Creo que el desafío más grande de un remake no es actualizar un juego, sino tus recuerdos. Quizá te pase como a mí, que Assassin's Creed Black Flag es una de mis entregas favoritas de la serie. Y 13 años desde que se lanzó el original dan para que esos recuerdos lo endulcen todo aún más. Así que volver a este mar de piratas me hacía mucha ilusión, pero también me daba miedo, porque como el propio Animus, es imposible evitar el efecto sangrado. El código genético de ese recuerdo impoluto estaba a punto de modificarse. O resincronizarse....
¿Cuál ha sido el resultado? Todas mis horas en este nuevo Caribe me han traído muchas y muy buenas sensaciones, pero también otras que había olvidado. La que más me urge escribir aquí, antes incluso de hablar de los gráficos, es la de volver a esa fórmula clásica de Assassin's, la de un botón, una muerte. En el que tu ritmo y tu progresión no se detenía por una barra de vida del enemigo y mecánicas de RPG. Todo en Black Flag Resynced es tan rápido como lo era en el original, y eso da un maravilloso estímulo al jugador, que se siente como... bueno, como un Asesino de verdad. Poderoso y letal. Atravesar los escenarios llenos de enemigos y despachar uno tras otro de un plumazo es una sensación que la franquicia no debería perder nunca.
Pero sí, el protagonista es el apartado visual en este Resynced. Quizá en Ubisoft hayan decidido ponerle este nombre también porque, como yo, ya no saben dónde está la línea entre remake y remaster. En este caso, es aún más borrosa todavía, porque no solo es una recreación gráfica completamente nueva, sino que se han retocado cosas aquí y allá para mejorar la experiencia. No tantas como requeriría un juego completamente nuevo, pero las suficientes como para que la experiencia no sea exactamente 1:1.
En un mundo sin oro...
La nueva actualización del motor Anvil ha creado el Caribe más hermoso en la memoria de la franquicia. Ya nos dejó asombrados en Assassin's Creed Shadows, pero os aseguro que aquí lo va a volver a hacer. No solo todas las ciudades como La Habana, Nasáu, Inagua y todas las islas están recreadas con un detalle inmenso, sino que no puedo dejar de remarcar el gran trabajo de iluminación. Porque la luz es la correcta. La paleta de colores, la adecuada para obtener esa imagen perfecta que te imaginas al estar en una playa tropical o a lomos de un barco en una tormenta. Se nota que, viniendo de Shadows, donde mejor se ha desenvuelto Black Flag es en los entornos naturales y selváticos, en los que el juego luce especialmente bien.
Por supuesto, los personajes también se han beneficiado enormemente de este remodelado. Quizá el mejor ejemplo sea Barbanegra, que se parece más a esa mítica CG para el tráiler de anuncio del original, que a su modelo dentro del juego. Estas escenas cinemáticas son prácticamente iguales, casi plano por plano, pero de nuevo se han retocado aquí y allá si se consideraba necesario.
Te va a entrar por los ojos, no hay duda
Ya solo por esto, merece la pena volver a reunirse con estos personajes de los que un día te despediste para siempre: Barbanegra, Charles Vane, Calico Jack, James Kidd, Anne Bonnie... Volver a encontrarse con ellos ha sido muy interesante, porque quizá fueron los personajes que más recordaba dentro de un Assassin's Creed. Un Black Flag que, aún así, poseía una historia algo convulsa. Tratando de hacer malabares entre ser un juego de la franquicia, teniendo su ración de Animus y Abstergo, pero a la vez ser una aventura de piratas, a veces las misiones se sentían un poco como una antología de historias fragmentadas, de retales de la vida de estos piratas... y esto también pesa en Resynced. Y aún así, no hay duda de que estos personajes tienen fuerza y carisma de sobra. Eso es lo que hizo grande a esta entrega.
