City Tales - Medieval Era ya ha cumplido un ciclo y se ha estrenado en su versión 1.0, perfeccionando lo que ya estaba bien hace un año
Los juegos de estrategia con un enfoque mucho más casual rara vez se salen de lo que funciona: el acercamiento de Stardew Valley con una granja o ciudad que gestionar y hacer crecer. Si bien no hay ningún problema en esto —sobre todo porque es algo tan común que resulta difícil extirparlo del imaginario colectivo—, los juegos cozy de construcción pueden ir un paso más allá; y eso mismo pensó Irregular Shapes en 2025. El estudio independiente decidió apelar a un grupo de jugadores no muy grande, aunque sí deseoso de experiencias más constreñidas, divertidas de jugar y fáciles de entender. Ahora, con la versión 1.0 de City Tales por fin en el mercado, he vuelto a él para ver no solo cómo ha evolucionado, sino también para recomendar un juego que ya en su acceso anticipado valía la pena.
En su momento, de hecho, os hablé del juego apostando por la comparación. Si Manor Lords es el ejemplo más duro y poco permisivo del género de los city builders medievales, City Tales es su versión cozy game; una que, en realidad, no agacha la cabeza frente al juego de Slavic Magic, a pesar de no jugar en la misma liga. Y es que lo que hace muy bien City Tales es llenar un hueco que jamás pensé que debería estar ocupado: el de los constructores de ciudades capaces de ser relajantes. Eso sí, antes de entrar en materia, recordad que la demo del juego en Steam sigue estando disponible para probar por vosotros mismos lo que voy a mencionar a continuación.
Un juego bonito que disfrutar sin complicaciones, tampoco concesiones
Así, los pilares de City Tales son muy claros: construye un reino medieval y hazlo crecer en consecuencia. No obstante, y quizá lo más interesante, es que Irregular Shapes no se limita a "hacer su propio Manor Lords para los que quieren una experiencia tranquila" y añade muchos aspectos bienvenidísimos al género. Por norma general, los grandes constructores de ciudades cimentan la dificultad de ampliar las urbes en el número de mano de obra o ciudadanos que tengamos. Sin embargo, el estudio apuesta por un concepto mucho más extraño: la mano de obra son NPC con voz, voto y personalidad.
Así, City Tales demuestra tener mucha más personalidad que otros títulos del género, y es que de personalidad también va la cosa. Las ciudades del proyecto de Irregular Shapes viven y respiran. Cada uno de estos personajes puede ocupar puestos de trabajo como mineros, cazadores o pescadores, aunque es cierto que hay algunos que tienen mayor predilección por una tarea que por otra. Pero lo interesante es que City Tales, gracias a ellos, está pensado para disfrutarse a un nivel más narrativo, casi de juego de rol. Cada uno nos pedirá ciertas tareas a completar o mantendrá largas conversaciones sobre lo que quiere o no, y sobre sus aspiraciones.
Otro de esos aspectos que rezuman originalidad es cómo el juego evoluciona a la par que nosotros. Sí, suena algo obvio, ¿no? Un juego de construcción de ciudades que, dependiendo de lo que construyamos, pasa de ser un pueblo a una urbe; pero no van por ahí los tiros. Cuando he mencionado que la ciudad vive y respira, sus NPC no son los únicos que contribuyen a ello. Para empezar, City Tales es bastante laxo en cuanto a cómo y dónde podemos construir. Si bien se basa en barrios —no en construcciones individuales—, donde cada distrito estará dividido en casas o comercios, la vida de los aldeanos modifica el mapa. Hay pocos escenarios, eso es un problema; tampoco podemos jugar a un modo sandbox por su núcleo narrativo, pero lo interesante es que los aldeanos, conforme navegan por el mapa, irán creando rutas propias e incluso caminos, dando a tu ciudad un aspecto único respecto al de tu amigo o familiar.
Y todo nos lleva a la tesis misma de este texto. Porque, aunque todo en City Tales tiene buen aspecto y funciona como un reloj, no requiere ni la mitad de atención y dedicación que sus coetáneos. Llegar a 100 aldeanos —algo tremendamente complejo en otros juegos del género— aquí puede llevar apenas dos horas. Y es que City Tales consigue ser perfecto para quienes solo disponen de unas pocas horas al día para jugar.
Aún recuerdo que pasé 10 horas en Manor Lords para tener un pueblucho, mientras que en la mitad de ese tiempo, en City Tales, mi urbe ya podía ser la capital de un reino medieval. Y todo ello sin cortarse un pelo a la hora de ser divertido. De hecho, City Tales está pensado para funcionar de forma automática pasado un tiempo, de ahí su alma de cozy game. Los NPC, cuando pasan mucho tiempo en una tarea específica, convierten dicho edificio en autónomo, lo que permite cambiarlos de trabajo y evita que el juego de Irregular Shapes se convierta en un proyecto de tachar tareas, de tensión constante y de llevar un conteo exhaustivo de todo lo que hacemos. Es un juego para disfrutar con calma —con una banda sonora, además, perfectamente tranquila— porque jamás nos va a pedir más de lo necesario, y esa es su mayor virtud.
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