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Han cogido una saga clásica, se han inspirado en uno de los mejores juegos de la década, y me han regalado 3 horas de acción increíbles

Han cogido una saga clásica, se han inspirado en uno de los mejores juegos de la década, y me han regalado 3 horas de acción increíbles

Ya hemos jugado a Castlevania: Belmont's Curse, lo nuevo de los autores de Dead Cells y The Rogue: Prince of Persia

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Han cogido una saga clásica, se han inspirado en uno de los mejores juegos de la década, y me han regalado 3 horas de acción increíbles
alejandro-morillas

Alejandro Morillas

Colaborador
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Alejandro Morillas

Colaborador

Si hay un juego que me ha enganchado estos años, más allá de toda lógica y mesura, es Dead Cells. En parte porque no sabía qué esperar del título en su momento, pero también indudablemente por el saber hacer del equipo de Evil Empire. Supieron crear un bucle jugable adictivo como pocos, así como una sensación de ritmo muy reconocible dentro de un género tan masificado. De hecho, lo más reminiscente que he jugado a Dead Cells en este tiempo ha sido el fabuloso The Rogue Prince of Persia, también desarrollado por ellos. Con Castlevania: Belmont's Curse han querido dar un salto de escala aún mayor, cogiendo el testigo de otra de las licencias más legendarias del medio.

Hace varias semanas acudí a París a probar Castlevania: Belmont's Curse. Fueron alrededor de 3 horas de partida con absoluta libertad, y me alegra poder decir que esas sensaciones que me enamoraron de Dead Cells también están aquí presentes, haciendo que Castlevania: Belmont's Curse se presente como la mejor oportunidad que la saga ha tenido para brillar en muchos años.

La vuelta a la vida de Castlevania

Desde sus primeros compases, Castlevania: Belmont's Curse deja claras dos cosas: quiere mirar de frente al legado de la saga y, al mismo tiempo, encontrar una identidad propia. La demo arranca presentándonos a un Trevor Belmont envejecido que cede el testigo a su hija Rose tras la muerte de su madre Sypha. A partir de ahí, el juego construye una premisa marcada por la maldición de la protagonista, el tarot y una dirección artística que apuesta por una estética de animación tradicional, casi de cómic, especialmente potente en sus escenas iniciales.

Una vez obtenemos el látigo, el juego encuentra su verdadera personalidad y esencia

Lo primero que me llamó la atención de su anuncio fue su apartado artístico, y no es para menos: con un acabado 2D digno de una serie animada, se nos presenta a la siguiente sucesora del linaje de los Belmont. Es imposible no ver un poco de la maravillosa serie de Castlevania de Netflix en los diseños de los personajes, así como en ciertas decisiones. Es algo en lo que pudimos profundizar entrevistando a sus responsables, que efectivamente confirmaban que buscan en este Castlevania: Belmont's Curse  un punto de encuentro para los amantes de los juegos y la serie.

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También llamaba mucho la atención desde sus primeros compases el mimo puesto en Rose, la protagonista que controlaremos. Sus animaciones no se limitan a cumplir, ya que cada ataque tiene variaciones, cada postura parece cuidada hasta el extremo y hasta el regreso a la posición neutral después de blandir la espada transmite una delicadeza poco habitual. Ese trabajo artesanal se extiende también a los fondos, con estampas realmente espectaculares: aldeas en llamas, columnas de humo rojizas, ruinas desoladas y una presencia visual (potenciada por una sugerente París en ruinas) que refuerza constantemente el tono gótico de la aventura.

En lo jugable, Belmont's Curse empieza de forma relativamente clásica. Rose cuenta con una espada como arma inicial, arcanos que consumen magia (como una bola de fuego inicial) y un sistema de progresión tradicional basado en experiencia, subida de nivel y mejora natural de atributos. En un momento en el que tantos juegos de acción 2D abrazan estructuras roguelite, resulta casi refrescante encontrarse con una aventura de avance más directo, construida a mano y con una sensación de progresión más cercana a la vieja escuela.

Castlevania: Belmont's Curse

La estructura del juego es la de cualquier otro plataforma de acción 2D en scroll lateral. Cuenta con un recorrido lineal hasta el siguiente objetivo, pero con muchas posibilidades para perderse por el camino en busca de secretos y desafíos opcionales. También, ha introducido una mecánica muy curiosa de investigación: para llegar a ciertos jefes se abrirá una especia de entrada en nuestro diario. A medida que encontramos ciertos objetos o hablamos con NPCs que tienen información al respecto, podemos localizar de forma más precisa al siguiente jefe.

No es necesario hacer este proceso para llegar hasta ellos, algo que se agradece y favorece la exploración libre, pero es un sistema que en la prueba ha funcionado muy bien para orientarnos por su intrincado mapa. También hay detalles de diseño ambiental que invitan a mirar con atención a sus preciosos decorados. Más allá de las grietas evidentes en paredes secretas, el juego introduce pistas visuales más sutiles, como ratas que parecen salir de determinados muros para señalar posibles accesos ocultos.