Porque lo interesante de Black Flag fue, y sigue siendo, que su mundo es una delicia de explorar. Logró encontrar una lista de actividades icónicas, entre las cazas templarios, la pesca con arpón, la exploración de galeones hundidos y, sobre todo, las batallas navales con abordaje en tiempo real que siguen funcionando prácticamente igual de bien que el primer día. Se ha rescatado todo, desde la personalización y fortificación del barco, hasta esa especie de juego de gestión que en su día hicimos con la Companion App del móvil y que ahora puedes seguir gestionando desde el camarote del capitán.
...podríamos haber sido héroes
¿Qué aporta entonces esta versión? Más de lo que parece. El combate está muy mejorado respecto al original. Sabe mantener una buena dinámica entre acción y reacción, perfeccionando los parries y no olvidándose de lo que decía al principio: el golpe satisfactorio viene de acabar con los enemigos con un solo botón. Así que ir combinando estocadas, parries, disparos a quemarropa, patadas y lanzamientos de cuerda con gancho logra una sensación muy buena en los combates que suelen terminar con remates cinemáticos muy vistosos. Los más puristas, eso sí, van a tener problemas con algunos de los enemigos importantes con los que Resynced ha querido convertir en los clásicos jefes finales con su propia barra de vida.
Creo que el punto flojo sigue siendo una IA bastante nefasta. Es en estos momentos donde realmente ves que el código interno sigue siendo el mismo, con enemigos cegatos o que tienen comportamientos erráticos. Incluso aunque el sigilo renovado arregle buena parte de todo esto, algunos problemas permanecen. Incluso los más icónicos que se terminaron convirtiendo en un meme, como ir asesinando desde un montículo de paja a un soldado tras otro que va a investigar el grito del anterior, siguen aquí presentes.
Lo que más me gustó de Black Flag no solo se ha mantenido, sino que se ha potenciado.
Algo parecido sucede con todo el envoltorio del juego. ¿Recuerdas toda esa parte moderna en primera persona como un trabajador anónimo que empezaba en las oficinas de Abstergo? Pues ha desaparecido por completo. Black Flag llegó justo en ese momento convulso de la franquicia que, tras el final de Desmond y Assassin's Creed III, no sabía exactamente a dónde debía tirar y, aunque aportaba información al trasfondo de su universo, todavía no se animó a crear ningún arco nuevo. Aquí en Resynced todo eso se ha eliminado para intentar adaptarlo a la línea moderna post-Shadows, es decir, usar el universo de la franquicia de forma más opcional, por medio de esas anomalías del Animus que podemos encontrar para conseguir información extra, además de algunos centrados en los personajes secundarios principales como Barbanegra o James Kidd.
Los nuevos contenidos de Black Flag
La cuestión es que el juego no se llama Resynced por casualidad, sino que Ubisoft ve este remake como una verdadera y canónica resincronización; es decir, todo lo que ocurrió en el original habría sucedido, pero esta es otra interpretación que el Animus ha creado. Como justificación está bien, pero lo cierto es que he llegado a echar un poco de menos esa parte moderna, incluso con sus problemas. Era divertida porque era casi como un metadiscurso sobre Abstergo como una versión malvada de la propia Ubisoft utilizando los recuerdos y el pasado como entretenimiento. Y todo eso sí que se ha perdido en su código genético.
Por suerte, lo que más me gustó de Black Flag no solo se ha mantenido, sino que se ha potenciado. En lo narrativo, aunque las secuencias del presente hayan desaparecido, se ha añadido mucho contenido nuevo de valor para el pasado. Barbanegra, sin duda, ha sido de los personajes más beneficiados, con un arco de personaje expandido, con el que Ubisoft incluso ha ido más allá del deber para dedicarle un capítulo endgame con 8 misiones secundarias. El propio Edward tiene un arco personal mejorado con algunas escenas nuevas y otros como Stede Bonnet también han sido retocados.
