Hablamos de NitroGen Omega, un título que ha llegado de repente y que es más interesante de lo que parece
Se han dicho muchas cosas sobre Cowboy Bebop, uno de los anime más míticos de la historia y que, en mi opinión, comparte podio con Neon Genesis Evangelion y tantas otras series emblemáticas. Podemos abordar Cowboy Bebop desde sus referencias a la cultura pop, la relación del prota con Julia o Vicious, la música… Pero a mí hay otra cosa que me encanta y de la que no se habla demasiado. Tanto Spike como el resto de sus colegas son pobres como ratas, y esa pobreza es la que les hace ser amigos. Si Spike estuviera forrado, Faye o Jet, dudo mucho de que seguirían el uno al lado del otro. De hecho, los cuatro personajes del anime tienen una identidad muy marcada en torno al dinero. A Faye le obsesiona, a Ed no le importa lo más mínimo. Spike lo quiere para disfrutar de la vida y Jet para cosas prácticas.
Ser pobre te hace tener amigos, te hace necesitar una comunidad. Por otro lado, ser rico te empuja a vivir solo y a alejarte de los pobres. De esto habla NitroGen Omega, y convierte el objetivo de dejar de ser pobre, o de convivir con ello, más bien, en un videojuego con mucho RPG, mucha gestión de un mecha y de los turnos de combate, de tu economía, de los contratos que realizas para tener a más pilotos y de recorrer el mundo. Nada más empezar a jugar, y si habéis disfrutado de Cowboy Bebop, percibiréis ese tono del que estoy hablando.
Porque como en Cowboy Bebop, los cuatro pilotos que llevamos no tienen ni para comer, pero se lo toman con humor. Si yo estuviera pelado como lo estaba cuando estaba en la uni, no estaría tan de risas, pero tanto Spike como ellos sí. Los cuatro pilotos viajan por el mundo en su nave, llegan a una ciudad, realizan contratos y se lanzan al combate contra los rabbits para poder cobrar, una serie de robots hostiles. Yo tengo clarísimo que la gente que ha hecho este NitroGen OMEGA ha mamado de la obra de Watanabe, y también de Macross y de estos anime de robots gigantes muy mecánicos y sucios, muy de estropearse y de ser más trastos pesados que mechas de la elegancia de Xenoblade Chronicles.
A medida que cumplimos encargos, conseguimos canicas, que es la moneda del juego. Si no trabajamos, nos quedamos sin dinero y perdemos a nuestros pilotos. Con las canicas hemos de tener mucho cuidado porque afecta a la gestión. En NitroGen OMEGA no somos uno de esos cuatro pilotos, sino que somos el jugador que, como en un juego de estrategia, manejamos todas las variables como en un tablero, pilotos incluidos. Por eso las canicas valen para reparar nuestro mecha pero también para conseguir nuevos pilotos que equipar en nuestro mecha. A efectos prácticos, cada piloto es un turno en el combate SRPG del juego. Por lo que mola mucho viajar por el mundo en busca de nuevos pilotos que peguen justo como queremos. Cada uno tiene su forma de ser, personalidad y tipos de ataque, defensa o support.
Esto de reclutar a nuevos socios no llega a la profundidad de Suikoden II, pero está muy chulo. Además, también conseguimos fichas de acción para que los pilotos que tenemos puedan hacer yoga o jugar a videojuegos juntos, y así mejoren su relación. Al ser amigos, podrán tener acceso a acciones especiales en el combate. En este sentido, NitroGen OMEGA es muy Persona 5, se cuida mucho la relación personal a través de sistemas de juego de los personajes, y el interfaz también recuerda mucho a la obra de Atlus.
Con destellos de Persona 5 y de Cowboy Bebop, NitroGen OMEGA está chulo
El bucle de juego es muy agradable, aunque te costará pillarle el punto. Nos movemos en la nave de los pilotos en vista cenital recorriendo un mapa. Volando, accedemos a sitios en los que conversamos con gente a través de un sistema de menús, y luego vamos a cumplir nuestras misiones que fundamentalmente son combates. Es muy posible que si no le das una oportunidad a las primeras horas, dejes el juego de lado, porque cuesta bastante entender bien cómo va el progreso y las propias peleas. El combate es raro de contar.
Tenemos una barra de tiempo en la parte inferior de la pantalla. En ella hay casillas. Unas las rellenan los enemigos y otras nosotros con nuestros cuatro pilotos. El orden de acción es de izquierda a derecha, pero cuidado. Los misiles, balas y acciones se gastan muy rápido. Si no gestionamos bien nuestros recursos, podemos quedarnos bloqueados, y todo es caro porque, claro, somos pobres. Las acciones primero se eligen y luego se resuelven mediante pequeñas secuencias de anime, y la forma en la que escogemos el orden es muy pero que muy clave para economizar recursos. A mí me han gustado porque me han recordado a los juegos de Mega CD en los que había mucho vídeo para todo, pero sí es verdad que a los cinco combates ya estaba saltándomelas a tope.
Botón de Pausa
Reflexiones del mundo del videojuego mientras tomamos un café.
Para mí este es el problema de NitroGen OMEGA. Me gusta su mundo, hacer misiones, recolectar a nuevos pilotos, mejorar mi mecha, repararlo y también resulta muy agradable su historia, pero el combate llega a hacerse pesado. Sí que es verdad que el juego añade muchas variables a este, y todo lo que es gestión de recursos le añade una capa de profundidad que se va haciendo más evidente a medida que avanzas, pero a mí me ha costado entrar y seguir. Pese a todo, NitroGen OMEGA es un videojuego muy interesante, fresco y muy evocador de animes que me encantan. Si te suena bien lo que te cuento, creo que puedes encontrar aquí un nuevo vicio que, sin ser perfecto, no está nada mal. Yo llevo unas cuantas horas con él, y seguiré echándole otras tantas. See you in space, cowboy.
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