Echaba de menos Baldur's Gate 3 y este RPG de fantasía me está dando justo lo que quería, con matices

Comenzamos a jugar Greedfall: The Dying World y te damos nuestras impresiones

Adrián Suárez

Colaborador

Llevaba mucho tiempo con ganas de jugar a algo parecido a Baldur's Gate III. Echaba mucho de menos su acercamiento táctico a la acción, las relaciones entre sus personajes y su particular manera de explorar su mundo. Greedfall: The Dying World me ha dado algo parecido a lo que buscaba. Se nota que el título ha disfrutado mucho con la obra de Larian Studios, porque nada más ponerte a los mandos con él sentirás que estás jugando a algo muy pero que muy parecido. Eso sí, la ambientación aquí es totalmente diferente. No hay nada del universo de Dungeons & Dragons, ni seres con cabeza de pulpos ni elfos. Greedfall 2 tiene su propio mundo. Es algo así como una mezcla entre vikingos, nativos americanos y Conan el Bárbaro. Como reza el título del videojuego, el mundo se muere, y tienes que investigar qué ocurre, por qué perecen los animales y por qué tu pueblo parece abocado a la destrucción. Eres a la vez un sabio, un investigador, un guerrero y, por supuesto, también un apasionado amante si se tercia.

El desarrollo de la aventura es el de un RPG occidental por turnos con combates estratégicos. Es todo muy pero que muy canónico. Se te dan misiones, se marcan en el mapa y al llegar a ellas toca decidir, encontrar un rastro, recorrer una mazmorra, hacer alguna acción de sigilo o combatir directamente. Greedfall no tiene la finura en sus textos ni en las actuaciones de sus personajes de los grandes del género, pero sí que posee algo propio: una tensión que llega a enfadarte entre los que están ocupando tu mundo y tu propia civilización nativa. Nunca antes en un juego de este estilo tuve tan claro que quería matar a mis enemigos, pero es que estos hombres blanquitos con ganas de colonizar con condescendencia y pólvora ponen de los nervios. Suelo ser bastante diplomático en este tipo de aventuras, pero no en Greedfall.

Nunca antes en un juego de este estilo tuve tan claro que quería matar a mis enemigos

Cada vez que veía a alguien que no tenía la cara pintada como en mi pueblo, espadazo al cuello. Y este es el gran triunfo de este juego. Greedfall: The Dying World es un videojuego muy político, de los que enfadan, pero ojo, porque tus decisiones tendrán consecuencias. Al principio parecerá que no, y que matar al invasor es siempre la mejor opción pero, ¿merece siempre la pena matar al colonizador si tu pueblo estaba ganando dinero trabajando para ellos? El juego hace este tipo de preguntas, y en el momento social y político en el que estamos viviendo, sus decisiones te afectarán más de lo normal a menos que tengas un pelín de empatía. 

El combate del título es muy flexible. En esto sigue la estela de Dragon Age Origins. Es fundamentalmente estratégico, pero se adapta más o menos a cómo quieres jugar. Al principio del juego podemos elegir entre varias clases y subclases que vienen a ser mago, guerrero o arquero, solo que de varios tipos. También podemos escoger la profundidad de los sistemas de estrategia, si preferimos que todo sea más automático o menos, y el nivel de libertad que le vamos a dar a nuestros compañeros. La verdad es que yo al principio me puse muy hardcore, pero la IA funciona bien y es lo suficientemente agresiva para que esté satisfecha con lo que decide. Eso sí, el arquero ya podía ponerse más lejos y curar con más habilidad, pues te obliga a estar bastante pendiente de tu vida y de cambiar entre personajes para que usen bien sus habilidades.

Con el combate ocurre lo mismo que con su historia tejida entre decisiones. Al principio, sus sistemas de ataque y estrategia parecen lentos y torpes, pero luego vas desbloqueando pasivas, habilidades propias y el combate gana en profundidad. Nunca llega a ser brillante, pero sí que se hace muy agradable.

Los combates son estratégicos, pero puedes adaptarlos a tus gustos

Eso sí, hay algo que me ha chirriado. Creo que Greedfall: The Dying World es demasiado flexible en sus combate. A mí me gusta que un juego de rol esté bien equilibrado, que el propio título calibre bien el daño que recibo y hago para que la experiencia sea satisfactoria. Adoro llegar a un muro de dificultad, saber que ese muro lo tengo que superar yo con ingenio o falseando las reglas del juego (de lo que más me gustaba hacer en Baldur's Gate III), y luego celebrar el haberlo conseguido. Greedfall: The Dying World no parece ser de la misma opinión. Tenemos un selector de dificultad que nos permite reducir a mínimos el daño que recibimos y el máximo lo que hacemos, quitar el daño que podemos hacerle a nuestros amigos y hasta elegir ser prácticamente intocable. A mí esto me echa muy para atrás.

Me gustaba cómo lo hacía The World Ends with You, que si te subías la dificultad te daban más premios y si te la bajabas menos, me encantaba que la accesibilidad tuviera asociados valores de riesgo y recompensa, pero en este Greedfall lo haces a placer. A unos esto le parecerá fabuloso porque el combate pasa a ser casi anecdótico, pero a mí no me gusta que el diseñador del juego me haga a mí elegir estas cosas. Sé que este tipo de opiniones son muy de boomer, pero es lo que hay. Ok a elegir entre fácil, normal o difícil, pero creo que esto es pasarse. 

