Hasta hace unos días no sabía ni que existía, pero se acaba de convertir en el juego de carreras que más espero. Screamer está a otro nivel

Milestone trabaja en el regreso de este clásico del PC que en su día fue todo un éxito

Alejandro Morillas

Colaborador

Nunca he sido un gran amante de los juegos tradicionales de carreras, pero sí de los juegos de coches menos serios. Midnight Club 2, Motorstorm o Burnout son sagas que me encantan y cuyo espíritu desenfadado se echa mucho de menos en el panorama actual. Por eso, no esperaba para nada encontrarme algo tan refrescante y único como Screamer. Durante la Gamescom 2025 pude jugar alrededor de una hora a este juego de velocidad con estética anime y te aseguro que su atractiva puesta en escena es la menor de sus virtudes.

El sistema Echo, una pequeña revolución

Puede que el nombre Screamer te suene, y si es así, es que ya tienes cierta edad, pues se trata del regreso de un clásico del PC que en 1995 consiguió lo que parecía imposible, siendo pionero a la hora de llevar la experiencia de conducción arcade a los ordenadores de la época. Sin embargo, ha sido una marca que no supo mantenerse ni reinventarse en los años sucesivos a su éxito. ¿Qué propone ahora Milestone? Para marcar diferencias, el nuevo Screamer pone la atención en su narrativa y una estética anime que apela a las nuevas audiencias, pero a su vez, siendo fiel a los orígenes de la marca, también concede una importancia capital al espíritu arcade de sus carreras.

Aunque Screamer os llame la atención por su look anime, os quedaréis por su adictiva jugabilidad

El resultado es una de las experiencias de conducción más divertidas y absorbentes que he jugado en mucho tiempo, y eso que el producto que nos mostraron aún era una pre-alpha. Durante la presentación en esta Gamescom 2025, se centraron mucho en que entendiéramos la complejidad mecánica de la jugabilidad que habían diseñado para el juego, y debo darles la razón en que, aunque sobre el papel suena terriblemente intrincado, cuando coges los mandos todo cobra sentido al instante.

Para la enorme cantidad de mecánicas que presenta, han sabido que la puerta de entrada sea más intuitiva y accesible de lo que cabría esperar. Para empezar, con el objetivo de perseguir ese espíritu arcade, se plantearon cómo podían dar más control al jugador de todo lo que pasaba en la pista. Para ello, diseñaron un sistema de manejo del vehículo a través de los dos sticks, siendo el izquierdo para girar, y el derecho para hacer derrapes. Parece una decisión menor, pero al quitar de uno de los botones del pad una función tan básica como esa, y añadirla de una forma tan orgánica al agarre del mando, nos da espacio en la cabeza y en las manos para introducir nuevas acciones. Ahí es donde entra el sistema Echo, dos barras interconectadas situadas en la parte superior de la pantalla que nos darán acceso a varias habilidades.

A la izquierda, tenemos la barra Sync, que aumentará a medida que hagamos correctamente los derrapes y los cambios de marcha, entre otras acciones. Screamer añade un cambio de marcha activo, a lo Gears of War, donde si pulsamos el gatillo superior izquierdo a tiempo ganaremos más velocidad y barra Sync, dividida por segmentos. Cada uno de ellos nos permitirá hacer un acelerón. Sin embargo, eso no es todo ya que la barra Sync está directamente conectada a la barra Entropy, en la parte superior derecha. Aquí empieza lo interesante: cada fragmento que gastamos de Sync, lo llenamos en Entropy, que a su vez nos permitirá destruir de una embestida a nuestros rivales, o bien protegernos de ellos. Si almacenamos con sabiduría la barra Entropy, y esperamos a que se llene por completo, podemos activar un modo especial en el que nos volveremos increíblemente veloces y letales durante unos segundos.

Como veis, no estamos ante un juego de carreras al uso, sino uno que nos pide gestionar nuestros recursos en tiempo real a la vez que nos preocupamos de conducir de una manera eficaz para tener más ventaja sobre los competidores. Eso no es todo: Screamer añade otra capa más de complejidad a través de su plantel de personajes.

Los pilotos de Screamer, algo más que estética

Screamer es un juego de carreras en el que los corredores tienen una gran importancia, no solo por lo cuidado de su diseño o por la estética que trasladan a sus vehículos (cuyo divertido diseño fue otro de los puntos que más me gustaron de la prueba), sino por las habilidades y categorías que tienen. Están divididos en Líderes y Secuaces, siendo los primeros potencialmente más poderosos, pero también con mecánicas más difíciles de controlar.

Elegir al personaje que mejor se adapte a nosotros será un proceso muy parecido al de un juego de lucha 

Por ejemplo, Hiroshi puede extender aún más el turbo si añade una pulsación de botón en el tiempo justo, pero te obliga a estar mucho más pendiente. El grupo de las Strike Force Romanda añaden una barra extra a la ecuación, el hype, que generan de forma automática para obtener más bonificaciones. Cada uno cuenta con un estilo y habilidades que condicionarán nuestras partidas, así que elegir al personaje que mejor se adapte a nosotros será un proceso muy parecido al de un juego de lucha para encontrar tu personaje principal.

Screamer aprovecha muy bien su look anime, no solo en los diseños de sus protagonistas, sino también para sus localizaciones y los efectos que despliega en pantalla. De hecho, alguno de los circuitos en los que corrimos nos recordaban enormemente a estampas que disfrutamos en animes como Cyberpunk: Edgerunners. Estaban divididos por niveles de dificultad y nos confirmaron que van a tener cierta curva de aprendizaje, pues esconden atajos.

Jugar una demo en una feria como la Gamescom tiene su complicación: son muchos huecos, muchos juegos muy diferentes y muy seguidos, sin tiempo apenas para desconectar y reconectar entre uno y otro. Y, sin embargo, puede que sea el videojuego en el que más me he concentrado y metido de toda la feria. Una vez comprendes sus sistemas, que se vuelven rápidamente responsivos y lógicos, y te sumerges en su estética y su poderosa banda sonora, Screamer tiene una facilidad pasmosa para llevarte a La Zona.

Han conseguido una jugabilidad que se siente completamente arcade, muy directa, incluso añadiéndole un sistema de gestión de barras y habilidades especiales, algo que debería ralentizar el ritmo de las partidas. Sin embargo, el conjunto está perfectamente cohesionado, y no podría ser más divertido y adictivo. Además, el juego a nivel técnico también respondía muy bien, dando una fabulosa sensación de velocidad y espectacularidad en todos sus recorridos.

Nos dejaron claro que el juego aún estaba en una fase temprana, además de que aún no habíamos visto otro de los pilares: su narrativa, que afirmaron que estaría perfectamente integrada en el título, también en cuanto a la progresión y la introducción paulatina de todas sus mecánicas. Nos faltaban por conocer muchos otros personajes y circuitos, además de probar una partida contra rivales humanos, no solo contra la máquina. A Screamer aún le queda mucho recorrido, pero desde ya se ha convertido en el juego de carreras que espero con más ganas.

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