El látigo. Todo un clásico de Castlevania

La gran sorpresa de su jugabilidad llega con el látigo, aunque no de la forma que esperábamos. Tras derrotar al primer y misterioso jefe, El Caído, Rose absorbe su arcano y obtiene una de las herramientas más icónicas de Castlevania, el látigo de la familia Belmont. Sin embargo, su utilidad no reside en lo ofensivo, sino en cómo impacta en la navegación. Es el elemento que define el ritmo y la fluidez que Evil Empire ha querido inculcar en Castlevania: Belmont's Curse, el sabor que definirá esta entrega. Una vez lo obtenemos, el escenario empieza a llenarse de puntos de anclaje, balanceos, enganches, impulsos hacia enemigos y desplazamientos pendulares que cambian el ritmo de la exploración y del combate. Es en ese momento cuando el juego parece encontrar su verdadera personalidad y esencia.

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El látigo no solo permite moverse mejor, sino también combatir de una manera mucho más espectacular. Poder engancharse a los enemigos, acercarse a ellos, golpearlos con espada y látigo y encadenar acciones con una agilidad casi acrobática genera una sensación muy satisfactoria. De hecho, la sensación y la animación de ese ataque es muy parecida a la que vemos en Ataque a los Titanes. Evil Empire vuelve a demostrar que entiende muy bien cómo construir una movilidad con ritmo propio, de esas que se disfrutan tanto por su utilidad como por la simple sensación de ejecutarlas.

Resulta refrescante encontrarse con una aventura de avance más directo y con una sensación de progresión más cercana a la vieja escuela

También he visto secciones de plataformas muy exigentes (pinchos incluidos), en las que el látigo será fundamental. Estas partes exigen planificación, ritmo y una comprensión muy precisa del escenario para superarse. A esto se suma un sistema de armas con bastante potencial. En la demo pude probar varias opciones dentro de las siete familias disponibles. La espada larga introducía un componente de timing, con ataques que ganan daño tras una esquiva o cortes en carrera; los cestus obligan a asumir más riesgo por su corto alcance, pero recompensan con combos rápidos y golpes cada vez más potentes. El espadón, por su parte, cambia por completo el tempo del combate gracias a la posibilidad de cargar ataques demoledores.

Cada arma modifica la forma de aproximarse a los enemigos, algo que ya ocurría en Dead Cells. Además, dentro de cada familia habrá diferentes tipos de armas que pueden cambiar ciertos parámetros más allá del daño.

Castlevania: Belmont's Curse

La magia también es importante

Los arcanos también parecen funcionar como algo más que habilidades secundarias, ya que su uso será fundamental para superar ciertos jefes sin sufrir en exceso. Están vinculados a cartas del tarot que vamos mejorando cumpliendo ciertos desafíos, pero también a los jefes finales que debemos encontrar. También habrá misiones secundarias opcionales que nos recompensarán con nuevas armas y hechizos, como la cruz clásica de la saga o hechizos de fuego más potentes que los del inicio. 

La demo también mostró una buena integración entre combate y exploración. Por ejemplo, la habilidad Luz Sagrada funciona como una especie de parry (activado justo antes de recibir un golpe), pero también sirve para disipar ciertas barreras del escenario. Lo interesante es que puede ejecutarse sin romper el combo, permitiendo mantener la ofensiva mientras se responde defensivamente. Una vez te acostumbras a combatir combinando ese doble proceso de atacar y defender, la lucha se vuelve incluso más satisfactorio e interesante.

Castlevania: Belmont's Curse

En cuanto a jefes, la demo dejó momentos realmente intensos gracias a su estupendo diseño estético y mecánico. Cada uno de ellos tiene su propio truco o muro que superar, y son completamente diferentes entre sí. Además, a nivel narrativo también tienen mucho interés pues, una vez los derrotamos (además de obtener nuevas habilidades, poderes o armas), encerramos su espíritu en nuestras cartas del tarot. De esta forma, empiezan a comunicarse con nosotros y entre ellos para hacer avanzar la trama del juego, algo a lo que ayuda su estupenda localización de texto en castellano. También pudimos ver su doblaje en inglés y japonés, ambos a un muy buen nivel.

A falta de ver cómo evolucionan su estructura, variedad de escenarios y equilibrio a largo plazo, Castlevania: Belmont's Curse deja una primera impresión muy ilusionante. Es visualmente precioso, trata con respeto el legado de la marca y, sobre todo, es capaz de mostrar una personalidad propia dentro del reconocible sello jugable de Evil Empire. Aún faltan por pulir ciertos detalles de cara a su lanzamiento, como por ejemplo un rendimiento irregular o ciertas imprecisiones con el látigo cuando hay saturación de elementos con los que interactuar. Sin embargo, aún queda tiempo de sobra para trabajar esos detalles que, por fortuna, no han impedido que disfrutemos al máximo de esta primera toma de contacto con el juego.

Si la versión final mantiene este nivel de creatividad, variedad y ritmo, podemos estar ante una secuela de la marca que va más allá de lo digno, destinada a marcar con decisión el nuevo rumbo de la serie. Podemos estar ante el Ninja Gaiden: Ragebound de este año, con una resurrección valiente de una marca mítica por parte de un estudio actual que ya ha demostrado de sobra sus capacidades. El próximo 15 de octubre descubriremos hasta qué punto Castlevania tiene algo que aportar al panorama del videojuego actual.

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