A lo ya mencionado se le unen algunas misiones secundarias nuevas, como las de los nuevos miembros de la tripulación: Lucy Baldwin y el Padre. Dos personajes completamente nuevos con sus propias historias personales, que desbloquean mejoras para el barco. Sus misiones no son quizá nada destacable, y eso entronca justo con lo que os comentaba al principio de cómo desenterrar los recuerdos, a veces, no siempre es bueno. Porque Black Flag sigue siendo de mis Assassin's favoritos, pero volver a él me ha hecho recordar que no tenía el mejor diseño de misiones en muchos momentos. Cuando se centraba en el sigilo era lo mejor, y cuando no lo hacía caía en misiones de absoluto recadero y otras que no tenían el mejor diseño de niveles si lo comparamos con entregas posteriores. Viniendo de Shadows y las posibilidades de infiltración de Naoe, por ejemplo, queda en evidencia lo directo que es la aproximación de Kenway.
Aun así, Ubisoft ha retocado siempre aquí y allá, ha aprovechado más esa mecánica de arbustos para mantener el sigilo, ha mejorado sobre todo esas infames misiones de seguir y espiar al objetivo, no solo para que funcionen mejor, sino para que puedas continuarlas incluso si te descubren. También han mejorado el diseño de algunos fuertes en los que infiltrarnos para que sea más divertido. Pero no todo está reconstruido, y algunas misiones pobres siguen ahí presentes y son igual de rígidas que lo eran en la época, como esa en la que el juego emula un modo horda de la época, cuando conocemos a Rhona Dinsmore.
Con todo, es fácil recomendar Black Flag tanto si has jugado a él como si no. Si lo has hecho, solo hace falta volverte a encontrar con la increíble banda sonora de Brian Tyler para volver a vibrar como la primera vez. Te va a entrar por los ojos, no hay duda, y creo que Ubisoft ha encontrado un equilibrio bastante bueno en este remake que satisfará a muchos. Podía haber hecho lo mínimo imprescindible, centrándose en lo visual, y sin embargo ha corregido, rediseñado, añadido y pulido en muchas ocasiones, permitiendo además un precio de lanzamiento más bajo que un juego completamente nuevo. Y aunque se hayan quedado cosas en el tintero, esas fricciones también ayudan a que siga siendo el mismo juego que recuerdas y amas.
Así que os soy sincero: tenía muchas ganas de volver a este Caribe. Estuve incluso a punto de hacerlo cuando empezaron a circular rumores de este remake y decidí esperarme. Y no me arrepiento en absoluto. Sí, ha habido un poco de resincronización de mis recuerdos, pero a cambio me he vuelto a encontrar con esas increíbles puestas de sol desde sus playas tropicales, al cruce de los aceros y el ron en tabernas destartaladas, y a la tormenta en alta mar a lomos de mi propio barco en libertad. Y todo eso me ha dado nuevos recuerdos que guardaré como un tesoro.
Volver a Black Flag Resynced me daba un miedo tremendo por lo que pudiera hacerle a mis recuerdos, pero el viaje ha valido totalmente la pena. Ubisoft no se ha limitado a meter un lavado de cara con el motor Anvil; ha tocado la fórmula con cabeza, manteniendo ese combate y sigilo directo de un botón y una muerte que tanto echaba de menos sin los rodeos del RPG moderno. Es verdad que arrastra los vicios de diseño de la época y que la eliminación de la trama moderna de Abstergo dejará a más de uno descolocado, pero las novedades narrativas, las misiones mejoradas de sigilo y el imponente espectáculo visual del Caribe compensan cualquier grieta del Animus. Un equilibrio muy logrado entre el respeto al clásico y el pulido moderno, ofreciendo una aventura divertidísima (y a un precio ajustado). Así que, si tenéis ganas de sol, batallas navales y salitre, no lo dudéis: subid a bordo, porque el tesoro de la franquicia merece ser desenterrado de nuevo.
Comprar Assassin's Creed: Black Flag - Resynced- Ni remaster ni remake, a medio camino entre ambos.
- Se ha pulido mucho en lo jugable, con mejoras en el sigilo, misiones y niveles.
- Pero otras han quedado sin tocar, y se nota algo más anticuado.
- Visualmente es un espectáculo que no deja indiferente. Ubisoft al más alto nivel.
- Se han expandido historias y arcos narrativos con nuevas misiones... y se han cargado las secuencias del presente.
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