Eso ocurre igual en Fallout 3. El bueno o el listo es más miserable por serlo. Es un detalle que puede pasar desapercibido en la construcción de personajes, pero está ahí, y me encanta.
Justamente por lo bien que le tiene pillado el punto a la Bethesda que me gusta, es por lo que me ha encantado Carl el Mazmorrero. Tiene ese sabor rancio de PS3 y Xbox 360 que ya no existe. Más allá de los guiños que hace a nuestro cultura pop, funciona porque es un libro de personajes marrones y bugeados, con defectos y deméritos. No son guapos, nada se siente falso como sí lo nota en Fallout 4 o producciones como Avowed.
Fallout 3 y Fallout New Vegas tenían algo especial, porque todavía se fijaban en los ritmos del CRPG y de Fallout 2, no tanto en las nuevas audiencias, a quedar bien en la foto y a ser una fruta que prefiere ser de plástico a reconocer que se pudre por dentro. Por todo esto, si los CRPG de esa época te flipan, disfrutarás de Carl el Mazmorrero; y viceversa. Si buscas lo más parecido a Carl el Mazmorrero, ve a estos títulos, pero no a la serie de Fallout de Amazon.
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