El combate en sí mismo no está nada mal. Como digo, y como ocurre con el resto del juego, lo sentirás todo como un Baldur's Gate III lite. Primero hay que encadenar golpes normales para conseguir puntos que luego gastar en habilidades especiales. Aunque el sistema mejora cuanto más subes de nivel, honestamente, creo que le falta la misma finura que al anterior juego con sus peleas más de acción. Se forman demasiadas melees y hay demasiados momentos Benny Hill, con varios corriendo detrás de uno mientras le vas disparando cosas.

He llegado a tener la impresión que tantas opciones de accesibilidad eran para dejarle a uno parchear a placer ciertas inconsistencias de las batallas

Hay más caos que en Dragon Age Origins y muchísimo más que en Baldur's Gate III. Si os tengo que ser honestos, y sé que es ser muy malpensado, he llegado a tener la impresión que tantas opciones de accesibilidad eran para dejarle a uno parchear a placer ciertas inconsistencias de las batallas. Como digo, no es que las peleas estén mal, pero creo que le falta un par de chups, chups en la pota para que la salsa sepa mejor. Por otra parte, también es verdad que si lo que quieres es un combate de SRPG que no te exija mucho para subir de nivel cómodamente y disfrutar de la historia, entonces está hecho para ti totalmente.

Greedfall: The Dying World incorpora ideas que ya hemos visto en otros AAA como Horizon Zero Dawn o The Witcher 3 para explorar el terreno. Aquí también tenemos un modo investigador para descubrir pistas del entorno, y un sistema para desmontar pistas. Lo mejor que tiene el juego es cómo recurre a ideas que ya conocemos para configurar a nuestro protagonista, uno de los futuros sabios de su pueblo. Todas estas opciones llevan el título a parecer a veces un inmersive sim, aunque solo sea un pelín.

Sé que estoy recurriendo demasiado a comparaciones, y también que os pone de los nervios que lo haga, pero eso es porque no he encontrado ningún sistema o idea en Greedfall: The Dying World que sea puramente suyo. Es decir,  estoy haciendo comparaciones a sabiendas para que lo entendáis. Todo me recuerda a otras cosas y todas a un pasito por debajo de sus referentes. La experiencia que me estoy llevando es que una versión suave de juegos a lo Baldur's Gate III, ideal para iniciarse en este tipo de aventuras pero que nunca se convertirá en un título memorable.

Le hace falta más finura en las conversaciones, animaciones y también en la navegación por los escenarios, pero eso no quiere decir que sea un videojuego malo. Si te gusta el género, como es mi caso, te sentirás como en casa, subirás la dificultad y te animarás a descubrir todo lo que puede ofrecer su sistema de crafteo, hasta qué punto puedes llevar las relaciones románticas con los chicos y chicas de la aldea y lo duro que se puede volver tu personaje una vez subes al máximo todas sus habilidades en su árbol de dones.

A falta de seguir jugando , lo que te puedo anticipar es que parece ser un título correcto si amas este tipo de videojuegos

A falta de seguir jugando con vistas a ofreceros una visión más detallada de lo que puedes esperar en el análisis de Greedfall 2, lo que te puedo anticipar es que parece ser un título correcto si amas este tipo de videojuegos; ese juego AA que no te flipará pero que te arregla la semana, que no tiene ninguna gana de sorprender, pero sí de contar una historia interesante sobre un mundo, una civilización y una cultura que parece condenada a la extinción. Sin que nada sea sobresaliente, y pudiéndole pedir mucho más, a mí me está entrando bien. La clave, como ya os imaginaréis, está en la toma de decisiones y cómo ellas afectan al mundo. Eso me ha gustado mucho. 

En lo gráfico, el juego es correcto, sin alardes. 

Como digo, y con respecto al Greedfall original, aquí se mantiene cómo afectan las decisiones en el largo plazo y la posibilidad de escoger la forma de solucionar tus tareas. Esa esencia aquí sigue intacta. Puedes ser muy agresivo o apelar al sentido común y a la diplomacia, y eso afectará a las relaciones con tus compañeros y a los eventos del futuro. Ese saborcillo es lo mejor del juego, es lo que te animará a seguir jugando hasta que el sistema de combate crezca y empiece a interesarte, y es lo que te hará seguir pese a algunos problemillas técnicos menores.

El tema del colonialismo, el racismo y la enfermedad están muy bien llevados. Con lo bueno y con lo malo, los amantes del original verán aquí una ambientación distinta y un nuevo diseño de la acción mientras que lo demás mantiene el tono del primero. Si la idea de un Baldur's Gate III más ligero te atrae, esto es justo eso. He de reconocer que a mí me costó varias horas que el juego conectará conmigo. No me caían bien los protagonistas y las peleas se me hacían pochillas. Pero una vez que empieces a tomar decisiones y a encadenar errores, Greedfall: The Dying World se convierte en una experiencia bien maja.

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