
Desde hace varios años, Ubisoft ha dejado claro que no saben qué hacer con la historia marco de la franquicia, por lo que deberían cambiar el formato
A grandes rasgos, creo que Assassin's Creed Black Flag Resynced es una historia de éxito. El primer remake propiamente dicho de la franquicia que utiliza como base unos de los juegos más queridos y celebrados por la comunidad. Ubisoft se ha acercado al proyecto con una reverencia muy prudente, manteniendo los puntos fuertes, expandiendo de manera inteligente algunos aspectos y depurando las aristas que más deslucían el conjunto. Por supuesto, el impacto no es el mismo que tuvo el juego en 2013 por varias razones. No ha pasado suficiente tiempo como para hacer del remake una experiencia transformadora y el título se dirige principalmente a los que ya estaban convencidos de antemano de sus bondades. Pero después de unos años muy complicados para Ubisoft, todo parece indicar que están ante el tipo de éxito comercial que tanto necesitaban.
Nadie al timón
Una de las decisiones más controvertidas ha sido la de eliminar por completo la historia original que transcurría en las oficinas de Abstergo, donde encarnábamos desde una perspectiva en primera persona a un trabajador que investigaba una serie de fenómenos extraños y al final descrubría que Juno seguía escondida en los servidores de la compañía. Después, la antagonista suprema, la que en teoría había estado manejando los hilos durante milenios, desapareció sin ceremonia alguna. Al parecer, hay un cómic donde se explica deprisa y corriendo cómo los Asesinos lidian con ella, pero estimo que esta información no habrá llegado ni a un 1% de los jugadores de la saga. ¿Qué manera de resolver cliffhangers es esta? Solo hay dos maneras de entenderlo. O es desidia absoluta, o no hay nadie con mando en plaza que pueda ordenar las ideas y ejecutarlas. Me inclino por lo segundo.
Los juegos protagonizados por Desmond ponían muchísimo peso en la historia que se desarrollaba en la actualidad. El objeto de las excursiones al pasado de hecho eran para rastrear las Piezas del Edén con el objetivo de obtener su localización en el presente y poner freno a una amenaza global. Con la decisión de matar a Desmond en 2012 los gestores de la franquicia podrían haber aprovechado la oportunidad para transicionar a un modelo diferente, donde, sin apocalípticas ráfagas solares de por medio, la franquicia pudiera moverse con una mayor libertad, con historias autoconclusivas y sin apuestas tan fuertes en el horizonte. Pero claro, 2012 fue el año de la primacía de Los Vengadores, los universos compartidos y las fases, por lo que Ubisoft optó por continuar con el modelo. El problema es que lo hizo a medias.
Durante unos años, la narrativa marco estuvo completamente desenfocada y se convirtió en un fastidio más que otra cosa. Con el reseteo parcial de Assassin's Creed Origins, el tema volvió a centrarse en un personaje concreto como Layla Hassan y parecía que iba a algún lado. Pero de nuevo, cuando ella concluyó su historia en 2020, nos volvimos a quedar en tierra de nadie. A estas alturas, parece bastante claro que Ubisoft no tiene ni idea de a dónde ir o qué hacer con este aspecto de la saga. La decisión de arrancar las secciones originales en Abstergo de Resynced no hacen más que certificar que no quieren que potenciales nuevos jugadores se líen con aspectos que a estas alturas ya no importan. Juno no importa, sus planes menos. ¿Para qué sacar todo a esa colación cuando es agua pasada?
Un final a la altura
Y a pesar de todo, hay una parte nada desdeñable de la comunidad, de los que han jugado a todos los juegos principales de la saga y la han seguido de cerca durante casi 20 años, que requieren una resolución a la altura. No un cómic, no un refrito transmedia de ningún tipo. Una resolución concluyente, con sentido, en una de las entregas principales, con un presupuesto considerable que vaya más allá de una triste cinemática. Precisamente porque Ubisoft le debe tantísimo a esos jugadores primigenios, debería priorizar un cierre a la altura de todo lo que tenga que ver con los Isu, los dioses de los distintos panteones, su civilización precursora, el Edén y el papel que Desmond, Layla y sí, también Juno, han jugado en toda la parafernalia. Un final concluyente. Ya sé que es un tabú para todas las franquicia mediáticas, pero dejar que las cosas se deshagan como un azucarillo en un café es un destino patético y un precedente terrible para cualquiera que luego vaya pidiendo holgura y paciencia para una historia ambiciosa que abarque múltiples entregas.
Una vez entregado ese final concluyente, lo lógico sería ejecutar una transición hacia historias autoconclusivas, sin dejar cuestiones en el tintero y sin tratar de enhebrar tantos hilos narrativos que al final no van a ninguna parte. Está claro que es lo que quieren hacer. ¿Quién sabe cuáles eran los designios primigenios de los que concibieron todo este tinglado en un primer momento? Hace muchos años que ya ni siquiera están en la compañía y no le deben nada a Ubisoft. La franquicia es el resultado de muchos cocineros que se han ido pasando el relevo, no siempre con la máxima consideración debida a los antecesores. Un buen final y a otra cosa, pero sin más promesas vacías de contenido o intentar fidelizar a la audiencia con recursos baratos de telenovela o folletín decimonónico.
Con un buen clímax y un final ambicioso, las críticas a la ausencia de esta narrativa marco creo que desaparecían casi por completo. Porque lo que enfada no es la ausencia en sí, sino el poco respeto que Ubisoft ha tenido a su audiencia con este tema. No es de recibo pedir a millones de jugadores que inviertan tanto tiempo en algo y luego dejarlos tirados.
Casi todos los universos compartidos están en crisis. Las audiencias se estancan o disminuyen con el tiempo, las cosas se complican en exceso, la emoción decae cuando se sabe de antemano que nada que sea rentable va a terminar a destiempo. En vez de terminar por todo lo alto, se alargan las cosas hasta una decadencia inexorable. Es muy difícil escapar de este ciclo natural. Los finales importan. Y si luego hay que abrir una nueva etapa, que sea de verdad, no a medias o arrastrando los pies o volviendo a los valores seguros al primer signo de inestabilidad comercial. Creo que Assassin's Creed lo tiene mucho más fácil que otros universos mediáticos. Un final certero y luego libertad total para llevar las cosas con flexibilidad máxima. Sin infinitas consideraciones por una continuidad desmadrada y ya casi imposible sostener.
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